sábado, 6 de agosto de 2011

¿Qué es el socialismo?, ¿En qué se diferencia de la socialdemocracia?

El socialismo es una ideología política que defiende principalmente un sistema económico basado en la socialización de los medios de producción, que se caracteriza por su crítica al capitalismo y fundamentalmente al libre mercado.  Es un término que permanece fuertemente vinculado al establecimiento de una clase trabajadora organizada, creada mediante revolución (marxismo-leninismo), o por la vía de reformas institucionales (socialismo democrático).
La ideología con que muchas veces se relaciona en la actualidad al socialismo, es la SOCIALDEMOCRACIA  que trata de reducir las diferencias económicas entre las clases sociales.  Los gobiernos socialdemócratas, tienen medidas para redistribuir la riqueza;  así, a las personas de clase alta (personas que poseen más riquezas/dinero que la media de la población) se les exige pagar mayores impuestos que a la media de las personas de ese país, con el fin de distribuir la riqueza en la sociedad y ofrecer o facilitar oportunidades, que individuos de menor clase social no podrían disfrutar.  Razón por la cual en la actualidad, la mayoría del socialismo y de esta palabra se identifica con los postulados socialdemócratas, incluso por parte de corrientes clásicamente asociadas al movimiento socialista marxista, que ante la parcial asimilación de la palabra "socialismo" por la socialdemocracia dudan, evitan o rechazan denominarse de esa manera, dada su asimilación del mercado[1].  En este sentido, al liberalismo social, se lo podría considerar como parte de la socialdemocracia, siempre y cuando se coloque en primer lugar a la economía por sobre los aspectos sociales y políticos; pues hay socialdemócratas que intentan ubicar a la sociología y a la política, por encima de la economía y eso tampoco ha dado resultado en la práctica.  ¡Sin recursos económicos, es imposible ser solidario!
El significado dado al socialismo es muy amplio.  No obstante, también hay pensadores y políticos radicales que al hablar de socialismo, se refieren al marxismo colectivista, estado céntrico o de partido único; y su esquema suele ser el de políticas económicas intervencionistas o en extremo estatistas, como sucede en Cuba, Corea del Norte y actualmente también en Venezuela.  País éste último, donde recientemente han existido muchas violaciones en contra de la propiedad privada, de la libertad de expresión y del mercado; que han hecho de esta nación latina, una nueva sucursal cubana en la región (la primera fue Chile en la década de 1970, durante el régimen marxista de Salvador Allende).  No obstante, habrá que ver más adelante si cambia o no el panorama de Venezuela,  luego de las declaraciones de Fidel Castro el 8 de septiembre del 2010, cuando dijo que su “modelo”, ya no funciona ni para ellos, peor para exportarlo; y,  especialmente después de que la oposición venezolana se consolide como una nueva fuerza política en la Asamblea, lo que tal vez logre impedir que sea otra nación de ideología marxista en la región.

Según el sociólogo Dieterich, “los gobiernos socialistas en América Latina, son más bien intentos de aplicación contemporánea de las políticas de la economía social de mercado” (liberalismo socialmente responsable).  Al parecer el “inventor” del socialismo del siglo XXI, se refiere a los “socialismos” de Lula en Brasil y de su antecesor Fernando H. Cardoso, de Lagos, Bachelet, y de la Concertación en Chile; de Tabaré Vásquez en Uruguay (Mujica, hoy) y del Alan García actual en el Perú.  Quienes, siendo gobiernos políticamente originarios de la centroizquierda o incluso ex marxistas conversos, aceptan la economía liberal de mercado, con amplias coberturas sociales para la población más necesitada de sus respectivos países, haciéndole ver al mundo y al resto de la región, que ¡sí es posible compatibilizar la libertad económica, con la necesaria solidaridad social!
Fernando Henrique Cardoso, por ejemplo, se declara socialdemócrata y fue el primer Presidente del Brasil, que se interesó en los pobres de manera real, inaugurando un modelo de asistencia pública de una altísima efectividad concreta.  Así, conocedor de que la gran miseria del gigante sudamericano, es explicada por la ignorancia y el analfabetismo, concedió subvenciones financieras a las madres de familia, con la condición de que éstas escolaricen a sus hijos.  Después, Lula, contra todo pronóstico, dado su pasado marxista y sindicalista, continuó con las políticas liberales socialmente responsables de Cardoso, otorgándole independencia al Banco Central, estabilizando la moneda, abriéndose al mercado, privatizando entidades estatales ineficientes y monopólicas, dándole importancia a la transparencia fiscal y manteniendo la política denominada “ayuda condicional a las familias”.
En el enlace digital  (http://e-pesimo.blogspot.com/2008/11/mercados-de-la-mano-invisible-de-adam.html), se lee: 
“Pese a su fuerza y repercusión, el marxismo no fue, sin embargo, la única respuesta a la revolución industrial y el desarrollo mundial del siglo XIX. Hubo una vertiente más light: el socialismo democrático (o simplemente, “socialismo”).  Ya sea en su vertiente inglesa (los fabianos, herederos de una tradición mixta entre socialistas utópicos y las teorías de David Ricardo), como en la continental.
Tanto unas como otras, parten de una premisa: Smith se equivocaba.  Los mercados no pueden y no deben regularse solos.  Es necesaria la intervención estatal porque la utopía de que la búsqueda del interés personal conduce al bien general es una falacia.  Lo que se necesita es un regulador, un planificador, que coordine la economía para paliar las inevitables injusticias.
El socialismo busca la redistribución de la riqueza mediante el lema «de cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades».   En el siglo XX, y salvo en unos cuantos lugares, la máxima que triunfó fue ésta, pero sin la ortodoxia del marxismo.   Hubo quien, como Ludwig von Mises, anticipó a principios de la década de 1920 la imposibilidad del cálculo económico en las sociedades socialistas.  Pero ya antes, algunos críticos desde dentro, como Eduard Bernstein, abogaron por un revisionismo de los socialistas clásicos (Marx) para adaptarlo a la realidad.  Lo que dio lugar a la socialdemocracia y al socialcristianismo, especialmente tras la encíclica Rerum Novarum del papa Leon XII en 1891”.

En contraste con la socialdemocracia, para el marxismo-leninismo, el socialismo es considerado como la fase previa al comunismo, por ello los procesos revolucionarios vividos por la ex URSS, Corea del Norte, la Cuba Castrista y la China Maoísta se relacionan con esta doctrina.  Los únicos sobrevivientes de la fracasada aventura comunista son Cuba y Corea del Norte; pues la URSS fue desintegrada y en la China se ha pasado del comunismo al consumismo.  Al punto que en la China actual, según lo relata Oppenheimer en su libro: “cuentos chinos”, la mayor atracción turística de inicios del siglo XXI en Beijín, es el monumento al consumidor.
Para los marxistas el socialismo implica una sociedad altamente “igualitaria y solidaria”, sobre la base de la democracia obrera y la propiedad social sobre los medios de producción, haciendo hincapié en un fuerte desarrollo productivo y cultural, con una economía planificada capaz de suplir holgadamente las principales necesidades mayoritarias.  Un rasgo distintivo de los comunistas, es tratar de superar el sistema capitalista.  Porque ellos lo ven como la raíz de todos los males.  En este sentido, no es lo mismo un socialdemócrata que un comunista, porque el primero trata de que haya una mejor redistribución del ingreso y la riqueza, a través de mecanismos concretos como son las reformas tributarias, por ejemplo; mientras que los segundos, quieren implantar un sistema socialista, con un estado hiperactivo e intervencionista, como paso previo al comunismo.
 
Sebastián Hurtado Pérez, columnista de Diario El Comercio de Quito-Ecuador, señala: …“algunos erróneamente califican de comunistas a ciertas naciones, sin tomar en cuenta que comunismo es un sistema económico utópico que nunca ha sido aplicado en ninguna parte del mundo…” (Fuente: www.elcomercio.com).  No obstante la opinión de este destacado articulista, cabe señalar, que es hacia allá, a donde pretenden ir los socialistas más radicales, a la construcción del socialismo, como fase previa al comunismo.  Por tanto, el que no se lo haya aplicado nunca, no significa de modo alguno, que ellos se hayan olvidado de las igualitarias tesis marxistas y que jamás la intenten poner nuevamente en vigor, con los tristes resultados que todos conocemos (incluso los socialistas marxistas saben que no ha funcionado el socialismo en el ámbito económico, no obstante lo justifican diciendo que no ha sido implantado en la forma recomendada por Carlos Marx, o que no fue Trotsky el que lo impusiera en la ex URSS, sino Stalin). 
Siempre lo pretenderán hacer, mientras tengan el pretexto de la desigualdad capitalista, de las fallas del mercado, de los normales ciclos económicos, en fin; que sin duda existen, pero para eso están los impuestos y los subsidios directos para humanizar al capitalismo y dotarlo de contenido social.  Así pues, el liberalismo social en la práctica ha demostrado ser el menos pernicioso y dañino modelo que existe, porque partiendo de la libertad económica redistribuye socialmente la riqueza.  Fijémonos en las palabras de Evo Morales en Bolivia, quien abiertamente señaló que el capitalismo no puede convivir en armonía con la naturaleza y que por tanto la humanidad se enfrenta a la elección: “naturaleza o capitalismo salvaje”.  Así pues, decir que nunca se lo ha aplicado, no significa que algunos políticos socialistas del ala marxista, se hayan olvidado de sus quiméricos sueños de cafetín.  A propósito, el mundo contemporáneo se enfrenta ahora también a una nueva especie de credo o fanatismo, el denominado ambientalismo extremo, que culpa de todos los males al liberalismo, en el sentido de que al ser éste un modelo probado de desarrollo (ellos así lo reconocen), estaría destruyendo al planeta y esto sin duda alguna también es una exageración y un peligroso dogma ideológico, puesto que las mismas sociedades libres a través de nuevas invenciones, generadas en ambientes institucionales de libertad y solidaridad,  van creando las suficientes medidas de mitigación, como para remediarlo.  
Volviendo al socialismo marxista (pariente cercano del ambientalismo extremo), se escuchó en los noticieros ecuatorianos una voz con acento boliviano en la cumbre del ALBA en Otavalo el 24 de junio del 2010: “en el capitalismo te pagan para que trabajes, para mantener la explotación capitalista; en el socialismo tú trabajas por convicción, sin que nadie te obligue”, que suena bonito, pero es poco pragmático y efectivo en la realidad, o si no preguntémosles a los cubanos cuyo salario promedio es de 10 dólares por mes.[2] Un maestro en Cuba gana 9 dólares y 60 centavos por mes; un ingeniero,  14 dólares con 40 centavos y un médico, 27 dólares por mes.[3]
Andrés Oppenheimer, a propósito de las remuneraciones en Cuba señala: “En teoría, el régimen cubano provee a la población de alimentos subsidiados y cuidados médicos gratuitos que no existen en otros países y que deben ser tomados en cuenta en cualquier comparación salarial.  Pero cualquiera que haya visitado Cuba sabe que la tarjeta alimentaria no cubre más que las necesidades mínimas para una semana por mes y que los servicios médicos a menudo sólo funcionan en los hospitales para turistas (…)”. [4]
Así que estimado amigo boliviano para ti y para ciertos soñadores tal vez el sistema socialista comunista cubano sea un modelo equitativo de desarrollo, porque seguramente quieres que el Estado te provea de todo y tú esforzarte al mínimo, o explícanos entonces desde tu visión ideológica ¿Por qué se cayó el muro de Berlín? ¿Por qué ya no existe socialismo en la ex URSS? ¿Por qué Rusia, China e India decidieron aplicar el capitalismo liberal en lo económico? ¡Amigo!, con todo afecto y respeto para ti, el socialismo comunista no funcionó simplemente por su tiranía de Estado, por despreciar a la libertad económica, por ser solidario sólo con una elite del partido comunista (con la clase dirigente), porque en la práctica, según el “Libro Rojo del Comunismo”, este sistema le costó al mundo, entre paredón y disidentes, más de 100 millones de muertos, que fueron víctimas inocentes del despotismo totalitario, por el simple hecho de pensar diferente y querer ser libres.  Totalitarismo represivo de Estado, que se opone al progreso de las naciones.
Dice Wikipedia: “El comunismo (De común), entendido como orden socioeconómico, es una comunidad organizada en forma colectiva que implica la supresión de la división del trabajo y del dinero, y con éstos la desaparición de las clases sociales propias de la sociedad civil.
El Comunismo , entendido como movimiento político, es una organización de partido que ha adoptado desde el siglo XIX la doctrina marxista, y cuyo principal objetivo es el establecimiento de una sociedad sin clases sociales en un proceso continuo de dos etapas: la primera es un orden socialista (o "primera fase del comunismo") que supera los antagonismos de clase mediante la supresión de la propiedad privada de los medios de producción mediante su traspaso provisional al Estado bajo el control de la clase obrera no poseedora o proletaria; la segunda es la construcción de un orden propiamente comunista en el cual se suprime toda forma de propiedad privada y se hace posible la abolición del Estado al ir asumiendo las clases trabajadoras todas sus funciones económicas y militares, así como termina aboliéndose a sí misma la propia clase proletaria al finalizar la necesidad económica de una organización político-estatal de lucha de clases: el trabajo asalariado y la distribución por productividad, ambos remanentes de la sociedad burguesa que le dio origen”.
¡Suena bonito!, pero es poco práctico y realista, un mundo donde todos seamos iguales, nada individualistas y muy solidarios.  Prefiero, un mundo donde no haya desigualdades sociales, con igualdad de oportunidades para todos… donde seamos más prósperos y felices, porque así lo hemos decidido individualmente, no porque así lo haya impuesto o decretado un “comité de burócratas”.  Porque hay que decirlo claramente, detrás de ese Estado, hay personas concretas, decidiendo nuestro futuro.  No me gustaría, que algún “iluminado” nos venga a decir qué es justo y qué no lo es, qué productos consumir y cuáles no, qué programas de televisión mirar y cuáles no… En fin, prefiero la libertad y el liberalismo social, porque éste con los defectos propios que tiene, por ser un invento de la civilización humana, es mejor que la planificación centralizada y el comunismo.  ¡Qué sonarán muy bien en teoría! (de hecho el paraíso cristiano debe ser así), pero no toman en cuenta que al ser dirigido por seres humanos movidos por sus propios intereses en el sector público y no por “arcangélicos” funcionarios: ¡está condenado al fracaso!, porque si habría sido benéfico para la humanidad, todavía seguiría en pie en la ex URSS, en China y en los países de Europa del Este.  En Cuba, por ejemplo, el socialismo vive sus horas de agonía, se encuentra en estado vegetativo, con respiración artificial, a la espera de que su gobierno marxista, le retire el tubo de oxígeno.
Los socialistas marxistas proponen además, la desaparición del dinero, al cual lo ven como un instrumento de injusticia e inequidad “social”.  La pregunta aquí es: ¿Con qué será de realizar el intercambio? Con piedras, con animalitos, con espejitos, con sal, en fin.  En palabras simples, pretenderían que la sociedad humana involucione a la edad de la “piedra”, es decir, retorne al arcaico sistema del trueque que es característico de las sociedades atrasadas y de los países que sufren crisis económicas (acordémonos los ecuatorianos cuando después de la crisis de 1999, empezamos a emplear el trueque, por la desconfianza en el Sucre).  El trueque tiene dos inconvenientes: 1) La imposibilidad de conocer el valor real del bien o servicio a ser intercambiado, porque nadie cambia algo que sea exactamente del mismo valor (o usted ha ido al mercado a cambiar un billete de un dólar, vez tras vez), pues éste es un concepto subjetivo, que depende de la escasez (menor oferta y mayor demanda), como lo demostraron claramente los marginalistas neoclásicos ; y 2) la mutua coincidencia de necesidades, es decir, para que usted intercambie algo conmigo, usted debe necesitar el producto mío y yo también el suyo, lo cual no siempre es así. 
No debemos esperar todo del Estado y aportar con nuestro granito de arena al desarrollo nacional.  El socialismo comunista es totalitario y estatizante por definición, mientras que el liberalismo social confía en el individuo y en su afán de superación. 


Nada es Gratis
A la mitad de una clase en una Universidad de Occidente, uno de los alumnos oriundo de un país socialista, inesperadamente le preguntó al profesor:
  - "¿Usted sabe cómo se capturan los puercos salvajes?"
El profesor creyó que era un chiste y esperaba una respuesta divertida.
El joven respondió que no era un chiste. Y dijo:
- "Usted captura puercos salvajes encontrando un sitio adecuado en la pampa y tirando un poco de maíz en el piso.  Los puercos vienen diariamente a comer el maíz esparcido en el suelo.
 Cuando se acostumbran a venir diariamente, usted construye una cerca a un costado del sitio en donde ellos se acostumbraron a venir. Cuando se acostumbran a la cerca, ellos regresan a comer el maíz y usted construye otro lado de la cerca. Ellos vuelven a acostumbrarse y regresan a comer. Usted va poco a poco acostumbrándolos y distrayéndolos hasta instalar los cuatro costados del corral alrededor de los puercos golosos y vagos; al final instala una puerta en el último lado. De esta forma, los puercos ya están acostumbrados al maíz fácil y a las cercas y comienzan a venir solos por la entrada.  Es ahí cuando Usted cierra el portón y captura a todo el grupo."
- “Así de simple, en un segundo, los puercos pierden su libertad. Ellos empiezan a correr en círculos y a chillar dentro de la cerca, pero ya están atrapados.  Luego, obviamente, empiezan a comer el maíz fácil y gratis. Se quedan tan acostumbrados a eso que se olvidan cómo cazar y alimentarse por sí mismos, e, irónicamente, aceptan la esclavitud (...)"
FUENTE: www.ecuadorenvivo.com (20 de agosto del 2010)

Comentario:
Los socialistas del siglo XX aspiraban, que el socialismo sea la fase previa hacia el comunismo.  Así que la próxima vez que le hablen de socialismo, piense en Cuba, no en Chile, ni en Europa.  No se confunda entre socialismo y “conquistas sociales”.  El socialismo comunista, presenta un predominio del Estado por sobre los particulares en la actividad económica, no respeta la propiedad privada, confisca por doquier, reprime libertades básicas de los seres humanos, confía más en el Estado que en el mercado, quiere planificarlo todo, controlarlo todo, es intolerante ante la opinión ajena, etc.  Algo que ni en Chile, ni en España, ni en Europa, por ejemplo, se vive hoy en día.
Hay quienes opinan que el socialismo de Marx, Engels y compañía es científico por el hecho de que cada vez que se lo quiso implantar, invariablemente fracasó; y, dado que para que un conjunto de conocimientos tenga el carácter de ciencia, es necesaria la repetición sistemática del fenómeno.  ¡Así sería entonces!, como lo testifican los casos de: La ex URSS, China Popular (la de Mao), Vietnam, Cuba, Corea del Norte, Chile (en la época de Allende), Polonia, Alemania Oriental y demás países de Europa del Este. 
Si usted quiere saber, si se aplica o no socialismo marxista en un determinado país, siga tres reglas básicas, 1) ¿Qué opina su presidente sobre la propiedad privada? ¿La respeta, la confisca o la expropia?, si la respeta no hay socialismo marxista allí, pero si todo dice: ¡Confísquese!, no hay caso el individuo en cuestión es socialista radical.  2)   ¿Qué opina su presidente sobre el mercado?, ¿Confía en él o quiere planificarlo todo?, si confía en el mercado no hay socialismo marxista allí, pero sí todo dice: ¡Nacionalícese!, o ¡Planifíquese!, eso es socialismo marxista también; y, 3)  ¿Su presidente habla todos los días de burguesía y proletariado? ó ¿de oligarquía y clase trabajadora?, ¿habla sobre imperialismo?, peor aún ¿ha calificado de “pitiyanquis” a ciertos “pequeño burgueses”?,  Si la respuesta es afirmativa a más de una cuestión, no hay duda amigo mío, usted vive en un país socialista con tendencia comunista.  Por ello, debe prepararse para un colapso socioeconómico de enormes proporciones, como ya sucedió en el pasado (recuerde que el socialismo es “científico” y siempre e invariablemente el fenómeno de su colapso se reproduce, vez tras vez).  Además, ya lo dijo el filósofo Santayana: “los que se olvidan de la historia, están condenados a repetirla”. 
 
FUENTE: "Visa al Desarrollo", Ec. Pablo Zambrano Pontón, pronto en circulación.

[1] Los socialdemócratas con tendencias liberales, creen en la economía de mercado, pero consideran además que el Estado es el llamado a resolver los problemas sociales derivados de la injusta distribución del ingreso y la riqueza. 
[2] Granma, 22 de febrero del 2002; “Revelan que el salario mensual equivale a 10 dólares” Agencia France Press, 22 de febrero del 2003. 
[3] Associated Press, 18 de febrero del 2005
[4] Oppenheimer Andrés.  “Cuentos Chinos”.  Random House.  México 2006.  Página: 29

Crisis financiera mundial: ¿Réquiem del capitalismo liberal o del intervencionismo estatal?

por Juan Carlos Hidalgo

Juan Carlos Hidalgo es Coordinador de Proyectos para América Latina del Cato Institute. Este es el texto de la ponencia dada el 9 de noviembre del 2010 en el foro internacional “Hacia un país de propietarios” realizada en Asunción, Paraguay, por la Fundación Libertad. Gran parte de esta presentación está basada en el libro de Johan Norberg, Financial Fiasco: How America’s Infatuation with Homeownership and Easy Money Created the Economic Crisis (Cato Institute, 2009). Aquí puede obtener el ensayo en formato PDF.

La crisis financiera —y la posterior recesión económica— que azotó a EE.UU. de diciembre del 2007 a junio del 2009 sirvió para que líderes políticos de todas las vertientes ideológicas corrieran a escribir el obituario del capitalismo y de las políticas de libre mercado. No sólo se trató de los populistas de siempre como Hugo Chávez en Venezuela o Cristina Fernández en Argentina, sino de líderes moderados de centroizquierda y centroderecha como Michelle Bachelet, Gordon Brown, Nicolás Sarkozy y Angela Merkel. Todos acusaron al “laissez faire” y a la desregulación financiera por una crisis cuyas repercusiones aún sentimos.
Sin embargo este análisis simplista dista mucho de la realidad, ya que pasa convenientemente por alto las múltiples regulaciones, políticas gubernamentales y pronunciamientos políticos que durante muchos años distorsionaron al mercado y llevaron a las consecuencias desastrosas conocidas. Las huellas del intervencionismo estatal están por todos lados.
 

El papel de la Reserva Federal
La crisis financiera fue el equivalente de una tormenta perfecta, donde múltiples factores confluyeron para generar el mayor remesón económico desde la Gran Depresión. Quizás el más importante de todos fue la política de “dinero fácil” de la Reserva Federal (Fed) —el banco central de EE.UU.— bajo la tutela de su presidente Alan Greenspan.
Greenspan se gestó su reputación al frente de la Fed por el llamado “toque Greenspan”, el cual consistía en bajar las tasas de interés en tiempos de aprietos económicos con el fin de estimular la economía a través de mayor liquidez. Así lo hizo luego del “Lunes Negro” de 1987, cuando la Bolsa de Valores de Nueva York experimentó su mayor caída porcentual en un día (22,61%), desatando el pánico financiero a nivel mundial. El toque Greenspan funcionó, y luego fue puesto a prueba en otros episodios de incertidumbre política y económica: la Guerra del Golfo, la crisis del Tequila, la crisis asiática y finalmente la “burbuja punto com”. Una y otra vez la política de reducir las tasas de interés fue implementada con relativo éxito a lo largo de los años, así que cuando esta última recesión producto del estallido de la “burbuja punto com” golpeó a la economía estadounidense —aunada a la incertidumbre generada por los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001— Greenspan procedió a implementarla de nuevo.
De tal forma, a inicios de enero del 2001 la tasa de fondos federales se encontraba en 6%, pero fue cayendo hasta cerrar el año en 1,75%, y permaneció por debajo de esa cifra por casi 3 años. Aún cuando la economía ya estaba saliendo de la recesión del “punto com”, la Fed continúo con las tasas de interés bajas e incluso la recortó a 1% en junio del 2003, donde permaneció por todo un año (Ver siguiente gráfico).
Con las tasas de interés más bajas de los últimos 50 años, la Fed envío una señal clara a los actores económicos: “No es momento para ahorrar. Gasten. Endéudense”. El mismo Alan Greenspan admitió entonces el riesgo de que se estuviera gestando una burbuja con esta política de dinero fácil. Sin embargo, aún así mantuvo las tasas de interés artificialmente bajas. La Fed parecía haber tomado una decisión deliberada de no reventar la burbuja de bienes raíces y en cambio “arreglar las cosas” si ocurría un colapso, probablemente mediante otro “toque Greeenpan”.
Las acciones de la Fed no pueden achacársele al libre mercado, puesto que se trata del banco central de EE.UU. fijando arbitrariamente uno de los precios más importantes que existen en la economía: las tasas de interés. Más bien, algunos ven paralelos entre la política de dinero fácil de la Fed y la teoría keynesiana. Recordemos que la tesis de John Maynard Keynes consistía en inyectar grandes cantidades de dinero a una economía para rescatarla de una recesión. En este caso, la Fed inyectó enormes sumas de dinero para evitar que la economía se contrajera en primer lugar. Es por eso que George Cooper, un estratega financiero, catalogó a las acciones de la Fed como “keynesianismo preventivo”.
Como señala mi colega Johan Norberg en su libro Financial Fiasco, las recesiones juegan un papel importante en toda economía de mercado:
“La diferencia es sutil pero importante. Las recesiones envían mensajes importantes a los actores del mercado, diciéndoles que sus inversiones han fracasado y que se han endeudado demasiado. Eso los obliga a renunciar a los malos proyectos y a salir de las inversiones comprometedoras, redirigiendo el dinero a los sectores productivos de la economía. Si el banco central y los políticos intervienen para evitar que la economía entre en recesión, darán una falsa sensación de confianza a los prestamistas y acreedores que los llevará a incurrir en mayores riesgos. Estarán acumulando una creciente montaña de endeudamiento, y eventualmente los estímulos no serán suficiente para evitar el colapso”.
Otros factores
Sin embargo la Fed no estaba sola en su tarea de inyectar dinero a la economía estadounidense. Contaba con la competencia del gobierno federal y los países en desarrollo. El gobierno federal, bajo el liderazgo de George W. Bush y la tutela de un Congreso republicano, aumentó el gasto público en EE.UU. como nunca antes desde los años sesenta (Ver siguiente gráfico).
Gran parte del aumento del gasto del gobierno federal fue financiado por la compra de bonos del Tesoro estadounidense por parte de países en desarrollo, en particular China. A raíz de la crisis asiática, y como parte de su política de promoción de exportaciones, los países en desarrollo, principalmente los asiáticos, empezaron a acumular enormes reservas de divisas mediante la intervención de los mercados monetarios, la cual consiste en mantener sus monedas artificialmente baratas. En la década recién concluida, aproximadamente $1 billón de dólares, fue invertido en valores estadounidenses —en especial bonos del Tesoro. 

Ciertamente este mar de liquidez —producto de la política de dinero fácil de la Fed, el aumento significativo del gasto federal y la compra de valores estadounidenses por parte de los países en desarrollo— iba a ir a alguna parte. La pregunta era a dónde.
 
Distorsiones del mercado hipotecario
Durante muchos años la clase política estadounidense impulsó múltiples políticas tendientes a fomentar “el sueño americano”: la compra de una vivienda. Estas políticas incentivaron a que esta marejada de liquidez se encauzara al sector hipotecario. Por ejemplo, pequeñas modificaciones al código tributario fueron a lo largo de los años creando distorsiones que favorecieron la creación de una burbuja:
  • En EE.UU. el pago de intereses sobre una hipoteca es deducible del impuesto sobre la renta. En 1986 se eliminaron deducciones similares para otro tipo de préstamos de consumo (carros, tarjetas de crédito), lo cual fomentó más el crédito de vivienda, creando una distorsión. De esta forma, las casas se convirtieron en tarjetas de crédito: Ya para 1994 el 68% de los préstamos de vivienda eran en realidad usados para pagar otro tipo de consumo.
  • En 1997 se elimina el impuesto de ganancia de capital sobre los bienes raíces, pero se mantuvo sobre otro tipo de inversiones como bonos, acciones y negocios, lo cual incentivó la especulación en bienes raíces. Según un estudio de la Reserva Federal, durante la década que empezó en 1997 el número de viviendas vendidas fue un 17% más alto de lo que habría sido sin esta reforma.
Otras distorsiones también contribuyeron a la creación de una burbuja inmobiliaria. Por ejemplo, el incremento en los precios de las viviendas tuvo mayor impacto en las ciudades con las regulaciones más estrictas sobre el uso de la tierra (Nota: al ser más escaso el bien por las mayores regulaciones, aumentó su precio).  Estas regulaciones impidieron utilizar ciertas tierras para desarrollos inmobiliarios, por lo que la creciente demanda de viviendas —incentivada por las consideraciones anteriores— conllevó a una respuesta lenta en la oferta de tierra. El resultado fue un rápido incremento de los precios. En las áreas con regulaciones menos estrictas sobre el uso de la tierra, el efecto sobre los precios de las viviendas fue mucho menor. De hecho, la burbuja inmobiliaria solo ocurrió en aproximadamente 12 estados con fuertes regulaciones sobre el uso de tierras como California, Arizona y Florida. Estados con alto desarrollo, pero con regulaciones laxas sobre el uso de tierras, como Texas y Georgia, no vieron un aumento tan dramático en el precio de las viviendas.
 
Distorsiones en el crédito de vivienda
Sin embargo la clase política estadounidense no se conformó con fomentar “el sueño americano” mediante incentivos tributarios. También impulsó activamente a que los estadounidenses compraran viviendas mediante facilidades en el crédito hipotecario. Es aquí donde entran en juego dos actores críticos en la gestación de la crisis financiera: Fannie Mae y Freddie Mac, las cuales son entidades financieras de segundo piso creadas y patrocinadas por el Estado que contaban con la garantía implícita de que si les iba mal éste las rescataría. Este respaldo estatal les disminuye sus costos de endeudamiento y les facilita asumir riesgos cada vez mayores.
La misión de Fannie Mae y Freddie Mac es la de refinanciar el crédito hipotecario. De tal forma, los bancos les venden hipotecas a estas entidades con tal de recuperar liquidez y continuar dando créditos. La cartera de crédito ilimitada de Fannie Mae y Freddie Mac, producto de la garantía estatal con la que contaban, dio paso a innovaciones financieras cada vez más complejas.
A lo largo de los años el gobierno federal llevó a Fanni Mae y Freddie Mac a asumir mayores riesgos en la compra de hipotecas a los bancos. A inicios de los noventa, el Congreso simplificó los requisitos de préstamo de estas entidades a un cuarto del capital requerido por los bancos comerciales regulares, con el fin de incrementar su habilidad de poder prestar a zonas pobres. Además, el Congreso explícitamente ordenó a Fannie Mae y a Freddie Mac a extender sus préstamos a prestatarios con crédito marginal como una manera de ampliar la adquisición de viviendas. Durante las administraciones Clinton y Bush, Fannie Mae y Freddie Mac fueron obligados a adquirir una mayor cantidad de préstamos riesgosos (tipo “subprime” y “AltA”), dando luz verde a los bancos para crear este tipo de hipotecas. En 1995 el gobierno federal requirió que el 42% de las hipotecas adquiridas por estas entidades fueran destinadas a personas de bajos ingresos. Dicho requisito aumentó en 1999 al 50% y en el 2008 al 56%.
Recordemos que el crédito “subprime” es el que se le entrega a gente con capacidad de pago comprometida. El financiamiento de este tipo de préstamos por parte de Fannie Mae y Fredie Mac tuvo un efecto importante: En el 2003 los créditos chatarra representaban el 8% de todas las hipotecas en EE.UU. Eso aumentó al 18% en el 2004 y al 22% en el tercer cuatrimestre del 2006. Cuando el mercado estaba en su punto más alto, el 40% de las hipotecas adquiridas por Fannie y Freddie era subprime.
Las intervenciones en el crédito hipotecario no acabaron con Fannie Mae y Freddie Mac. En 1994 el Congreso estadounidense renueva y reforma la Ley de Reinversión Comunitaria de 1977, la cual exige a los bancos prestar un porcentaje de su cartera dentro de sus comunidades locales, especialmente cuando esas comunidades están económicamente en desventaja. El presidente George W. Bush resumió muy bien el espíritu de todas estas intervenciones cuando dijo en el 2002 que “estamos usando el músculo poderoso del gobierno federal en combinación con los gobiernos estatales y municipales para promover que usted sea dueño de una casa”. El mensaje político era muy claro: El crédito para la vivienda es un derecho, no un privilegio.  (Nota: De qué "neoliberalismo" hablamos al recordar a G. Bush, si vemos que éste era súper intervencionista).
Alan Greenspan percibió el peligro de todas estas intervenciones, sin embargo consideró que la causa justificaba los riesgos. Así lo escribió en su biografía: “Yo estaba al tanto que la flexibilización de los términos de crédito hipotecario para prestatarios subprime aumentaba el riesgo financiero, y que subsidiar la propiedad de viviendas distorsiona los resultados del mercado. Pero creía entonces, así como creo ahora, que los beneficios de aumentar la propiedad de viviendas valían el riesgo”.
 
Estalla la burbuja
La píldora venenosa en la burbuja inmobiliaria fue el aumento de préstamos con tasas de interés variables. El 60% de los créditos subprime se dieron con esta característica. En el 2004, Alan Greenspan incentiva esta tendencia al declarar que “Los consumidores estadounidenses se podrían beneficiar si los prestamistas brindaran más alternativas de productos hipotecarios a la tradicional hipoteca con tasa de interés fija”.
 
Sin embargo la fiesta del crédito barato y laxo no duró para siempre. Tarde o temprano la burbuja estalló, el precio en el valor de las casas empezó a caer y las tasas de interés empezaron a aumentar ante el recalentamiento de la economía, y esto causó que decenas de miles de personas entraran en mora de pago sobre sus hipotecas, disparando una reacción en cadena que ya todos conocemos.

Como vemos, la burbuja inmobiliaria que generó la crisis financiera fue causada principalmente por una política de crédito barato de la Fed, y alimentada por garantías estatales implícitas a entes financieros, regulaciones sobre el uso de la tierra, distorsiones tributarias que favorecen el crédito de vivienda y mandatos del Congreso que canalizaron el crédito a gente que no podía pagar. Fue una tormenta perfecta del intervensionismo estatal en el mercado. En ningún momento se le puede achacar al libre mercado la responsabilidad por lo ocurrido.
 
¿Qué hay de la desregulación?
El mito más generalizado sobre la crisis financiera es que fue causada por años de desregulación del sector financiero. Sin embargo, los proponentes de esta teoría fallan una y otra vez en señalar cuáles fueron las regulaciones desmanteladas que facilitaron la crisis. Más bien existe evidencia de que las regulaciones sobre el sistema financiero nunca fueron tan altas como cuando se gestó la crisis financiera:
  • En un estudio para el Mercatus Center, Veronique de Rugy y Melinda Warren descubrieron que los gastos asignados para la regulación bancaria y financiera aumentaron de únicamente $190 millones en 1960 a $1.900 millones en el 2000 y a más de $2.300 millones en el 2008 (en dólares constantes del 2000).
  • La Comisión de Valores e Intercambios (SEC, por su sigla en inglés), la agencia federal responsable por la regulación del sector financiero en EE.UU., aumentó su personal del equivalente de 2.841 empleados a tiempo completo en el 2000 a 3.568 en el 2008, un aumento del 26%. Además, en las últimas dos décadas la SEC emitió aproximadamente 74 regulaciones al año.
  • Una investigación de los economistas Peter Boettke y Steven Horwitz demostró que entre 1980 y el 2009, por cada regulación financiera que fue desmantelada en EE.UU., se crearon cuatro nuevas regulaciones.
Resulta claro que el sector financiero en EE.UU. nunca estuvo tan regulado ni con tantos reguladores encima. La interrogante sigue abierta: ¿A cuál desregulación se refieren los críticos del libre mercado?
 
Conclusión
La crisis financiera no es síntoma de que el mercado haya fallado. Más bien fue la reacción a décadas de intervenciones políticas que lo distorsionaron. No se puede culpar al mercado por las malas decisiones tomadas por actores económicos que respondieron a incentivos generados por la intromisión estatal. El mercado simplemente nos dijo cuáles políticas son sostenibles y cuáles no.
Ya un gran economista liberal había advertido seis décadas atrás los peligros de la política de crédito fácil:
“Cierto que los gobiernos pueden reducir el tipo de interés a corto plazo. Pueden emitir cantidades adicionales de papel moneda, pueden abrir el camino a la expansión bancaria del crédito, y de esta manera crear una bonanza artificial y la apariencia de prosperidad. Pero una prosperidad de ese género está condenada a hundirse tarde o temprano y a traer la depresión”.
— Ludwig von Mises, Gobierno omnipotente, 1944.

CHILE EN EL EXCLUSIVO CLUB DE LA OCDE (Organización de los países más desarrollados)


Por: Carlos González

“El 11 de enero Chile firmó su ingreso a la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE).  De ese modo, el país sudamericano accede a un exclusivo club integrado por una treintena de países, conocido como el “club de los países ricos”, donde contribuirá a la coordinación de las políticas sociales y económicas mundiales. ¡Excelente! Chile será visto ahora como un país serio.  Pero, ¿acaso no lo era ya? Seguro que si: según el IDH de las Naciones Unidas posee los más altos índices de desarrollo en la región; su modelo económico, político y social es estudiado por expertos del mundo entero como ejemplo de éxito; lidera el ranking de riesgo país que elaboran prestigiosas revistas financieras internacionales de la talla de Euromoney e Institutional Investors, entre otros atributos.

Pero no ha sido su condición de “rico” lo que ha permitido su ingreso en la OCDE, sino una exitosa implementación de políticas públicas.  Junto con Estonia fue el único de los cinco países candidatos al ente internacional en cumplir todos los requisitos de acceso en menos de un año, superando a naciones de la Unión Europea como Eslovenia, que espera desde hace varios años su turno.  Quizá lo más positivo de la incorporación de Chile a la OCDE es que los gobernantes se verán forzados a la implementación de políticas públicas armonizadas a los estándares globales, evitando así estancarse en regulaciones “a la chilena”.  Y aunque no sea imposible evitarlo del todo, romper la regla requerirá dar más explicaciones a sus nuevas alianzas internacionales.

Lo anterior denota que Chile posee un gran número de rasgos comunes con el modelo de Economía Social de Mercado: sólidas instituciones democráticas, una clase política con especial preocupación por el progreso social y un sistema económico dinámico e integrado al mundo globalizado  ¿Pero camina Chile realmente hacia ese modelo socioeconómico? Muchas veces se ha encasillado al país sudamericano en el modelo neoliberal, debido a la extrema liberalización de su economía, lo que significó en su momento pagar altos costos sociales.  A pesar de aquello, prestigiosos economistas como el Dr. Dieter Benecke estiman que Chile se acerca más al modelo socioeconómico alemán y no al neoliberalismo.  Según docentes como el chileno Eugenio Yáñez R., pareciera que desde el régimen militar (1973–1990), pasando por todos los gobiernos democráticos de la Concertación, esa ha sido la dinámica que ha caracterizado las políticas del Estado.  Incluso en su primer discurso como mandatario electo, Sebastián Piñera se apresuró a decir que la Economía Social de Mercado es el modelo más adecuado para Chile porque protege la igualdad de oportunidades, una mayor justicia social y propicia un ambiente para combatir eficazmente la pobreza
y las desigualdades excesivas.  Sin embargo, existen aspectos que impiden todavía la plena asimilación en Chile del modelo socioeconómico ideado e implementado por Ludwig Erhard en la Alemania de posguerra, que dicho sea de paso sentó las bases para la creación de un espacio económico común en Europa.  En primer lugar porque la experiencia adquirida a lo largo de décadas en Alemania y parte de Europa, no necesariamente se ajusta al contexto chileno.  Resulta indispensable entonces tener en cuenta que el modelo socioeconómico alemán no es exportable en su esencia original, pero que si permite su acondicionamiento a otros contextos por tratarse de un modelo flexible. ¿Se trata entonces del modelo perfecto? Manteniendo sus fundamentos, es decir, un Estado donde funcione una política económica de mercado, pero al mismo tiempo haya una política social consolidada que regule a la primera
(que no es lo mismo que un Estado paternalista), se podría decir que estamos ante el “mejor de los sistemas imperfectos para Chile”.  A pesar del vertiginoso auge económico y la disminución de los índices de pobreza, en Chile no es posible hablar aún de crecimiento con equidad por la enorme brecha que existe entre ricos y pobres.  Según el coeficiente GINI, que mide la desigualdad de los ingresos, Chile se ubica en un nivel muy precario en comparación al resto de países de América Latina.  De esta manera es que aparece el modelo de Economía Social de Mercado como instrumento para superar esos desafíos y lograr un estado de bienestar social, uno de los presupuestos éticos fundamentales del modelo alemán.

Acceso a la información pública
Al margen de las deficiencias en el ámbito de la justicia social, también preocupan en Chile los obstáculos impuestos al libre acceso a la información pública.  Y detengámonos en este asunto.  En un sistema económico y social de mercado la transparencia es uno de los pilares sobre los cuales se sustenta la confianza de la ciudadanía en el Estado.  Actualmente, aunque se ha avanzado notablemente en esa materia, gracias a la promulgación de la Ley Nº 20.285 de Acceso a la Información Pública –con lo cual es posible conocer gran parte del gasto público, existen grandes limitaciones, por ejemplo, para conocer los salarios de algunos funcionarios estatales.  Concretamente los del personal de las Fuerzas Armadas, en sus cuatro ramas, más la Policía de Investigaciones y Carabineros de Chile.
Esas limitaciones se hacen aún más evidentes en la empresa pública: los estudios mencionan a la Empresa Nacional del Petróleo ENAP; la Corporación Nacional del Cobre CODELCO; la estatal Televisión Nacional de Chile y la Corporación de Fomento de la Producción CORFO.  Si bien existe información acerca de los montos totales destinados a salarios de su personal, no hay un desglose detallado, por ejemplo, de quién recibe las remuneraciones o las razones que justifiquen los montos.  Tampoco existe información referente a la contratación de personal en algunas instituciones como la propia Presidencia de la República o de los secretarios regionales ministeriales SEREMI.  En el caso particular de la Presidencia la situación es aún más difusa: la institución dispone de una gran cantidad de gastos reservados para temas como la Defensa y pocas personas tienen acceso a datos sobre la utilización de esos fondos.  De momento, la única manera de transparentar esos gastos es informándole a la Contraloría, no obstante, hace falta un respaldo abierto para conocer detalles sobre esos desembolsos.  En el marco de una Economía Social de Mercado las instituciones del Estado y el gobierno tienen la obligación de informar a los ciudadanos en qué se gasta el presupuesto de la Nación, si en salud, en programas de cooperación, en seguridad y Defensa, fomento a las PYMES, etcétera.  No sólo porque los contribuyentes están en todo el derecho de conocer adonde van sus impuestos, sino porque, nuevamente, en la medida que exista transparencia en el gasto público habrá una mayor confianza en el Estado por parte de los ciudadanos.

Transparencia en el sector privado
En el sector privado los protagonistas suelen ser los medios de comunicación, que a través de la asignación de avisaje a ciertos grupos económicos preseleccionan indirectamente los contenidos informativos.  Ello impide que la opinión pública acceda a información objetiva.  El caso más ilustrativo es el periódico El Mercurio, uno de los de mayor circulación nacional, vinculado a sectores conservadores con enorme poder económico en Chile.  El rotativo ha sido criticado en numerosas ocasiones por privilegiar a determinados grupos en la concesión de avisaje, como
las aerolíneas chilenas LAN.  En 2006 el tema cobró especial atención luego que una comisión parlamentaria iniciara una investigación sobre avisaje fiscal, según la cual se destinaría casi el 80% a los dos medios que controlan
la prensa escrita, sobre todo a El Mercurio.  A modo de comparación, el diario oficialista La Nación recibía un modesto 9%.  Entonces, se podría hablar de falta de transparencia en dos áreas: primero en los criterios de concesión de avisaje, y segundo en el ejercicio responsable del periodismo y las comunicaciones.  Otro ejemplo. No hace mucho tiempo atrás salió a la luz pública un escándalo que involucra a dos importantes cadenas de supermercados nacionales.  Los supervisores, por orden de los directivos de las empresas, al parecer mantenían a sus empleados con prohibición de ir al baño y obligados a utilizar pañales, de manera de “optimizar la jornada laboral”.   La Inspección del Trabajo, luego de una minuciosa investigación, sancionó enérgicamente a las empresas.
Sin embargo, hasta la fecha ningún periódico de alcance masivo se ha hecho eco de la noticia.  Solamente se pueden hallar datos sobre el incidente en sitios digitales de poca relevancia.  Nuevamente nos hallamos ante un caso de falta de transparencia.

El modelo de la Economía Social de Mercado sostiene que cuando hay monopolio de medios en el mercado se tiende a hacer difuso el cumplimiento de las normas de la competencia.  Y sin un mayor análisis, vemos que eso es lo que sucede aparentemente con la prensa en Chile.  Casi todos los medios de comunicación, escritos y audiovisuales, están en manos de los mismos sectores económicos, todos ellos identificados además con la derecha política. Por lo tanto, podemos notar que existe efectivamente un monopolio mediático.  En opinión de los expertos, las deficiencias están en la Ley de Acceso a la Información Pública.  No obstante la voluntad para desarrollar una política inclusiva haciendo partícipe al ciudadano de la labor del Estado, mediante instituciones como el Consejo para la Transparencia – algo que en una Economía Social de Mercado es prioritario –, los expertos señalan la necesidad de activar mecanismos alternativos que apoyen su labor.   Uno de ellos puede ser el Tercer Sector.

El rol de la sociedad civil
El llamado Tercer Sector o sociedad civil debería desempeñar un papel más preponderante como agente participativo de las tareas del Estado.  La función de las diferentes fundaciones, instituciones de caridad, culturales, religiosas, de scouts o deportivas, entre muchas otras, es fundamental como apoyo a las, muchas veces sobrecargadas, estructuras gubernamentales.  Estas últimas estarán probablemente abocadas a otros aspectos de la implementación de políticas públicas y en muchos casos los gobernantes se sentirán aliviados al poder delegar temas como la lucha contra la falta de transparencia, la inclusión de las minorías étnicas, o la problemática medioambiental.  La sociedad civil forma parte de una Economía Social de Mercado. De acuerdo a las apreciaciones
del Dr. Benecke la sociedad civil no es un agente complementario a la labor del Estado, sino que es parte integral junto con los sindicatos, las federaciones empresariales y las instituciones públicas autónomas.   Pero uno de los problemas sigue siendo en la actualidad cómo activar a la sociedad civil.  Primero por un asunto de recursos, y segundo por que no existen instrumentos que le permitan a ese sector estar formalmente vinculado a las Instituciones del Estado.   Partiendo de la base de que los gobernantes deben velar por la justicia social y el bienestar común, el Estado debería promover el principio de subsidiariedad y así fomentar el desarrollo de la sociedad civil. Eso si, de forma regulada y por tiempo definido, para evitar dependencia innecesaria de empresas privadas a un Estado eternamente benefactor.   Eso sería contraproducente.  Una de las formas de crear fondos y regular las contribuciones al Tercer Sector es mediante una buena política tributaria, de manera que la recaudación de impuestos permita mantener los subsidios de las arcas estatales.  Como medida paralela el Estado debería destinar fondos a la investigación y el desarrollo, cuyos resultados puedan ser presentados en conferencias para el mundo académico, instituciones del Estado y la opinión pública.  De esa manera el Estado prepara a la sociedad civil para que sea su aliada y no un potencial foco de tensión.  En términos de una mayor apertura a la información una propuesta válida es la creación de una suerte de Watchdog integrado por técnicos financiados por el gobierno, con cierta autonomía, pero con competencias entregadas por el Estado.  Esa es la única forma de evitar que empresas o grupos políticos y económicos terminen corrompiendo este nuevo sector.   Las sanciones a quienes incurran en transgresiones a la Ley de Información deberían ser altamente fuertes, de manera que sus funcionarios piensen dos veces antes de “portarse mal”.   Al igual que en el sector económico con las oficinas antimonopolio,  un ente similar podría adjudicarse un gran respeto de la sociedad.  En definitiva,  ayudaría a fomentar la confianza, algo que en la
actualidad falta.

Conclusiones
De acuerdo a la breve revisión que hemos hecho en este trabajo, podemos concluir que Chile se acerca efectivamente hacia una Economía Social de Mercado, que no es lo mismo que un Estado paternalista, y transita exitosamente a su plena implementación.   Ello principalmente por el rol activo que ha desempeñado el Estado en aplicar políticas públicas sanas, lo que significó en enero su acceso a la ODCE tras un fulminante proceso de adhesión y armonización de sus estándares con el resto de los países miembros.  Según los presupuestos básicos de la Economía Social de Mercado es muy difícil desarrollar exitosamente este modelo sin métodos democráticos, y cuando hay exclusión de la mayoría.   Sobre lo primero, Chile destaca por su sólida cultura democrática e institucional, mientras que lo segundo se ha ido lentamente superando.   Coincidentemente donde mejor funciona ese modelo es donde hay más altos niveles de democracia, ya que sin este elemento difícilmente podría existir un mercado y un sistema económico al servicio del ciudadano.  En Chile se ha avanzado a pasos agigantados.   Sin duda alguna.   Pero aún quedan temas pendientes de mejorar, tales como la transparencia en el acceso a la información pública, lo que puede ser contrarestado mediante el desarrollo del tercer sector.   El próximo presidente de Chile, el conservador Sebastián Piñera, tiene la oportunidad del siglo en el sentido de que puede cambiar el curso de la relación entre ciudadanía, Estado y los sectores económicos, en virtud de sus excelentes vínculos con este último.  Se trata de un gran desafío para Chile.  En una Economía Social de Mercado prima el “bienestar para todos” como objetivo económico.  Ya lo decía Erhard: la “economía está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía”.   De cumplirse este y otros desafíos  más, como mejorar la justicia social, superar  la desigualdad y la inclusión de los sectores más desposeídos, probablemente Chile será  muy pronto el primer país latinoamericano en formar parte, ahora si, de ese prestigioso “club de los ricos” que hablábamos al comienzo.   De esto se deriva que el gran desafío del país, en la actualidad, sea la reconciliación del Chile moderno con el del pasado, es decir, alcanzar un crecimiento económico y social del cual toda la población pueda disfrutar.   Señor Piñera, tiene una enorme responsabilidad en sus manos”.

 (*) El autor es licenciado en Comunicación Audiovisual de la Universidad UNIACC con grado y candidato a Magíster en Comunicación y Marketing de esa misma casa de estudios, y diplomado en Economía Social de Mercado de la Universidad Miguel de Cervantes (beca Konrad Adenauer Stiftung).   Es investigador del Centro de Estudios y Análisis sobre América Latina del Instituto Respekt CAS LA, con sede en Praga, República Checa. 

FUENTE: http://www.flacso.org/fileadmin/usuarios/documentos/Gobernabilidad_y_Convivencia/Publicaciones/Carlos_GONZALEZ.pdf

Comentario: ¡Excelente artículo! escrito por un hombre pragmático de la izquierda responsable del continente, pues el Lcdo. Carlos González, claramente manifiesta que la economía social de mercado es “el mejor de los modelos imperfectos para Chile”, lo que significa como se lo ha repetido en numerosas ocasiones en este blog, y como ya lo señaló Milton Friedman también, ¡no existe un sistema económico perfecto!  Hay sí modelos exitosos que han permitido mejorar las condiciones de vida de muchísimas personas alrededor del mundo, ¡sin duda que los hay! Y ese modelo imperfecto (pero mejor que otros) se llama Liberalismo Social o ESM.  Una acertada combinación de políticas económicas serias, con responsabilidad social para con los más necesitados, sin que ello implique un Estado benefactor o proteccionista.  Colocando al ser humano, al individuo en primer lugar por sobre la economía y  ésta a su vez, por sobre la política y los afanes meramente electorales o clientelares. 

González manifiesta que en Chile hay todavía poderosos grupos económicos que tratan de imponer su agenda a los medios de comunicación, algo con lo que no está de acuerdo obviamente la Economía Social de Mercado, pues el momento que se monopoliza la información de parte de grupos de interés, llámesen éstos empresarios o gobernantes, se está cayendo en una falta de objetividad y transparencia en la información.   De acuerdo con el autor de este interesante artículo: ¡Chile camina a pasos agigantados a la Economía Social de Mercado o Liberalismo Social!  En otros países de América Latina, más cercanos al intervencionismo de Estado y al paternalismo benefactor (casos Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador), la pregunta que hay que hacer es: ¿Hasta cuándo será de esperar que sus mandatarios entiendan que una economía liberal de mercado con un Estado socialmente responsable, es una opción progresista y de avanzada?  ¡Qué nada tiene que ver con el “neoliberalismo” ortodoxo, conservador y prudente del Consenso de Washington!  Ya lo dijo Ernesto Ottone (ex asesor de Salvador Allende), “una economía de mercado es perfectamente compatible con un Estado de políticas sociales.”

miércoles, 3 de agosto de 2011

"La crisis financiera en Estados Unidos"

Barcelata Chávez, H.: en Contribuciones a la Economía, abril 2010, en http://www.eumed.net/ce/2010a/ 

INTRODUCCIÓN
La profunda crisis económica vive el mundo hoy, tiene origen en el sector financiero de Estados Unidos (EU) pero que va a impactar a toda la economía norteamericana y se ha expandido afectando al resto de las economías desarrolladas y emergentes.
Se trata de un fenómeno que expresa un problema de orden estructural en el funcionamiento del capitalismo, y es resultado del conjunto de políticas públicas que han aplicado los gobiernos de Estados Unidos en los últimos años, estableciendo un marco institucional que pone en riesgo el orden económico mundial en el largo plazo
La crisis ha afectado a aquellos que tomaron préstamos hipotecarios y ha provocado pérdidas millonarias y quiebras. Ha afectado a los inversionistas que tenían acciones en las instituciones financieras afectadas (muchos en fondos de pensión o de retiros); a quienes han perdido sus casas al tener que entregarla a los prestamistas y a los miles de empleados que se han quedado sin empleo. Los consumidores en el mundo han dejado de gastar en bienes de consumo y la producción mundial cae como consecuencia, amenazando la estabilidad económica mundial.
Varios gobiernos han anunciado medidas para enfrentar la crisis con el objetivo de evitar el colapso de las instituciones financieras, descongelar el crédito y los mercados de dinero, y asegurar la capitalización de los préstamos interbancarios, así como la capitalización de los bancos.
Las políticas de desregulación financiera a nivel mundial han permitido aumentar la eficiencia del sistema económico, pero también es claro que han hecho más vulnerables las economías nacionales, contribuyendo a hacer más frecuentes e intensas las perturbaciones financieras. Y es que la libertad de que gozan los capitales es excesiva. Al no estar regulados sus movimientos internacionales, amenazan de manera permanente la estabilidad de todo el sistema económico mundial.
Esto es aun más grave cuando algún país, de manera unilateral, lleva a cabo un proceso desregulación financiera interna, como lo hizo Estados Unidos desde la era de Ronald Reagan y más recientemente con las políticas del gobierno de George W. Bush.
Esa desregulación permitió el gran fraude de Enron y ahora la gran crisis financiera de las hipotecas. Y eso que sucede internamente en un país, se transmite a todo el mundo gracias a la red financiera mundial sin que haya autoridad o norma jurídica alguna que lo impida.

1.- LOS ANTECEDENTES DE LA CRISIS
Un primer aspecto que hay que tener en consideración respecto a esta crisis es que en gran medida es resultado de la política monetaria que ha aplicado el gobierno de EU en los últimos años.
Así, es conveniente considerar, en primer lugar, que en plena recesión económica a fines del año 2000, la Reserva Federal (la FED), decidió bajar la tasa de interés de Fondos Federales (Federal Funds Rate) desde el 6.5% a 1% . Asimismo, la tasa hipotecaria fija a 30 años bajó en 2.5 % , pasando de un 8% a 5.5%; y las tasas de interés ajustables a un año pasaron de 7% a 4% (Federal Reserve Board “Statistics: Releases and Historical Data”, 2008)
Estas tasas tan bajas dieron lugar a que los bancos pudieran ofrecer créditos hipotecarios muy baratos, lo que muchas personas aprovecharon para comprar casas; generándose una demanda inusitada de bienes inmobiliarios, que en poco tiempo provocó un incremento impresionante en el precio de ese tipo de bienes.
Tan atractivo se volvió pedir prestado y comprar bienes raíces, que muchos inversionistas vendieron sus acciones de las empresas tecnológicas, (cuyos precios se vinieron abajo con la crisis del 2001) y se fueron al mercado inmobiliario.
Para las instituciones financieras este mercado se convirtió en un magnífico negocio, tanto que se crearon opciones de crédito incluso para aquellos clientes que no eran solventes los llamados, “Clientes Sub-Prime” y a los que prestarles representaba un riesgo muy alto. Esta acción estaba respaldada legalmente por la “Community Reinvestment Act” (Federal Financial Institutions, Examination Council, [FFIEC], 2008) que es una ley norteamericana que obliga a los bancos a otorgar créditos a personas que no tienen un buen historial crediticio.
Es importante explicar que en EU, la calificación de los contratantes de deuda se realiza con la puntuación denominada FICO Score, que es la metodología más usada en todo mundo para medir la solvencia crediticia del contratante de un crédito. Es un modelo estadístico que estima la probabilidad de que un individuo pague sus deudas a tiempo, y refleja los riesgos y costos de otorgar crédito a una persona, valorando en cada caso los siguientes elementos: el historial de pagos, la deuda total, la antigüedad; los tipos de crédito usados y el número de consultas crediticias. ( www.FairIsacc.com., 2008), (www.myfico.com, 2008)
El FICO Score, es un indicador que califica en un rango de 300 (el más bajo) a 850 puntos (el más alto). Todo deudor con puntuación superior a 620 es candidato “Prime”; es decir, tiene solvencia económica para pagar un crédito. En cambio los deudores que se ubican por debajo de los 620 puntos son considerados “Sub-Prime” y se caracterizan por ser malos pagadores; ya sea que presentan retrasos en sus pagos de tarjetas de crédito, o que se han declarado en quiebra anteriormente. Los préstamos a este tipo personas son muy riesgosos, tanto para los prestamistas como para el deudor mismo, ya que se requiere cobrar tasas de interés y comisiones mucho más elevadas que a los deudores Prime, para cubrir el alto riesgo.
En Estados Unidos, el 60% de la población del país tiene un historial crediticio con puntuación entre 650 y 799 (National News, www.insurancejournal.com., 2008) es decir, son clientes Prime el resto son clientes Sub-Prime.
En pleno auge de la demanda de créditos y de incremento de los precios de los inmuebles, los bancos norteamericanos idearon formas novedosas para poder prestar también a estos clientes subprime (riesgosos). De este modo se empezaron a otorgar préstamos con un conjunto de facilidades como las siguientes: a) Pago de interés sólo.
Este tipo de hipoteca permite al contratante pagar únicamente el interés durante una cantidad específica de años; después de eso, debe pagar el capital y el interés. El período de pago es por lo general entre 3 a 10 años. Después de eso, el pago mensual aumenta, aún si las tasas de interés se mantienen al mismo nivel, porque debe pagar el capital junto con el interés.
b) Préstamo a tasa ajustable (ARM) con opción de Pago.
Esta es una hipoteca cuya tasa de interés no es fija, sino que cambia durante la vida útil del préstamo basándose en los movimientos de un índice de interés, como la tasa de los valores del Tesoro o el llamado Cost of Funds Index. Las opciones de pago son:
i) Un pago tradicional por el capital del préstamo más intereses (que reduce la cantidad adeudada en la hipoteca). Estos pagos están basadas en un plazo fijo de préstamo; por ejemplo, un plan a 15, 30, o 40 años.
ii) Un pago mínimo o limitado (que podría ser menor al monto de interés pagadero todos los meses y no reducir la cantidad adeudada). Si se elige esta opción, los intereses que no se paguen, se suman al capital del préstamo, aumentando así la cantidad de la deuda y los intereses que tendrá que pagar.
Generalmente la tasa de interés en un préstamo ARM con opción de pago es muy baja durante los primeros 3 meses. Después, aumenta hasta aproximarse a la de otros préstamos.
Muchos préstamos ARM con opción de pago limitan la cantidad que puede aumentar el pago mensual de un año al otro., pero el interés que no paga debido al límite sobre el pago se suma al saldo del préstamo.
Los préstamos ARM con opción de pago tienen un período incorporado en el que se debe recalcular la deuda (por lo general cada 5 años). En ese momento, se vuelve a calcular el pago con base al plazo restante del préstamo. Si el saldo del préstamo aumenta, o si las tasas de interés sube con más rapidez, los pagos se incrementan mucho.
Con estos tipos de hipotecas los deudores pueden enfrentar dos grandes problemas:
• Un "shock" de pago, que significa que los pagos pueden subir mucho, hasta el doble o el triple, después del período de interés sólo, o cuando se ajustan los pagos, haciendo muy difícil o imposible el pago del crédito.
• “Amortización negativa”, que se presenta cuando los pagos no cubren todo el interés adeudado, de modo que el interés restante se suma al saldo de la hipoteca y el monto del adeudo aumenta por encima del monto original. Es decir, el monto del préstamo aumenta cada mes, en lugar de disminuir. (The Federal Reserve Board, Hipotecas con pagos de interés sólo y préstamos ARM con opción de pago ¿Le convienen a usted?, 2008).
Estas modalidades de crédito se crearon y se contrataron porque surgieron en un período en que los precios de los bienes inmobiliarios se incrementaban a tal velocidad que superaban el incremento del monto del crédito. Es decir, no importaba que tanto se pagara, el aumento del valor de los activos hacía rentable tener un préstamo de este tipo.
Según el Índice de precios de casas S&P/Case-Shillerr que mide el comportamiento del precio de las casas en diferentes regiones de EU, entre 1997 y 2006 se presenció la llamada “Burbuja inmobiliaria” debido a que el precio se incremento en un 131%, es decir un aumento promedio anual del 13%; una inversión altamente rentable, incluso aunque se pagase una tasa de interés muy elevada por el crédito hipotecario. El índice se calcula con la información de las ventas de casas familiares con año base 2000=100; fue desarrollado por los economistas Chip Case, Robert Shiller y Allan Weiss. (Standard and Poors, S&P U.S. Indices, 2008)
También en Europa los precios de las casas crecieron sustancialmente: en Gran Bretaña, 194%; en España 180% y en Irlanda 253%. De hecho, por esa razón, en Estados Unidos, cerca del 21% de todos los préstamos otorgados entre 2004 y 2006 fueron del tipo Sub-Prime, los cuales sumaron en 2006 la cantidad de 600 billones de dólares; casi un 20% del total de los préstamos hipotecarios. Tan sólo de 1999 a 2006 los préstamos Sub-Prime pasaron de representar un 9% del total de préstamos otorgados a un 20%.
Además, dado que los bienes inmuebles estaban subiendo de precio, muchas personas en EU optaron por solicitar una segunda hipoteca sobre el valor que su casa había ganado; las llamadas “HELOC” Home Equity Line of Credit (Línea de Crédito hipotecario para vivienda) que es un crédito revolvente en el cual la casa sirve como garantía colateral. Ya que la casa es el activo más grande que tiene una persona, muchos propietarios usan sus líneas de crédito para cubrir gastos muy grandes y de largo plazo como la educación, mejoras a la vivienda o gasto médicos, pero no para los gastos diarios y se otorga luego de restarse la primera hipoteca. (The Federal Reserve Board, “When your home is on the line”, 2008). Sin embargo, muchos beneficiarios de estos créditos utilizaron los recursos para realizar gastos en bienes de consumo, abusando del uso del valor generado por su casa y, por supuesto, poniéndose en una posición muy difícil de sostener en el largo plazo.

2.- LAS CAUSAS DE LA CRISIS
La crisis financiera ha sido resultado de la incapacidad de pago de los préstamos hipotecarios de miles de personas que tenían créditos Sub-Prime. Muchos de ellos contratados con pago de sólo intereses o con opciones de amortización negativa, que al cambiar a préstamos totalmente amortizados (pago de intereses y capital) propició el incremento de los pagos a realizar dejando sin posibilidad de pagar a los deudores, que de por si tenían un pobre historial crediticio y una nula capacidad de pago, lo cual ya se sabía.
La imposibilidad de pago puso en problemas a las instituciones financieras que habían otorgado hipotecas e hizo retroceder de manera profunda los precios de las casas, lo que agravó la situación de los prestamistas que junto con la cartera vencida que acumulaban, veían caer el precio de los inmuebles que habían quedado en garantía por las hipotecas. Entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007, el precio de las casas cayó en un 25% y dio inició a la “crisis inmobiliaria” preparando el escenario para la crisis financiera de 2008.
Pero, además, desde 2004 la Reserva Federal decidió subir las tasas para controlar la inflación y de una tasa del 1% que se tenía en 2004 se pasó a una tasa superior al 5% en el 2006.
Esta situación provocó el incremento de la tasa de morosidad, y el nivel de embargos por falta de pago. Según el senador estadounidense Christopher Dood, de uno a tres millones de personas podrían perder sus viviendas por el aumento de las mensualidades de sus créditos hipotecarios, los cuales pasaron de 400 dólares a más de 1,500 dólares entre 2004 y 2006. Tan sólo en julio de 2007, los procedimientos de embargo contra personas que no podían pagar sus hipotecas alcanzó la cantidad de 180,000; dos veces más que el año anterior (The Wall Street Journal on line, Year end review, 2008). Además, dado que los inversionistas habían tomado demasiado riesgo, al ver que se frenaba el mercado, decidieron deshacerse de sus activos más riesgosos, dándole más impulso a la crisis.
Que la crisis se haya extendido a nivel mundial se debe, en gran medida a la existencia y de los llamados CDOs (Collateralized Debt Obligations, Obligaciones de deuda con garantía colateral)y a que circularon y fueron comprados por una gran cantidad de empresas en el mundo.
Los CDOs son un “crédito derivado” estructurado como un portafolio de activos con ingreso fijo, donde el precio y el riesgo se divide en diferentes tramos: “tramos senior” (AAA), “tramos mezzanine” (AA a BB), y “tramos equity” (first loss). Las pérdidas son aplicadas en orden inverso a su procedencia, de modo que tramos menores pagan tasas de interés más altas para compensar el riesgo (Michael S. Gibson, “Understanding the Risk of Synthetic CDOs” Trading Risk Analysis Section, Division of Research and Statistics, Federal Reserve Board, 2004)
Estos instrumentos se introdujeron en el mercado financiero en años reciente, para permitir que, una vez que un banco hubiera dado un préstamo hipotecario, tuviera la opción de poder venderlo en el mercado secundario.
Muchos Fondos de Pensiones, Fondos Mutuos, Bancos y empresas de seguros, compraron estos instrumentos como parte de su estrategia de inversión para generar mayores rendimientos. Según JP Morgan hay cerca de1.5 trillones de dólares en CDOs y alrededor de 600 billones de dólares en productos derivados de ellos en todo el mundo (The Wall Street Journal on line, “Year end review, 2008).
Siendo los CDOs, títulos de deuda respaldados por una garantía prendaria o colateral, el pago a los inversionistas que los compran proviene de los pagos que hacen los deudores de las hipotecas. El atractivo de invertir en estos instrumentos radicaba en que las hipotecas estaban respaldadas con viviendas cuyos precios se mantenían al alza y, por lo mismo, parecían una inversión muy segura y muy rentable. Con cada incremento de los precios, la expectativa de beneficio subía y por lo tanto se compraban más CDOs. El problema sobrevino cuando los deudores no pudieron seguir pagando y los precios de las casas cayeron estrepitosamente.
También se crearon “instrumentos derivados” de los CDOs, que otorgaban al tenedor, el derecho a obtener un rendimiento que dependía del comportamiento de los CDOs, pero sin la garantía prendaria que aquellos tenían.
Estas innovaciones financieras fueron muy sensibles a la evaluación del riesgo crediticio otorgada por las agencias calificadoras de riesgo, las cuales fueron extremadamente optimistas al evaluarlas sobrecalificandolos como AAA, aunque en realidad merecían algo mucho menor, pues estaban mezclados con hipotecas Sub-Prime. Una vez que los deudores Sub-Prime dejaron de pagar, los bancos no pudieron convertir en dinero los CDOs que habían vendido.
3.-CRONOLOGÍA DE LA CRISIS
En 2006, la turbulencia financiera inició la crisis inmobiliaria que provocó que el índice bursátil de la construcción cayera un 40% ese año. Para mediados del 2007, el mercado empezó a darse cuenta que importantes entidades bancarias y grandes fondos de inversión tenían comprometidos sus activos en tales hipotecas de alto riesgo.
En febrero de 2007, más de 25 empresas dedicadas a dar préstamos hipotecarios se declararon en quiebra, y en agosto Ameriquest, Inc., que fue la empresa de préstamos Sub-Prime más grande de EU, vendió parte de sus activos a Citigroup y luego cerró definitivamente. En ese mismo mes, BNP Paribas, uno de los bancos más grandes de Francia, detuvo la cotización de 3 de sus fondos, Parvest Dynamic ABS, BNP Paribas ABS Euribor y BNP Paribas ABS Eonia, debido a que estaban respaldados por bienes raíces norteamericanos comprados con hipotecas Sub-Prime (“Cronología de una crisis” BBCmundo.com, septiembre 2008)
En abril de 2007 la empresa New Century Financial, la segunda empresa norteamericana más grande dedicada a los préstamos hipotecarios Sub-Prime, se declaró en bancarrota acogiéndose a la ley de quiebras conocida como “Capítulo 11” (Chapter Eleven). Esta empresa era la principal proveedora independiente de hipotecas a clientes con un mal historial de crédito, que fueron los primeros en verse afectados por los incrementos en las tasas de interés y la reducción o el estancamiento de los precios de las casas. (“Crónica de una crisis previamente anunciada”, El Financiero, octubre 2008)
La empresa señaló en su momento, que la medida fue necesaria dado el incumplimiento cada vez mayor de sus clientes y la presión de sus acreedores. Como consecuencia, despidió a 3,200 empleados, el 54% de su plantilla, y anunció que vendería la mayor parte de sus activos en un plazo de 45 días (“Cronología de una crisis”, en BBCmundo.com, septiembre de 2008)
A fines de julio, dos fondos de inversión (Hedge Funds) del banco Bear Stearns quebraron, y casi al mismo tiempo la American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de los Estados Unidos, anunció su quiebra, aunque en marzo de 2008, sería adquirido por JP Morgan Chase por 240 mdd.
De igual modo Countrywide, otra importante empresa financiera norteamericana, quedó también al borde de la bancarrota. Esta contrajo el crédito súbitamente y generó una profunda volatilidad de los valores bursátiles, desconfianza, pánico, y una caída de las bolsas de valores de todo el mundo, particularmente porque los inversionistas vendían sus posiciones y se refugiaban en la inversión más seguras como los bonos del tesoro de Estados Unidos. Esto provocó una fuerte turbulencia en los mercados financieros mundiales. Los bancos de todo el mundo empezaron a mostrar severos problemas de liquidez y la posibilidad de su sobrevivencia se vio seriamente amenazada.
Para agosto de 2007 ante la situación de crisis desatada el Banco Central Europeo introduce al mercado 120,000 millones de dólares (mdd), lo que representa su mayor intervención en el mercado monetario, desde septiembre de 2001.
Al mismo tiempo el Banco de Industria Alemán (IKB), uno de los primeros afectados por la crisis en Europa, anunció pérdidas de 1,000 mdd debido al alto riesgo de las hipotecas que tomó de EU (“Cronología de una crisis” BBCmundo.com, septiembre de 2008)
Por otra parte, el banco de inversiones estadounidense Merrill Lynch, la empresa más grande de corredores bursátiles del mundo, reconoció que su nivel de deudas incobrables alcanzaba los 7,000 mdd y sus pérdidas eran cercanas a los 5 mil mdd en el tercer trimestre del año, su peor resultado desde 2001. En tanto que Wachovia, la cuarta institución financiera en importancia de EU, anunció pérdidas por 1,100 mdd. También en agosto de 2008, la Reserva Federal de Estados Unidos inyectó 2,000 mdd a su mercado mientras que el Banco Central de Japón, introdujo 5,000 mdd en su país (Banco de México, “Informe sobre la Inflación”, octubre 2008)
En diciembre de 2007 la Reserva Federal de Estados Unidos y los bancos centrales de la Unión Europea, el Reino Unido, el Banco Nacional Suizo y el Banco de Canadá, hicieron público un plan para inyectar 100,000 mdd en fondos de emergencia.
El 19 de diciembre el banco de inversión Morgan Stanley, la segunda entidad de inversiones en importancia de EU, reveló pérdidas de 9,000 mdd asociadas al mercado inmobiliario. De igual modo, anunció que vendería el 10% de sus acciones al gobierno chino para conseguir dinero.
A mediados de enero de 2008, dos anuncios alteraron los mercados mundiales: El primero de Citigroup, el principal banco de Estados Unidos, que anunció una pérdida neta de más de 9,800 mdd durante el último trimestre de 2007 y cuentas incobrables por un valor de 18,000 mdd. El segundo, de Merrill Lynch, que hizo públicas sus pérdidas netas de 7,800 mdd de dólares derivadas del mercado hipotecario. Como resultado, el 21 de enero se generalizó el pánico en todas las bolsas del mundo y los mercados registraron sus peores pérdidas desde el septiembre de 2001 (“Cronología de una crisis”, BBCmundo.com, septiembre de 2008)
En mayo de 2008 el banco suizo UBS, uno de los más afectados por la crisis crediticia, lanzó una emisión de derechos preferentes de 15,500 mdd con el objetivo de cubrir algunos de los 37,000 mdd en pérdidas de activos ligados a deudas hipotecarias. Asimismo, en julio de este mismo año, el Indy-Mac, uno de los principales bancos hipotecarios de EU, fue intervenido por el gobierno federal norteamericano, quien tomó el control de todos sus bienes.
El 9 de septiembre 2008 las autoridades financieras norteamericanas anunciaron la decisión de tomar el control de las dos empresas hipotecarias más grandes de EU, Fannie Mae y Freddie Mac. Ambas poseían o garantizan la mitad de las deudas hipotecarias en este país, un total de 5 billones de dólares. Esto representó la mayor intervención gubernamental en el mercado privado en la historia del país, la cual se explica por la profunda interrelación de ambas empresas con el sistema financiero, en grado tal que el fracaso de cualquiera de ellas podría causar grandes trastornos en los mercados financieros y en todo el mundo. La operación, tuvo como propósito anular temporalmente la influencia de los accionistas de estas dos empresas públicas, las cuales pasaron a ser dirigidas temporalmente por la Agencia Federal Financiera de Casas (FHFA) (The Federal Reserve Board, “News and events”, septiembre de 2008)
El 14 de septiembre, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, ante la imposibilidad de conseguir un comprado, se declaró en bancarrota dado el volumen tan alto de pérdidas en el sector hipotecario. Una semana después volvió a sus actividades bajo la propiedad del banco británico Barclays PLC, que compró las unidades de negocio de venta de renta fija y de acciones, transacciones e investigaciones, servicios prime, banca de inversión, inversión de capital, y de gestión de inversiones privadas de Lehman Brothers en EU (“Lehman Brothers en bancarrota”, BBCmundo.com, diciembre 2008).
Al mismo tiempo y ante la expectativa de los inversionistas de un anuncio de bancarrota de Merryl Lynch, el Bank of America anunció la compra de esta empresa por 50,000 mdd, en una operación que creó la más grande institución financiero privada del mundo. En el último año, Merrill Lynch había registrado pérdidas de más de 40,000 mmd (“Bank of America compra Merrill Lynch” en BBCmundo.com, septiembre de 2008).
El 17 de septiembre de 2008 la Reserva Federal de Estados Unidos anunció un paquete de rescate para salvar de la bancarrota a American International Group (AIG) la mayor aseguradora de Estados Unidos. Esta recibe 85,000 mdd en préstamo, lo que significa que el gobierno asumiría casi el 80% del control de la empresa (The Federal Reserve Boarad, News and events, septiembre de 2008).
El 18 de septiembre el banco británico Lloyds TSB anunció la compra de su rival Halifax Bank of Scotland (HBOS) por 21,800 mdd para salvarlo de la quiebra. Este mismo día la Reserva Federal de EU, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra y el Banco Nacional Suizo anunciaron el aporte de un capital con valor de 180,000 mdd para hacer frente a la falta de liquidez en los mercados financieros (The Federal Reserve board, News and events, septiembre de 2008)
El 22 de septiembre de 2008 Mitsubishi UFJ, el mayor banco de Japón, anuncia la compra de hasta el 20% de las acciones de Morgan Stanley, de un total de US$9.000 millones. Asimismo, Nomura, la mayor firma de corretaje japonesa, comunica que llegó a un acuerdo para comprar las operaciones de Lehman Brothers (“Cronología de una crisis”, en BBCmundo.com, septiembre de 2008)
Al mismo tiempo, la Reserva Federal exigió a Morgan Stanley y Goldman Sachs que transformaran sus estructuras y se convirtieran en entidades de banca tradicional en el marco del plan de rescate diseñado por el Gobierno de Estados Unidos, es decir, abandonar su negocio de banca de inversión, para que pudieran acceder a los fondos de la FED y mantenerse regulados por ella. De este modo podrían tomar depósitos de inversionistas y estar protegidos por la Reserva Federal (The Federal Reserve Board, News and events, septiembre de 2008).
En este mismo mes de septiembre, el banco Berkshire Hathaway, anunció la compra del 9% de las acciones del banco de inversiones Goldman Sachs por un monto de 5,000 mdd.
Al mismo tiempo, el Washington Mutual, el mayor banco de ahorro y préstamo de EU, es intervenido y subastado por el gobierno federal, al desplomarse el precio de sus acciones debido al gran número de créditos hipotecarios de alto riesgo que poseía. (“Berkshire Hathaway 'loves' Goldman Sachs”, en Expansión.com., 2008)
Al mismo tiempo presionado por la gran crisis bancaria, el gobierno británico nacionaliza el banco Bradford & Bingley (B&B), mientras que el banco franco-belga Dexia recibe ayuda estatal y en EU, Wachovia pasa a manos de Citigroup, su principal rival.
El 3 de octubre de 2008 el presidente de EU, George W. Bush, promulga la Ley de Estabilización Económica de Emergencia mediante la cual se canalizarían 700,000 mdd al mercado financiero (The White House, News 2008)
El 5 de octubre el alemán Hypo Real Estate (HRE), la segunda financiera hipotecaria más grande de Alemania y uno de los bancos más importantes de Europa, está cerca del colapso tras el fracaso de las negociaciones para rescatarlo. Al día siguiente el Ministerio de Finanzas de Alemania informa que el gobierno y un grupo de bancos alcanzaron un acuerdo sobre un plan de 70,000 mdd para rescatarlo. Ese mismo día el banco francés BNP Paribas acuerda comprar el 75% de las operaciones en Bélgica y Luxemburgo del grupo financiero europeo Fortis, uno de los mayores del continente.
El día 10 de octubre, los principales bancos centrales del mundo anuncian un recorte coordinado de las tasas de interés, en un intento por contener la crisis financiera.
El domingo 13 de octubre los líderes de los 15 países de la zona euro acordaron en París, un plan de acción contra la crisis financiera, que prevé que los estados recapitalicen instituciones en riesgo y garanticen préstamos interbancarios. El gobierno británico anunció al día siguiente que inyectaría 60,000 mdd con lo que controlará el 60% del Royal Bank of Scotland y un 40% de la fusión entre Lloyds TSB y HBOS.
También como parte de la estrategia para contener la crisis financiera, el gobierno de EU a partir de agosto de 2007, implementó reducciones a la tasa de interés, la cual cayó de un 5.2% que tenía en 2006 a 0.25% en diciembre de 2008. A pesar de ello, la crisis financiera no cedió.
La crisis ha afectado a aquellos que tomaron préstamos hipotecarios y ha provocado pérdidas millonarias y quiebra. Ha afectado también a los inversionistas que tenían acciones en estas instituciones (muchos en fondos de pensión o de retiros); a quienes han perdido sus casas al tener que entregarla a los prestamistas y a los miles de empleados que se han quedado sin empleo. Los consumidores en el mundo han dejado de gastar en bienes de consumo y la producción mundial cae como consecuencia amenazando la estabilidad económica mundial.
Los empleados de las sociedades de crédito también han sido víctimas de la crisis. Según un estudio de la consultora Challenger, Gray & Christmas, más de 153 mil personas perdieron su empleo en 2007 y hasta octubre de 2008, sumaban 129,150. Con toda seguridad el número de desempleados crecerá conforme avance la crisis (Challenger, Gray and Christmas Inc., “Financial Jobs Cuts, 2008)
4.- LOS PLANES DE RESCATE FINANCIEROS
A partir de octubre de 2008, Varios gobiernos anunciaron medidas para enfrentar la crisis financiera. El objetivo de todas ellas, en general, es evitar el colapso de las instituciones financieras, descongelar el crédito y los mercados de dinero, y asegurar la capitalización de los préstamos interbancarios así como la capitalización de los bancos.
En EU el presidente de EU, George W. Bush, promulgó la Ley de Estabilización Económica de Emergencia mediante la cual se canalizarían 700,000 mdd al mercado financiero (The White House, News 2008, para impedir que más empresas con deudas "contaminadas" colapsen, arrastrando consigo a la economía estadounidense. Con parte de estos recursos se anunció la compra de acciones en nueve de los mayores bancos del país por un total de 250,000 mdd.
La medida busca ayudar tanto a los bancos fuertes para que ofrezcan préstamos nuevamente, como a aquellas instituciones bancarias que presentan dificultades, con el fin de que logren estabilizarse. Los bancos beneficiados son: Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Wells Fargo, JPMorgan Chase, Bank of America, Merrill Lynch, State Street, Bank of New York Mellon Corp (The White Househttp://www.whitehouse.gov/news)
En Alemania se implementó un plan con un respaldo de 548,900 mdd en garantías a los bancos. 109,000 mdd corresponden propiamente a nacionalización de activos con el objetivo de salvar a la banca nacional e hipotecaria como Hypo Real State que se encontraba al borde de la quiebra por tener una fuerte inversión en deuda "contaminada". Las garantías tendrán un plazo límite hasta el 31 de diciembre de 2009. (Deutsch Bundesbank System, Monthly report, noviembre 2008)
Por su parte el gobierno francés implementó un plan de garantías para los préstamos interbancarios por 400, 000 mdd, además de un fondo de 54,890 mdd para tomar participaciones en las compañías financieras, lo que es prácticamente una nacionalización de sus activos. El objetivo es garantizar los préstamos interbancarios y posibilitar la intervención estatal en las entidades con problemas de liquidez.
Asimismo, el gobierno del Reino Unido utilizó 63,950 mdd para convertirse en el mayor accionista de Royal Bank of Scotland (RBS), el Halifax Bank of Scotland (HBOS) y el Lloyds TSB. También suministró 350,000 mdd en garantías para que los bancos consigan créditos privados y hasta 400,000 mdd en préstamos a corto plazo a los bancos.
Todo esto con el fin de sostener el funcionamiento del sistema bancario dado de la mayoría de los bancos británicos tuvieron pérdidas considerables por las caídas en los mercados con la consecuente falta de liquidez y una fuerte resistencia a prestarse entre ellos, por el temor de no poder recuperar el dinero.
El gobierno estableció condiciones a los bancos, tal como en EU, las cuales, entre otras, son: Límites a los salarios de los ejecutivos bancarios, condiciones preferenciales para el gobierno cuando los bancos obtengan ganancias, y prohibiciones para realizar transacciones con las acciones adquiridas por las autoridades (Bank pf England, Financial Stability Report, 2008)
En Bélgica y Luxemburgo, el 75% de las acciones de Fortis, fueron adquiridos por el banco francés BNP Paribas por un monto de 32,000 mdd, mientras que los gobiernos de ambos países conservaron una porción minoritaria. En Holanda, el gobierno tomó el control total de las operaciones de Fortis en un acuerdo valorado en más de 23,000 mdd.
Lo anterior con el objetivo de sacar del colapso a la empresa financiera Fortis, ya que su quiebra hubiera provocado la bancarrota de otras instituciones bancarias europeas, pues la institución cuenta con activos valuados en cientos de miles de millones de dólares y 65,000 empleados en todo el mundo.
En España se aplican cerca de 70,000 mdd en un fondo al que podrán acceder los bancos españoles con el objetivo de dotar de liquidez al sistema bancario y aliviar la incertidumbre global que provoca que los bancos no se presten entre sí ni a personas y empresas. (Banco de España, Informe trimestral de la economía española, octubre 2008)
En Islandia con el fin de evitar el derrumbe de toda la economía del país, se anunció un programa de rescate de cercar de 20,000 mdd adicionales a los recursos que destino el gobierno para nacionalizar los bancos más grandes del país que habían perdido un gran porcentaje de su valor. El gobierno compró el 75% de las acciones de Glitnir, el tercer banco del país, por 600 millones de euros (878 millones de dólares) para conservar la estabilidad en el mercado ante la falta de liquidez. Asimismo, nacionalizó el Banco Kaupthing y el Banco Landsbanki. Con lo que quedaron en manos del gobierno los tres bancos más grandes del país. (“Nacionaliza Gobierno al tercer mayor banco de Islandia”, en El universal, 29 de septiembre de 2008. Y “Suspende operaciones bolsa de Islandia, nacionaliza su principal banco, en Milenio.com, 9 de septiembre de 2008).
El gobierno ruso también implementó un plan de rescate por 36,400 mdd en préstamos a largo plazo para las instituciones bancarias, con el objetivo de reactivar el crédito interbancario ya que la bolsa de valores de Moscú tuvo fuertes caídas que afectaron la liquidez de sus bancos
CONCLUSIONES
El sistema financiero mundial se ha convertido en un enorme riesgo para el mundo; porque es un sistema globalizado que opera sin restricciones internacionales: los mercados son mundiales, pero las autoridades monetarias son nacionales y ninguna de ellas tiene el poder para regular las operaciones financieras mundiales y las internacionales existentes, como el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, no tienen capacidad para actuar como tales. Lo que es más grave, cada una de los Bancos centrales nacionales (El Banco de China, la Reserva Federal norteamericana, el Banco Central Europeo, por ejemplo) pueden tomar decisiones en sentidos diferentes desatando fuerzas contrapuestas que pueden profundizar las crisis financieras. Sin autoridades, ni regulaciones supranacionales, como correspondería para controlar un sistema que opera a nivel supranacional, las crisis financieras son inevitables.
La desregulación financiera a nivel mundial ha permitido aumentar la eficiencia del sistema económico, pero también ha hecho más vulnerables las economías nacionales y contribuye a hacer más frecuentes e intensas las perturbaciones financieras. Y es que la libertad de que gozan los capitales es excesiva. Al no estar regulados sus movimientos internacionales, amenazan de manera permanente la estabilidad de todo el sistema económico mundial.
Esto es aun más grave cuando algún país, de manera unilateral, lleva a cabo un proceso desregulación financiera interna, porque lo que sucede internamente en un país, se transmite a todo el mundo gracias a la red financiera mundial sin que haya autoridad o norma jurídica alguna que lo impida.
Además la economía mundial está dominada por la especulación financiera que influye en el rumbo de las economías nacionales, con decisiones individuales orientadas a la reproducción de sus ganancias. El libre comercio y sobre todo, el libre comercio financiero ha convertido a la economía mundial en un enorme casino en donde los ganadores minimizan sus riesgos y los países sin participar directamente (o porque lo han permitido) pueden convertirse en perdedores sin haber apostado.
Los efectos económicos que la inestabilidad financiera tiene en muchos países, sobre todo en las economías emergentes y en los de menor desarrollo, es muy grande. Muchas veces significa años de retraso económico y deterioro de su capacidad para propiciar el desarrollo en el corto plazo.
Se requiere crear un marco regulatorio estricto y una supervisión permanente de los mercados financieros. Se requiere crear una autoridad monetaria mundial capaz tanto de promover la innovación, como de restringir las prácticas deshonestas o atentatorias a la estabilidad nacional e internacional. Así la sociedad mundial podría influir en el comportamiento de los participantes en el mercado financiero.
Se requiere la creación de instituciones mundiales para un mundo global que permitan construir un nuevo sistema financiero sobre cimientos más sólidos y estables para que el proceso de globalización sea benéfico a toda la sociedad y no sólo a unos cuantos.
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