martes, 8 de marzo de 2011

ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO: LUDWIG ERHARD

LA ESCUELA LIBERAL ALEMANA (ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO): LUDWIG ERHARD (1897-1977)

“Nosotros rechazamos el Estado benefactor de carácter socialista, y la protección total y general del ciudadano, no solamente porque esta tutela, al parecer tan bien intencionada, crea unas dependencias tales que a la postre sólo produce súbditos, pero forzosamente tiene que matar la libre mentalidad ciudadana, sino también porque esta especie de auto enajenación, es decir, la renuncia a la responsabilidad humana, debe llevar, con la paralización de la voluntad individual de rendimiento, a un descenso del rendimiento económico del pueblo”
«No solamente fui alumno del Profesor Oppenheimer, sino también tuve el privilegio de ser su amigo».  [1] (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)
En una sola frase, resume Ludwig Erhard, la toma del poder de Hitler:
«Se desató la pesadilla». (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)

A finales de abril de 1945, el Tercer Reich se hundía entre sangre y ruinas.
A propósito, dijo Erhard:
«El satírico aborto de inmundicia y fuego finalmente se desplomó. La herencia fue terrible: un caos total y una Alemania sin honor». ((http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)

Erhard juzga el 20 de junio de 1948, día del nacimiento de la economía social del mercado, de la siguiente forma:
«Fue el día más decisivo de mi vida. Fue un gran cambio.  Por primera vez me atreví a poner mis ideas teóricas en práctica.  El escenario cambió repentinamente. Los escaparates se llenaron, la oferta de mercancía se multiplicó, y valió la pena empezar nuevamente a trabajar”. (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)

«La economía debe funcionar libremente dentro del orden político y las obligaciones sociales sin intervención dirigista de ninguna clase». (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)
«La segunda mitad del año 1948 fue una de las más dramáticas de la historia económica de Alemania». (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)
Ludwig Erhard

 Ludwig Erhard, el ideólogo fundador de la economía social de mercado y del denominado “milagro alemán” de la posguerra.  (http://es.wikipedia.org/wiki/Ludwig_Erhard)
Erhard fue un economista y político alemán, con tendencias liberales, considerado el padre del denominado “milagro económico alemán de la posguerra”.  Fue director del Instituto de Investigación Industrial de Nuremberg, aunque fue cesado por el régimen de la Alemania nazi debido a sus opiniones liberales en economía. Con la creación de la República Federal de Alemania (RFA) en 1949, se convierte en Ministro de Economía en el gobierno de Konrad Adenauer, puesto que desempeñará hasta la salida de éste del gobierno en 1963. Es el principal responsable de los rápidos avances económicos de la RFA, gracias a la economía social de mercado que allí se estableció.   
Los alemanes vivían desde finales de la guerra en una economía planificada y muy racionada (leche, huevos, carbón, vestido, calzado...) en la que reinaba el mercado negro, el trueque y los robos, ya que además la mayor parte de la población vivía bajo la amenaza de los comités de desnazificación. La población buscaba una cierta estabilidad económica y política, a la vez que aspiraba a tener una cierta seguridad.  En estas circunstancias, aparece Erhard, como fundador e ideólogo de la “economía social de mercado”.  Modelo que sostiene básicamente que el sistema económico más eficiente y que genera mayores niveles de riqueza es la economía de libre mercado, pero para que esta funcione bien, necesitaría mantener un alto nivel de competitividad, de tal manera que toda la sociedad resulte beneficiada del libre comercio; para cumplir con ese rol, el Estado debería tener una activa política contra los cárteles, monopolios y oligopolios, ya que esas deficiencias del mercado atentarían contra la economía libre, y por ende contra el bienestar y la estabilidad social.
En el terreno social, la ESM defendía una política en ayuda de los ciudadanos más vulnerables socialmente, pero enfocada sólo a paliar las situaciones cambiantes de la vida y como mecanismo de reintegrarlos a la economía de mercado, que sería la responsable de devolverles el bienestar; no tenía como fin la ampliación permanente del Estado ni la creación de un Estado de bienestar como proponía la socialdemocracia de los años 50'. En definitiva, La Economía Social de Mercado tiene como objetivo el mantener un equilibrio entre un alto índice del crecimiento económico, baja inflación, bajo nivel de desempleo, buenas condiciones laborales, bienestar social, y servicios públicos, por medio de una economía de libre mercado y políticas públicas tendientes a mantener esa competitividad sumado a políticas sociales paliativas. Pese a que se le suele relacionar como un punto intermedio entre socialdemocracia y liberalismo, los mecanismos de intervención económica propuestas por Erhard y los ideólogos de la ESM no eran necesariamente agresivos con la propiedad privada como lo serían algunos sistemas socialdemócratas, sino que buscaban utilizar mecanismos del mismo mercado para distorsionar lo menos posible la realidad.
FUENTE: (http://es.wikipedia.org/wiki/Economia_social_de_mercado)
El concepto de Erhard, sobre la economía social de mercado se basa en tres fundamentos principales:

1.-- La mayor libertad posible en la competencia.
2.--Regulación estatal para mantener la competencia, evitando que el capital monopolista absorba sin miramientos a las empresas medianas y pequeñas o convenga en una fijación de precios.
3.--- Eficiencia económica como base material para una sana política social estatal.

Esta moderna concepción de orden económico y social logra una mayor capacidad de producción con mayor elasticidad de adaptación a alteraciones en el mercado mundial.  Además, da lugar a que la producción y la economía, no sean un fin en sí mismo, sino que sirvan al bienestar del pueblo.

MÁS SOBRE LA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO

La Economía Social de Mercado, es definida como una economía de mercado que asume una responsabilidad social.  Es un sistema que, respetando el mercado, las libertades y los controles que deben garantizarse para que el modelo funcione adecuadamente en un sentido técnico; los combina exitosamente con un orden social que persigue la equidad, dentro de un orden político democrático.  Es decir, se trata de una sociedad que se beneficia de la eficiencia del mercado y que la usa para generar paz social (Quaas, 2008).

La ESM, no es una mezcla entre mercado y planificación, ni tampoco una combinación de mercado con políticas sociales activas (al estilo de los socialdemócratas keynesianos).  Es una forma de organizar la economía, que está basada en el mercado, con libertad y con una gran calidad social; en definitiva, constituye una economía que pretende la máxima eficiencia técnica junto a un reparto justo de los frutos (un orden económico eficiente con un orden social equitativo).

La ESM, está basada en el eficiente funcionamiento del mercado, mediante el uso de determinados instrumentos, como la competencia, los precios libres, la libre iniciativa para el emprendimiento privado y el respeto a dichas reglas por parte de un Estado subsidiario y, a la vez, solidario.  Ello significa determinadas reglas que deben instituirse, asegurarse y vigilarse.  De aquí viene la idea del orden económico, esto es, de las reglas del juego que permiten y aseguran el correcto funcionamiento del mercado.  Estas reglas, básicamente constitucionales y jurídicas, tienen que ver con la seguridad de los derechos de propiedad, la garantía de la competencia, la libre formación de los precios, la libre circulación de bienes, personas y capital. También las reglas tienen que ser estables; ello no excluye la posibilidad de cambios y ajustes para perfeccionarlos. Sin embargo, los proyectos de emprendimiento productivo, especialmente de largo plazo, y enormes volúmenes de inversión, se desalientan si en un país es habitual una fuerte inestabilidad en las reglas del juego.  




Asaltado por todos lados
Es cierto que al principio los precios siguieron altos, pues existía una gran necesidad de recuperación ante cierta escasez de oferta que, sin embargo, pronto se multiplicó.
En esta situación subieron al escenario sus adversarios en política interna, especialmente los Demócratas Sociales. No querían deshacerse de la actual economía coercitiva. El experto en economía de la SPD, el Profesor Noelting, tachó a Erhard de «charlatán y jugador».
Como Erhard no se diera por aludido, extremaron sus medidas. El 12 de septiembre de 1948 los sindicatos llamaron a una huelga general. El gran ascendiente que había alcanzado Erhard parecía a punto de ser aplastado por la cantidad de sus adversarios.
Acordándose de la situación, Erhard dice:
«La segunda mitad del año 1948 fue una de las más dramáticas de la historia económica de Alemania».
Pero Erhard siguió impertérrito la meta impuesta. Sabía que los precios bajarían. Y los precios bajaron. Había logrado imponer su idea, pero durante mucho tiempo siguió siendo una persona muy discutida.
El dirigente de la SPD, Kurt Schumacher, tildó a la economía social de mercado propuesta por Erhard como: «un inmenso globo de propaganda empresarial, lleno de los gases de escape de un liberalismo en estado de descomposición».
Comentario: Intelectuales de todos los tiempos han acusado al liberalismo de ser más marketing, antes que ciencia.  El liberalismo es una doctrina: filosófica, social, económica y política, que cada vez que se la ha puesto en práctica, ¡simplemente ha funcionado!  En ese sentido es una teoría científica porque su éxito se ha reproducido en innumerables ocasiones y en diferentes países que lo han aplicado.


A Bonn
El 21 de febrero de 1949 los directivos de la CDU se reunieren en Königswinter.  Konrad Adenauer había invitado expresamente a Ludwig Erhard, aunque éste todavía no pertenecía al partido. Erhard habló durante tres horas. Con su teoría, quería convencer hasta al último critico en las filas de la CDU. El resultado: La CDU aceptó su programa de economía social del mercado, la que le trajo la victoria en la primera elección del Bundestag Alemán. Así llegó a las filas de la CDU. En 1962 comentó: «Aun habiendo servido durante doce años a la CDU en último extremo, no he sido elegido por ningún partido, sino sucedió que en una hora decisiva me uní a un partido y juntos hicimos la lucha».  El 14 de agosto de 1949 el distrito electoral Ulm-Heidenheim eligió a Erhard como diputado al Bundestag Alemán.  El 20 de septiembre, el Presidente de la República lo nombró Ministro de Economía en el primer gabinete del Dr. Adenauer.

No existen milagros
               
La reforma monetaria y económica fue la explosión inicial. El Plan Marshall alentó el desarrollo. La recuperación de Alemania Occidental creció a un ritmo acelerado, asombrando a todo el mundo.  Como es natural, también hubo fases críticas. En el año 1950, al estallar la Guerra en Corea, muchos políticos temieron una extensión del conflicto y aconsejaron al canciller alemán, Dr. Adenauer, el retorno hacía el control estatal de la economía mediante el racionamiento.  En el Bundestag se realizaron grandes debates.  En Bonn ya se hablaba de un posible sustituto de Erhard. Nuevamente estaban amenazados los principios programáticos de la reconstrucción y recuperación.  Mientras seguían las dramáticas luchas oratorias en el Bundestag Alemán y las divergencias con el Gobierno, Erhard mantuvo una posición resuelta y firme a favor de la única consideración política acertada.

Si la Guerra de Corea se convirtiera en tercera guerra mundial, el caos sucesivo tampoco hubiera permitido asegurar la alimentación del pueblo mediante racionamientos.  Por otro lado, en caso de que la Guerra de Corea fuera un conflicto limitado, el establecimiento previsor de un control económico sería difícil de levantar más adelante. El gran empuje, una vez detenido, no se hubiera podido volver a poner en marcha, contando con la resistencia abierta del socialismo.  Además, Erhard no creyó en la extensión de la Guerra de Corea.

En estos meses, el futuro del pueblo dependió de la firmeza de un solo hombre que sabia juzgar correctamente la situación.  Triunfaron los que mejores nervios tenían y la crisis de Corea, la más grande desde la 2a. Guerra Mundial, pasó. La economía se normalizó. La reconstrucción de Alemania siguió adelante sin interrupción y fue admitida por las demás naciones dirigentes en industria y comercio.

Por segunda vez en pocos años, determinó Erhard el camino correcto de la política alemana.  Adenauer construyó su política exterior sobre estos éxitos.  El agradecimiento del pueblo fue que mostrara creciente confianza al «HOMBRE DE LAS HORAS DIFÍCILES».  Erhard jamás aceptó el calificativo del «milagro alemán». «No existen milagros», dijo ya durante las primeras fases del asombroso y admirado auge de la República Federal de Alemania.  «...lo que parecen milagros son los resultados de una política consecuente y los esfuerzos de un pueblo entero».

Esta política económica facilitó la instauración de una ayuda social para los retirados, los perjudicados y empleados de la 2a. Guerra Mundial que en el mundo entero no tiene igual.  Y los electores siguieron exigiendo la continuación de dicha política.  El éxito de la CDU/CSU en 1953 fue convincente.  Cuatro años más tarde, en otoño de 1957, el partido consiguió la mayoría absoluta.  Después de la victoria, el Ministro de Economía, Ludwig Erhard, fue nombrado vice-canciller.

10º. Aniversario del marco alemán
El 20 de junio de 1958 el marco alemán cumplió 10 años. ¡Cuánto tiempo había pasado desde la reforma monetaria del año 1948! Adenauer y Erhard se acuerdan de aquellos tiempos.

El canciller alemán, Adenauer, dijo: «Si no hubiéramos tenido a Erhard con su instinto infalible, su optimismo invencible que con el don de Dios sabía transmitir a otros, no habría sido posible alcanzar aquel éxito económico en tan poco tiempo».

Candidato a canciller del partido CDU/CSU

El 23 de abril de 1963 la CDU/CSU proclamó a Ludwig Erhard sucesor de Adenauer. Con 159 contra 47 votos y 19 abstenciones, la fracción CDU/CSU del Bundestag Alemán propuso a Erhard como su candidato a canciller.  Adenauer y Erhard se estrecharon las manos y el primero dijo a sus amigos del partido: «Como la votación terminó con tan gran mayoría, estamos todos obligados a atenernos a ella.  No existe ningún inconveniencia por mi parte, que yo, Sr. Erhard, le ayude con todas mis fuerzas y le ofrezca mi apoyo y asesoramiento para el bien de todo el pueblo alemán».  Ludwig Erhard le contestó: «Procuraré aumentar la herencia de Konrad Adenauer gracias a su asesoramiento y con la ayuda de Dios».

La 2a. era Erhard

Ludwig Erhard llegó a canciller alemán, primero, por la decisión de la CDU y CSU y más tarde, por la victoria en las quintas elecciones del Bundestag Alemán en septiembre de 1965, y por voluntad declarada del pueblo alemán.  Por primera vez en la historia de Alemania, confía el pueblo su destino político a un científico. Desde entonces y como antes se discutió mucho sobre la autoridad y popularidad de Ludwig Erhard.  Ludwig Erhard era un estadista diferente en muchos sentidos de los jefes de gobierno de otros países, sin ninguna inclinación hacia la política.  Su única política era: «una sin intrigas ni manejos tras el telón».

Su teoría era ganar a su interlocutor alemán o extranjero con argumentos positivos, presentados abiertamente, sin poner al otro bajo presión, y sin necesidad de encontrar nuevas pruebas de demostración de que el Canciller sí trabajaba de día y de noche. Durante una visita de Erhard a los Estados Unidos, el presidente Johnson confesó espontáneamente: «Me agrada todo lo de él».  Igual resultado tuvieron las conversaciones entre Erhard y el Primer Ministro inglés en 1966. Se aclararon problemas muy delicados con absoluta sinceridad.

¿Tuvo o no tuvo razón Erhard con su política sin doble fondo? «Es un buen científico, pero nacido para ser político», lo juzgó su eminente profesor, Vershofen.  Representantes patronales y obreros temían presentarse en reuniones ante el Ministro de Economía Erhard, en las que se discutía el ir a la huelga.  Estas conferencias no las abría Erhard con dominadoras palabras contra la peligrosa decisión, sino con la simple declaración: «De este cuarto no saldrán hasta que se hayan entendido sin ir a la huelga».

FUENTE: (http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-167.html)
Sería incompleto el análisis si no se mencionaría en este libro, los antecedentes históricos de una Alemania Occidental devastada por la II Guerra Mundial, que emergería después como una superpotencia económica, todo gracias a la Economía Social de Mercado, implementada por L. Erhard, en aquellos duros momentos, lo cual no hace sino ratificar que un país puede conseguir una “visa al desarrollo”, siempre y cuando adopte las medidas: económicas, sociales, políticas y filosóficas, más adecuadas.  No hay tal subdesarrollo eterno, éste solo cabe en la mente de aquellos que creen que no es posible salir del mismo, bajo un sistema capitalista.  ¡Claro que es posible!, siempre y cuando se tomen como referentes principales del progreso, a los dos ejes fundamentales: LIBERTAD y SOLIDARIDAD.  Por ello a continuación los invito a leer un artículo publicado en la página web del Cato Institute, sobre el denominado “milagro alemán de la posguerra”.
5 de octubre del 2010

Otra mirada al milagro alemán

Por Lawrence White
Lawrence J. White es un Académico Adjunto del Cato Institute y profesor de economía de George Mason University.

A principios de este verano, George Soros y otros importantes economistas Keynesianos criticaron la disciplina fiscal de Alemania por considerarla demasiado estricta.  Aún así la producción real de Alemania creció a una saludable tasa anual de 9% en el segundo trimestre del año, mientras que la economía estadounidense creció a una tasa anémica de 1,6%. ¿Será que Alemania es ahora un ejemplo a seguir en cuanto a cómo recuperarse?

En un artículo de junio, el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, justificó la decisión de su gobierno de reducir el gasto, citando: “una aversión a los déficits y un miedo a la inflación, ambos tienen raíces en la historia alemana del último siglo”.  Él probablemente se estaba refiriendo a la destructiva hiperinflación de la década de 1920.

El Sr. Schäuble podría haber citado otro episodio relevante en la historia de su nación.   Hace sesenta y dos años Alemania se convirtió en el modelo de recuperación de una crisis muy distinta.  Luego de la Segunda Guerra Mundial, las ciudades, fábricas y trenes de Alemania estaban en las ruinas.  La escasez aguda de alimentos, combustible, agua y vivienda constituyeron retos a la mera supervivencia.

Desafortunadamente, aquellos que hacían las políticas de la ocupación de hecho perpetuaron la escasez al mantener los controles de precios que el gobierno Nazi había impuesto antes y durante la guerra.  Los consumidores y empresarios combatían el régimen burocrático de controles y racionamiento en lo que el economista alemán Ludwig Erhard describió como Der Papierkrieg –la guerra de los papeles.  Los mercados negros eran omnipresentes.

El nuevo Partido Social Demócrata de Alemania quería continuar con los controles y el racionamiento. Algunos consejeros estadounidenses estaban de acuerdo, particularmente, John Kenneth Galbraith.  Galbraith era un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU., encargado de supervisar la política económica para los territorios ocupados en Alemania y Japón.  Él había sido el zar estadounidense de los controles de precios entre 1941-1943 e ignoró por completo la idea de revivir la economía alemana eliminando los controles.

Afortunadamente, para los alemanes comunes y corrientes, Erhard —quien fue nombrado director de la administración económica para el territorio ocupado por los ingleses y estadounidenses en la Bizona en abril de 1948— pensaba distinto.  Una reforma monetaria que él ayudó a diseñar fue elegida para reemplazar al viejo y débil Reichsmark con el nuevo marco alemán en las tres zonas occidentales para el 20 de junio.  Sin la aprobación del comando militar de los Aliados, Erhard aprovechó la ocasión para emitir un decreto de gran envergadura que eliminaba gran parte de los controles de precios y directivas de racionamiento.  Él después le dijo a unos amigos que el encargado estadounidense, el General Lucius Clay, lo llamó cuando se enteró del decreto y le dijo: “Profesor Erhard, mis consejeros me dicen que usted está cometiendo un grave error”.  Erhard le contestó, “Mis consejeros también me lo han dicho”.

No fue un error grave.  Durante las siguientes semanas Erhard eliminó gran parte de los controles de precios y de salarios, así como casi todas las órdenes de asignación y directivas de racionamiento que quedaban en la Bizona.  Los efectos de la eliminación de los controles fueron tremendamente exitosos.

La escasez se terminó, los mercados negros desaparecieron y la recuperación de Alemania empezó. La compra y venta con marcos alemanes reemplazó al trueque. Los espectadores destacaron que casi de la noche a la mañana las fábricas empezaron a emitir humo, los camiones de entrega llenaron las calles y la bulla de las construcciones se empezó a escuchar en varias ciudades.

El notable éxito de las reformas hizo que estas fueran irreversibles.  Unos meses después la zona francesa imitó las reformas.  Luego, las autoridades de los Aliados  redujeron las tasas tributarias considerablemente.
Entre junio y diciembre de 1948, la producción industrial en las tres zonas occidentales aumentó en un sorprendente 50%. En mayo de 1949 las tres zonas fueron fusionadas para conformar la República Federal de Alemania, comúnmente conocida en Occidente como Alemania Occidental, mientras que Alemania Oriental permaneció bajo el dominio soviético con el nombre República Democrática de Alemania.

El crecimiento continuó en virtud de las políticas de libre mercado del nuevo gobierno de Alemania Occidental. Erhard fue nombrado Ministro de Asuntos Económicos durante el gobierno del Canciller Konrad Adenauer entre 1949 y 1963. La economía de Alemania Occidental no solo superó con creces a la de Alemania Oriental, sino que llegó a superar la de Francia y el Reino Unido a pesar de recibir muchos menos fondos de ayuda externa del Plan Marshall.  Esta era la era del Wirtschaftswunder o “milagro económico”.

Entre 1950 y 1960 la producción real de la economía de Alemania Occidental se duplicó, creciendo a una tasa anual compuesta para la década de casi 8% al año.  Los econometristas que han tratado de determinar los distintos factores que contribuyeron a este impresionante récord, descubrieron que no todo puede ser atribuido a una creciente fuerza laboral y mayores flujos de inversión o a el “alcance” desde un punto inicial bajo de producción. Gran parte del crecimiento del periodo es atribuido a una política económica superior.  Erhard llegó a la presidencia después de Adenauer en 1963 y fue canciller durante tres años.  Su éxito electoral fue un espaldarazo a las políticas que habían desencadenado el Wirtschaftswunder.

Erhard derivó sus ideas de los economistas liberales basados en la Universidad de Freiburg, particularmente Walter Eucken, quien desarrolló una filosofía liberal conocida como el Ordoliberalismo (ORDO en honor a la publicación académica donde los economistas publicaban sus ideas). El interés en las ideas Ordoliberales disminuyó en Alemania después de 1963, eclipsadas por el interés en la economía Keynesiana. El Estado Benefactor creció.  La economía se volvió anquilosada con políticas dirigidas a grupos de intereses.  No es coincidencia que el crecimiento económico también disminuyó.  Entre 1960 y 1973 el crecimiento fue la mitad de lo que fue en la década de 1950 y durante el periodo entre 1973 y 1989 disminuyó, nuevamente, a la mitad de aquel del periodo anterior, siendo de solo un 2% al año.

El interés en el Ordoliberalismo empezó a revivirse entre los académicos en los 1970s y 1980s y continúa teniendo una presencia institucional en la Universidad de Freiburg y en el Walter Eucken Institute.  Un mayor interés por parte de los políticos sería lo mejor que podría pasar para revivir el crecimiento económico alemán a largo plazo.  Si el Sr. Schäuble es sincero cuando dice que, en comparación con los que hacen la política en EE.UU., “nosotros tenemos consideraciones a largo plazo y estamos, por lo tanto, más preocupados por las consecuencias de déficits excesivos y por los peligros de una inflación alta”, él puede encontrar un modelo útil en las políticas de su antecesor de hace 60 años, esto es, en Ludwig Erhard.

Este artículo fue publicado originalmente en The Wall Street Journal (EE.UU.) el 8 de septiembre de 2010.
Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2010
Dow Jones & Company, Inc.
Todos los derechos reservados.
Tomado del enlace: http://www.elcato.org/node/5526

Comentario: En síntesis, Ludwig Erhard hizo lo siguiente: introdujo una nueva moneda, el marco alemán, y eliminó los perniciosos controles de salarios y precios en la economía alemana, sin importarle las críticas que hoy y siempre harán los enemigos de la libertad económica y los defensores del Estado Benefactor.  En definitiva las medidas de Erhard, aunque resistidas en un inicio, sacaron a Alemania de la postración en la que los había sumido la política nacional socialista de Adolf Hitler.  Lo cual no hace sino ratificar que el liberalismo bien entendido, consigue el bienestar de las naciones que confían en esta doctrina eminentemente progresista.  Las políticas de Erhard demuestran además que el liberalismo combinado con una sana política social, es perfectamente factible y válido de aplicar en cualquier país del mundo, en especial en aquellos que consideran al liberalismo como una opción de la “derecha”; por ello Erhard, no implantó liberalismo extremo en Alemania, allí se puso en vigor el Liberalismo Social, o la Economía Social de Mercado (ESM).  Una preguntita amigos marxistas: ¿Qué Alemania se desarrolló más, la Occidental con Erhard a la cabeza, o la Oriental que siguió a raja tabla los postulados socialistas? 


[1] Erhard se refiere en esta cita al alemán Frank Oppenheimer - sociólogo, médico, economista, filósofo y a la vez defensor del liberalismo social. De él recibió Erhard las impresiones decisivas sobre las cuales construiría más tarde la obra de su vida: «La economía social de mercado».