martes, 8 de marzo de 2011

"EL MILAGRO CHILENO"

EL MILAGRO CHILENO (Artículo Revista Polémika USFQ, Febrero 2011)

Por: Pablo Zambrano Pontón
Economista, escritor y catedrático universitario

“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de los bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria”.  Sir Winston Churchill
“Aquellos que son más fanáticos en sus diatribas en contra del capitalismo, implícitamente le rinden homenaje, al clamar por los productos que éste crea”.  Ludwig von Misses
“Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en vez de evaluarlas por sus resultados” (Milton Friedman)
Fue Milton Friedman (premio nobel de Economía, en 1976), el norteamericano fundador de la escuela liberal denominada “monetarista”, quien acuñara el término: “El Milagro Chileno”,  a raíz del éxito del modelo impulsado por él en este país sudamericano a mediados de la década de los setenta, durante el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, después del rotundo fracaso económico que supusiera la implantación del sistema socialista marxista por parte de su antecesor, Salvador Allende.  De allí que empleando esta denominación, en las páginas que siguen, se intentará demostrar que sólo la ciencia económica, tiene la medicina necesaria para curar a una determinada nación de sus graves e incluso crónicas dolencias.
En tal sentido, veamos a continuación la profunda crisis económica, social y política que vivió Chile, antes de la implantación del modelo liberal impulsado por Friedman y por quienes fueron sus alumnos en la Universidad de Chicago (de allí su nombre: “Chicago Boys”); con la finalidad de comprender que únicamente un buen modelo económico (no perfecto, pero con mejores resultados que los otros), es capaz de sacar del subdesarrollo y de la pobreza a una determinada nación, al margen de la retórica, el apoyo popular y el discurso político-ideológico.
1.       ANTECEDENTES: EL GOBIERNO SOCIALISTA MARXISTA DE SALVADOR ALLENDE
Salvador Allende (1908-1973), político y líder del partido socialista de Chile, llegó a la Presidencia de ese país sudamericano en 1970 y lo gobernó hasta 1973, justamente el día que falleció en el Palacio de la Moneda,  que fue bombardeado por los militares chilenos.
Salvador Allende perteneció a una familia de clase media acomodada. Estudió medicina y, ya desde su época de estudiante universitario, formó parte de grupos de tendencia marxistaEl 24 de octubre de 1970, tras lograr el apoyo del Partido Demócrata Cristiano con la firma de un Estatuto de Garantías Democráticas que se incorporaría al texto constitucional, Salvador Allende fue proclamado presidente.
Allende ya en el Gobierno, intentó convertir a Chile en una “segunda Cuba” en América Latina, con tal fin se alió con Fidel Castro.  La historia registra estas frases dichas por el ex Presidente de Chile: "Invito a Chile a Fidel Castro porque me da la gana. Porque soy el dueño de casa e invito a quien quiero." (Fuente: Allende al diario argentino El Cronista);  “Gracias, compañero y amigo, comandante de la esperanza latinoamericana, Fidel Castro."  (Fuente: Allende en Cuba); "...la Unión Soviética, a la que nosotros denominamos Nuestro Hermano Mayor..." (Fuente: Allende en Moscú).
De esta manera, durante su régimen, se expropiaron tierras y se inició la estatización y socialización de importantes empresas hasta entonces en manos privadas, las cuales pasaron a ser dirigidas por cooperativas de trabajadores.  Además, se concretó la nacionalización del cobre, sin pagar indemnizaciones a las empresas norteamericanas, lo cual significó el enfrentamiento con Estados Unidos, país que a partir de ese momento apoyó abiertamente a los grupos opositores al gobierno de Allende.
A pesar de una férrea oposición, especialmente de los representantes liberales y democristianos, que en el parlamento actuaban unidos; el Gobierno de Allende contó con un importante apoyo por parte de la ciudadanía, en particular de los sectores populares, que se veían  beneficiados (en el corto plazo).  En efecto, el Estado subsidiaba gran parte de los servicios básicos, además de apoyar a organizaciones de trabajadores, campesinos y pobladores urbanos en sus demandas de participación. 
El enfrentamiento abierto con los grupos opositores se hacía realidad en las calles e indicaba una situación de lucha de clases a sus ojos inevitable.  Acciones de grupos como el MIR y sectores del Partido Socialista venían a confirmar este diagnóstico, al considerar urgente la creación y el fortalecimiento de instancias de "Poder Popular" que fueran alternativas a los estrechos marcos que la institucionalidad prefijaba para una posible construcción de una sociedad socialista.
Este intento, conocido como la "Vía chilena al socialismo", despertó el interés y el apoyo de sectores de todo el mundo, en particular del Bloque Soviético, de Cuba y de los Países No Alineados, lo que se traducía en el envío de ayuda material y de asesores industriales.
Una serie de problemas vinieron a polarizar aún más a la sociedad chilena bajo la presidencia de Allende, en gran medida debido a causas económicas.  Así, la inflación se hizo incontrolable, ya que las alzas salariales y los gastos del Estado fueron financiados con emisión de circulante sin sustento en la producción, [1] la cual se vio disminuida y contraída como consecuencia del bloqueo iniciado por los Estados Unidos y el permanente conflicto que vivían muchas empresas, en virtual paralización permanente por la falta de recursos.  A ello se agregaban problemas de distribución de alimentos y bienes, lo que tornó difícil la condición de vida del chileno común. 
Este clima de desabastecimiento y crisis, azuzado por los distintos sectores políticos, se tradujo en numerosas movilizaciones a favor y en contra del gobierno de Allende, la más importante de las cuales fue la paralización del yacimiento de cobre denominado: “El Teniente”, junto a la huelga de los gremios de transportistas, lo que prácticamente inmovilizó el traslado de bienes de un punto a otro del país.  A ello se sumaban conflictos en la universidad y en los colegios profesionales (médicos y profesores fundamentalmente), que dibujaban una división profunda en todos los ámbitos de la vida nacional.
La oposición y algunos sectores de la Democracia Cristiana consideraron la situación insalvable, por lo que decidieron, recurrir al recurso del golpe de estado militar contra el presidente Allende. En junio de 1973 hubo un primer intento de golpe, conocido como "El Tancazo": un regimiento de blindados de la Capital (Santiago) se alzó contra el gobierno, pero las fuerzas leales, encabezadas por Prats, lograron dominar la situación.
Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, una revuelta militar bombardeó el palacio de la Moneda, sede del gobierno. El presidente Allende rechazó las exigencias de rendición y murió en el palacio presidencial.
Lorenzo Bernaldo de Quirós, escribió para el Instituto Cato, un artículo denominado “Allende o la destrucción de la economía chilena”, del cual se extraen los siguientes aspectos centrales de su análisis:
·          El factor económico contribuyó de una manera decisiva a explicar la caída del Gobierno de Salvador Allende en Chile, en 1973.
·          Allende, tuvo un proyecto destinado a establecer un sistema socialista de corte marxista,  mediante la absorción por parte del Estado de la mayoría de los medios de producción y la eliminación real del derecho de propiedad.
·          La destrucción de la propiedad privada se produjo al margen de los cauces parlamentarios y mediante el uso ilegítimo de la ley.  Allende utilizó una corporación pública, la CORFO, para intentar controlar los bancos.  Para tal fin ofreció por sus acciones precios superiores a los del mercado.  Ante el fracaso de esta operación, el ejecutivo recurrió a resquicios legales que le permitieron intervenir la actividad bancaria y controlar totalmente el crédito. Ese mismo instrumento fue utilizado para expropiar las empresas chilenas más importantes.  En 1973, el Estado era propietario del 70% de la industria.  Al mismo tiempo se nacionalizaron sin indemnización algunos millones de hectáreas, el 90% de la tierra; hecho que fue precedido por la ocupación violenta de buena parte de ellas por militantes y simpatizantes de la Unidad Popular.  La acción de Allende en este terreno es una copia exacta del método empleado por Fidel Castro para dominar la economía cubana y sus efectos fueron finalmente los mismos: un descenso abrupto de la producción, de la inversión y del empleo; acompañado de un incremento en el nivel general de precios (problema conocido técnicamente como estanflación).
·          Con la finalidad de estimular a la economía y beneficiar populistamente a las masas trabajadoras, la “Unidad Popular” impulsó un extraordinario incremento de la cantidad de dinero en circulación y aumentó de modo superlativo el déficit público, es decir, un típico programa expansivo, monetizador del déficit fiscal.  Este modelo provocó momentáneamente un aumento extraordinario del consumo, con un repunte cortoplacista de la producción; mientras la inflación se mantenía bajo control, el 22% en 1971, explicado por un estricto control de precios.  Sin embargo, esta política no era sostenible.  La cuantiosa emisión de dinero y la disponibilidad decreciente de bienes se hicieron notar a finales de ese año (1971)[2] provocándose la primera manifestación multitudinaria contra el gobierno de Allende, la denominada: "marcha de las cacerolas vacías". 
·          A lo largo de 1972, ese proceso madura. El impacto redistribuidor buscado por el gobierno se pierde en su totalidad; el ingreso real cae, el desempleo se acelera y la protesta popular se dispara.  El control de precios se traduce en la aparición del racionamiento (escasez) y en el surgimiento de un próspero mercado negro.  En 1973, la crónica de un caos económico anunciado comienza a expresarse con toda su crudeza.  Hundiéndose en la recesión: la producción minera, la agropecuaria y la industrial.
·          En los ámbitos monetario y fiscal, la coyuntura se deterioró a marchas forzadas.  En 1973, el déficit público se situó en cifras alarmantes, la cantidad de dinero aumentó en un 300% y Chile estuvo al borde de la hiperinflación.  La distorsión del sistema de precios fue total.  Si se observa el tipo de cambio oficial se muestra una diferencia de más de 110 veces entre el correspondiente a la importación de productos alimenticios y el que se paga en el mercado negro. Todo esto era un resultado inevitable de la política económica populista de Salvador Allende.
·          Como era inevitable, esta crítica coyuntura interna se vio reflejada en el sector exterior.  La irracional política cambiaria del momento hacía que, dependiendo del tipo de cambio, una camisa podía costar entre 0.75 dólares y 95 dólares. El desplome de la producción y el "boom" artificial del consumo elevaron las importaciones de alimentos hasta los 650 millones de dólares, cifra similar a los retornos obtenidos por las exportaciones de cobre, mientras las ventas al exterior se derrumbaban.  De esta forma, Chile se vio obligado a declararse en bancarrota ante la imposibilidad de pagar la deuda externa.  En septiembre de 1973, el Banco Central tenía en caja tres millones de dólares, el costo de importar alimentos dos días. El país estaba en quiebra técnica.
·          La vía chilena al socialismo destrozó la economía con la finalidad de lograr el control total del país.  Desde esta perspectiva, el manejo de los asuntos económicos estaba al servicio de un propósito político como sucede siempre en los Estados socialistas extremos.  El origen de la caótica crisis sufrida por Chile en aquellos años, debe buscarse en el objetivo estratégico de crear un modelo de Estado similar al vigente en Cuba o en los demás países del área soviética, atropellando la Constitución y violentando la legalidad. 
·          Las ideas principales del Presidente se vinculaban al beneficio de la clase obrera chilena, por lo cual se mandó a aumentar la emisión de divisas nacionales y se las puso en circulación, además de la venta total de divisas internacionales del Banco Central, lo que incrementó de forma acelerada el déficit fiscal, depreciando la moneda y causando una futura inflación insostenible del 342% al final de su mandato y extraoficialmente en torno al 700%. [3] La medida causó un engrandecimiento transitorio del consumo y producción del país, mientras se mantenía la inflación a niveles razonables gracias a la fijación de precios, los cuales eran impuestos por el Ejecutivo.
·          La necesidad creciente de bienes y la exagerada emisión de dinero “producido” por el fisco a fines de 1971, fueron protestadas en manifestaciones virulentas de la clase media y alta contra el gobierno, como son por ejemplo los denominados «cacerolazos» o «marchas de las cacerolas vacías».   Estas marchas, se originaron en el descontento social causado por los efectos del sistema económico que se había implantado, que impuso entre otras medidas, pesadas restricciones a los comerciantes, de tal manera que éstos fueron obligados, por un lado a bajar sus precios, y por otro, aumentar la paga a los obreros, lo cual provocaría que quiebren, sumado a esto que la gente tenía dinero pero nada que comprar, lo que acarreó un extenso desabastecimiento (escasez = mayor demanda y menor oferta).
·          A medida que transcurre el tiempo, estas medidas se fortalecen logrando que las medidas de equidad social adoptadas por el gobierno se desplomen totalmente.  Crece la tasa de desempleo, las ganancias totales del país se reducen y se polariza con mayor fuerza la sociedad.
·          La fijación de precios desde el Ejecutivo generó el mercado negro (especulación) y la escasez, ya para 1973, la desintegración de la economía era totalmente perceptible dentro de Chile.  Las pérdidas económicas sufridas por la nación chilena eran superiores a las exportaciones cupríferas totales de 7 años.[4]
RESUMEN: Allende se alineó con Castro y su política económica basada en el “bien común” no funcionó.  Adam Smith, señaló hace más de 200 años, que él no había conocido jamás alguna persona, que en la búsqueda del interés social, lo consiga hacer de mejor manera que un individuo lícitamente movido por el propio interés, a lo que simplemente habría que añadir, que hay que regularlo, para que no existan abusos, fraudes, ni ambiciones desmedidas (regulación vía impuestos proporcionales o progresivos, por ejemplo).  Smith señaló que para progresar, hay que confiar más en el ser humano, en el empresario particular en libertad; y no en un Estado entrometido siempre, en todo momento, lugar y circunstancia, en la Economía.  Allende tuvo la buena intención de ayudar a las clases desposeídas chilenas, por ello echó mano de todo el caudal ideológico recetado en los manuales solidarios de Marx, Engels, Lenin, Castro, Chávez, etc., es decir, un Estado derrochador de recursos, convertido en empresario, desplazando a la inversión privada; y, tal como lo predice la ciencia económica (al margen de cualquier aspecto político), se generó un enorme déficit fiscal, que al tener que ser monetizado (emisión monetaria indiscriminada), disparó la inflación y contrajo la actividad económica (caídas de la producción y del empleo).  La inflación perjudica más a los que menos tienen, porque los ricos poseen mecanismos de defensa.  Friedman señaló magistralmente en uno de sus videos por internet, que los regímenes populistas son similares a beber licor en una fiesta, al principio todo es alegría; pero después, cuando se termina la gran farra con los recursos del Estado, queda sólo la resaca del día siguiente y una inmensa cuenta por pagar, que la cancelan precisamente los más pobres, a quienes los populistas dicen favorecer en el discurso.
2.       MILTON FRIEDMAN Y LOS CHICAGO BOYS
Friedman visitó Chile en 1975 durante la dictadura de Augusto Pinochet, hecho por el que fue muy criticado al no ser un gobierno de origen democrático. Invitado por la Escuela de Negocios de Valparaíso, dio una serie de conferencias sobre Economía e influenció en los asistentes económicos del Gobierno.  Friedman gozó de un éxito tremendo con estas innovadoras observaciones y fue invitado por ex-alumnos chilenos de la Escuela de Chicago ("Chicago Boys") a dictar algunas conferencias sobre la situación económica chilena. Friedman dijo: "La economía social de mercado es la única medicina", refiriéndose a la complicada situación de Chile. Abogó por la economía monetarista y explicó después que "el énfasis de aquella charla fue que los mercados libres minarían la centralización política y el control político", sosteniendo que la liberalización económica conduciría tarde o temprano a la democratización política.  Pronóstico que sucedió más tarde ya en democracia, cuando los socialistas modernos (o moderados) de la Concertación, decidieron ser liberales en lo económico y solidarios en lo social.  Aspecto este último que será analizado más adelante en este mismo artículo.

Milton Friedman es sin duda el mentalizador que está detrás del éxito del modelo económico y social impulsado por Chile en la década de los 70, tras el fracaso de las políticas socialistas de Salvador Allende.  No hay que confundirse, mucha gente dice que Augusto Pinochet es el hombre clave en la transformación de Chile; pero no es así… el verdadero mérito lo tiene Friedman, quien con las medidas recetadas a esta economía hizo que surja una nueva y próspera nación, donde antes sólo había tristeza y subdesarrollo, durante la “corta y triste noche comunista de Allende”.

El liberalismo social o la economía social de mercado aplicada en Chile, no basa su éxito en dictaduras represivas, ni en crímenes de lesa humanidad.  La pregunta que aquí cabe formularla es: ¿Cómo cambió el desolador panorama chileno, lleno de altísimas inflaciones, desempleo y cacerolazos, por un nuevo Chile, pletórico de bonanza y prosperidad, tanto en los ámbitos económicos, sociales y políticos? La respuesta es sencilla, le hicieron más caso a la ciencia económica y menos a la ideología política.  En otras palabras, todo fue gracias al aparecimiento en la escena pública de los denominados: “Chicago Boys”, en homenaje a la Universidad de Chicago y a su profesor insignia Milton Friedman, quien fuera uno de los más afamados maestros del cual se nutrirían de sabias enseñanzas, los economistas chilenos que implementarían las reformas liberales en el país sudamericano.  La sangrienta dictadura de Augusto Pinochet, responsable de 3.000 personas muertas o desaparecidas, 29.000 torturados y miles de exiliados, le infringió un altísimo costo social a la nación chilena, paliada sin embargo en términos económicos por el aparecimiento en escena de los “milagrosos” Chicago boys, quienes tuvieron la oportunidad de aplicar sus conocimientos durante el régimen de Pinochet; tras el fallido experimento de economía socialista intentado por Allende; con el aval de Fidel Castro y la plana mayor del soviet supremo.   
“Chicago Boys” (Chicos de Chicago) es un término aparecido en la década de 1970 para denominar a los economistas educados en la Universidad de Chicago, bajo la dirección de los estadounidenses Milton Friedman, Arnold Harberger, entre otros destacados profesores.  Los Chicago Boys tuvieron influencia decisiva en el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile, siendo los artífices de reformas económicas y sociales que llevaron a la creación de una política económica referenciada en la economía de mercado de orientación liberal, neoclásica y monetarista, a más de la descentralización del control de la economía.  Milton Friedman acuñó el término el "milagro de Chile" (“The miracle of Chile”), para referirse a la obra de sus discípulos en el país sudamericano.  “Milagro” que tras más de 30 años de haberse materializado, ha servido de ejemplo de inspiración a Latinoamérica y al mundo entero.  Tal es así que Lula en el Brasil o Mujica en el Uruguay, en la práctica y en los hechos reales, se sienten más próximos al modelo “socialista” chileno; antes que al socialismo marxista cubano-venezolano; aunque en la retórica y en el discurso florido, no dejen de elogiar profundamente al socialismo comunista, vigente en esos dos tropicales y folklóricos países caribeños.
Se les denomina entonces como Chicago boys,  a aquellos economistas chilenos que, una vez cursados sus estudios de pregrado en la Pontificia Universidad Católica de Chile o en la Universidad de Chile, continuaron perfeccionando sus conocimientos en la Universidad de Chicago. El origen de esta relación se debió a un convenio firmado en 1956 entre el decano de la Facultad de Comercio y Ciencias Económicas de la Universidad de Chile y el  Director del Instituto de Asuntos Interamericanos de la universidad norteamericana.  En él se estableció el denominado Punto Cuarto (Administración de Cooperación Intelectual) para instituir un sólido programa de estudios y de investigación económica por tres años, prorrogable hasta 1961. Dicho convenio contempló la presencia de profesores norteamericanos en Chile, la creación de un Centro de Investigaciones Económicas, la selección de becarios chilenos para perfeccionar sus estudios en Chicago y la realización de investigaciones acerca de la realidad económica chilena.

                Los "Chicago Boys", eran un grupo de aproximadamente veinticinco (25) economistas chilenos, la mayoría de ellos titulados en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y con postgrado en la Universidad de Chicago, durante la década de los años 1960, los cuales fueron apoyados y aleccionados por sus profesores de la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago (Milton Friedman y Arnold Harberger).  Estos “tecnócratas” chilenos especializados en economía en la potencia americana, aplicaron luego en su país durante la dictadura de Augusto Pinochet, un programa de privatización y reducción del gasto fiscal para resolver la elevada inflación y las enormes dificultades económicas heredadas del gobierno de corte socialista-marxista de Salvador Allende.  El programa económico de los Chicago Boys se puede resumir en: economía no intervenida, gobierno pequeño, rigurosa administración fiscal y libre mercado.  Ideas económicas extraídas del liberalismo monetarista de su mentor: Milton Friedman, con rasgos también de la economía social de mercado alemana de Ludwig Erhard, a quien Friedman admiraba profundamente.

Pinochet adoptó el programa de los Chicago Boys, que ingresaron al gobierno en 1975, haciéndose cargo de los ministerios de Hacienda, Economía y el Banco Central. Para convencer a Pinochet de sus ideas, trajeron a Chile al mismísimo Friedman; quien propuso una terapia de choque (shock) a la economía chilena, en lugar de las recetas gradualistas de las que son partidarios los socialdemócratas keynesianos. Se implantó así, una política de reducción del gasto, reestructuración del gobierno y control del presupuesto.  Se implantó una reforma impositiva y desreglamentación económica. Se completó una reforma del seguro social y un plan de privatización de las empresas claves del Gobierno.  Se redujo el gasto público en un 20% y se despidió al 30% de los empleados públicos.  El sistema se empezó a recuperar a partir de 1977, dos años después de iniciadas las reformas. 

Al principio fue duro el modelo liberal, por la debacle económica en la que quedó el país tras el deficitario, expansivo e inflacionario esquema marxista de Salvador Allende.  No obstante en el mediano y sobretodo en el largo plazo, especialmente cuando se incorporó la parte social al liberalismo chileno, se comenzaron a notar sus benéficos efectos.  La ciencia macroeconómica expresada en los escritos de intelectuales de la talla de Rudiger Dornbusch o Stanley Fischer, es bastante clara cuando manifiesta que el modelo liberal es un esquema de largo plazo y lo utilizan los países que desean conseguir resultados exitosos durante amplios espacios de tiempo (desarrollo económico sostenido); en oposición al keynesianismo que sirve por ejemplo (y muy bien) en el corto plazo, cuando lo que se pretende es reactivar la economía y salir de las recesiones, pues en el largo plazo, genera inflaciones galopantes e incluso hiperinflaciones, por la indisciplina fiscal de los discípulos de Keynes (más que de su propio maestro, quien creía también en la disciplina fiscal y en un esquema capitalista no basado en la explotación).  En tanto que el marxismo, económicamente ha demostrado su nulidad práctica, tanto en el corto como en el largo plazo.  La utilidad de este último, únicamente residiría en los temas sociales, que tranquilamente existen también en los sistemas socialdemócratas, en la doctrina social de la iglesia,   en el cristianismo o en cualquier religión pacífica; puesto que el marxismo es un sistema violento por naturaleza, que pregona la lucha de clases y la “revolución socialista”, donde se persigue duramente a todo aquel que disiente con el pensamiento único e infalible de sus monarcas, de sus líderes, de sus caudillos, e incluso (y en ocasiones también), de sus propios seguidores. 
   
Milton Friedman y sus recomendaciones a Chile
En una carta dirigida por M. Friedman a Pinochet (que usted la puede leer completa en el siguiente enlace digital: http://www.elcato.org/node/2067),  el economista norteamericano estaba preocupado por la situación del Chile de ese entonces (1975), tras la debacle económica que el experimento socialista de Allende generó.  No obstante, albergaba la esperanza de que el pueblo chileno pudiera recuperarse de tan dura y terrible situación.  Al final, los resultados son los que importan, no sólo las buenas intenciones.  Chile actualmente es el país sudamericano con la mejor calidad de vida de la región, desmitificando la supuesta “maldad” del modelo económico liberal.  Personalmente no comparto tanta mortandad que hubo en el régimen dictatorial de Pinochet en Chile.  Pero, ¿Puede alguien en su sano juicio decir que las reformas económicas que se aplicaron en esa nación sudamericana durante la década de los 70, 80, 90 y 2000, fracasaron?, ¿Puede alguien ser capaz de discutir todas las bondades sociales, que tres décadas del liberalismo en Chile, han tenido? ¡Bueno! Seguramente habrá quienes lo nieguen, con el único argumento de que esas reformas fueron realizadas en dictadura, lo que sin duda ayudó a que no hubiera oposición alguna a tales medidas, pero no son la explicación del progreso actual de Chile; pues, si no hubiesen sido acertadas y buenas las recetas liberales de Milton Friedman, ¿Por qué las siguieron apoyando los gobiernos socialistas de la Concertación? (como más adelante lo veremos en este mismo artículo).

Milton Friedman fue uno de los economistas más influyentes del siglo XX.  Ganador del Premio Nobel en economía en 1976 por sus análisis del consumo y su teoría monetaria.  Además, por demostrar la complejidad de las políticas de estabilización, se le reconoce por ser uno de los fundadores de la Escuela Monetarista de Chicago.  De allí que personalmente no comprendo ¿de qué lo acusan? Si como lo vemos claramente, es el artífice principal de que Chile sea hoy por hoy el modelo sudamericano de desarrollo económico por excelencia. 

Gracias a las reformas económicas que Friedman recomendó a Chile en la década de los 70, los chilenos han sobrevivido al durísimo terremoto que los azotó a inicios del 2010 (8.8 grados en la escala de Richter).  Es decir, casi 500 veces más potente que el de Haití.  Sin embargo, el balance de fallecidos -795- es muy inferior a las 230.000 personas que se estima han muerto en la más pobre y pauperizada nación latinoamericana: Haití.  No es casual que los chilenos estaban viviendo en casas de ladrillo y los haitianos en casas de yaguas cuando llegó el terremoto.   A las reformas liberales, incluso se debería que el Palacio de La Moneda, construido a finales del siglo XVIII, siga en pie, a diferencia de lo ocurrido con la casa de gobierno en Puerto Príncipe.

¿Qué fue lo que hicieron los chilenos que les permitió sortear tan duro y difícil evento telúrico?

Con el manual del liberalismo y del progreso socioeconómico bajo el brazo, los discípulos de Friedman en la Universidad de Chicago, decretaron:

·         Drásticas reducciones del gasto público y de la oferta monetaria
·         Privatización de las empresas estatales
·         Eliminación de obstáculos para la libre empresa
·         Reducción del proteccionismo arancelario
·         Fomento de la inversión extranjera

En los principales cargos económicos, por expresa recomendación de Friedman a Pinochet, se colocaron, economistas liberales realmente técnicos, denominados “Chicago Boys”.  En Chile, se privilegió a la economía por sobre la ideología y allí están sus pragmáticos resultados en los dos frentes: económicos y sociales.

Hacia 1990, el año en que entregó el poder Augusto Pinochet, el Producto Nacional Bruto había aumentado en un 40% (en dólares de de 2005) mientras que los “progresistas” gobiernos de Perú y Argentina se estancaban.  Posteriormente, los sucesores de Pinochet —una coalición de centroizquierda, elegida democráticamente— ampliaron las políticas de liberalización. El resultado es que los chilenos se han transformado en el pueblo más rico de América Latina. Tienen los niveles más bajos de corrupción, la tasa de mortalidad infantil más baja y el menor número de personas que vive por debajo del umbral de la pobreza.  ¿Se puede acaso argumentar que éste no sea un modelo y un ejemplo exitoso de liberalismo social o economía social de mercado?

Uno de los principales detractores intelectuales de Friedman, Paul Krugman (keynesiano, premio Nobel de Economía en el 2005), en un artículo titulado Fantasies of the Chicago Boys publicado el 7 de marzo del 2010, en New York Times, opina lo contrario y critica, como lo ha hecho siempre, a los Chicago Boys y a Friedman.

No obstante las críticas de Krugman, este economista keynesiano deberá reconocer que en Chile la corrupción es muy baja. Y cuenta con uno de los códigos de construcción más estrictos del mundo, algo que tiene sentido en un país que está entre dos masivas placas tectónicas.  Pero tener códigos es una cosa y hacerlos cumplir es otra. La calidad y consistencia de la aplicación de las normas es una muy buena “institución”. Y las buenas instituciones están muy relacionadas con la riqueza de las naciones. Mientras más pobre un país, más probable que se intenten reducir costos del hormigón, o use cemento de mala calidad, o se mienta sobre el acatamiento de las normas. En el terremoto de 2008 en Sichuan, China, miles de niños quedaron sepultados bajo escuelas construidas de acuerdo con los códigos.

Las críticas a Friedman (endilgadas por quienes son amantes de un Estado paquidérmico y obeso) siempre han sido mordaces y muy duras.  Así, la escritora izquierdista Naomi Klain, en el libro “La doctrina de choque”, tituló uno de los subcapítulos “El mito del milagro de Chile”.  Según el mismo, lo único que consiguieron Friedman y los muchachos de Chicago fue “aumentar la riqueza en lo alto y hacer desaparecer una gran parte de la clase media.” (Un mito frecuente que en múltiples ocasiones ha sido desmentido por la historia, por la pragmática realidad objetiva).  Habría que preguntarles pues señora Klein y economista Krugman, a la mayoría de los chilenos de todas las clases – que viven después de un verdadero choque (el sismo) –, si las recetas liberales de Friedman y los “Chicago Boys”, ¿ayudaron o no, a darles los medios para sobrevivir el terremoto y, ahora, reconstruir sus vidas?
FUENTE: http://www.theclinic.cl/2010/03/05/como-milton-friedman-salvo-a-chile/

Treinta años después del “milagro chileno”, su artífice e ideólogo principal: MILTON FRIEDMAN, fue entrevistado por el diario chileno, “la tercera”, de donde se extraen los aspectos más importantes de dicha conversación:

(…) ¿Cuáles fueron los efectos positivos que tuvo su visita?
A Chile le está yendo bien, por lo que puedo ver.  No sigo de cerca la situación de Chile, no he visto sus estadísticas, pero lo puedo ver por lo que los periódicos dicen.  Su tasa de crecimiento es la más alta de los países latinoamericanos.
Cuando usted vino a Chile por primera vez, ¿qué país encontró?
Uno en una situación muy difícil.  Había una inflación muy alta y un desempleo extendido.  Había mucha preocupación entre la gente.  Pero también había esperanza, porque un nuevo gobierno se había hecho cargo y porque el gobierno comunista de Allende había sido reemplazado.
Y cuando visitó el país por segunda vez en 1981...
Se veía mucho mejor, mucho mejor que cuando estuve antes.  Chile todavía no era próspero, pero hubo una gran recuperación.
¿Le sorprendió que los gobiernos de centro izquierda que siguieron adoptaran una política de libre mercado?
Para nada.  Los chilenos ya habían experimentado lo que la política socialista podía hacer bajo Allende. Tiene que ver más con una contención de la izquierda y el Partido Socialista que con otra cosa.  El Partido Socialista se ha contenido, no ha seguido el socialismo del todo.
¿Ve eso como una situación particular de Chile o, más bien, como un fenómeno global?
Pasó en Chile, pero más recientemente, después de la caída del Muro de Berlín y el colapso del socialismo, es más global.   La definición en el diccionario de socialismo es: la propiedad y operación de los medios de producción por el Estado.  Hoy no hay gobiernos socialistas en el mundo que sigan el socialismo, sólo Corea del Norte.
¿Cree que Chile puede convertirse en un país desarrollado, pese a ser tan pequeño?
Sí, por supuesto, ¿por qué no? Ustedes tienen excelentes recursos, gente trabajadora y están creciendo.  Es sólo una cuestión de tiempo.
"El mundo comunista se propuso, mientras aún vivía, tomar América Latina por métodos aparentemente legales, y en Chile se impidió que eso pasara.  El mundo comunista, como resultado, quiso manifestarse y actuar en contra de cualquiera que estuviera asociado a Pinochet".
¿Como usted?
Como yo.  Reconocíamos las mismas caras entre quienes protestaban en Chicago y quienes lo hacían en San Diego.  Fueron manifestaciones organizadas y no espontáneas.
¿Qué tan asociado se siente a la experiencia económica chilena?
Mi única asociación real es que fui profesor en la Universidad de Chicago.  Gracias a un acuerdo de cooperación con la Universidad Católica de Chile, teníamos a nuestra gente en Chile que pudo seleccionar al mejor grupo de estudiantes que hayamos tenido alguna vez.  Ellos regresaron y no tenían simpatías por el gobierno de Allende, como consecuencia eran casi los únicos economistas disponibles.  En un primer período se hicieron cargo los militares -no sé por qué- y el resultado fue que la inflación, en vez de retroceder, se mantuvo alta.  Finalmente, recurrieron a los Chicago Boys, que eran los únicos que tenían un plan coherente para reformar la economía.  

Eso fue casi al mismo tiempo que usted visitó Santiago...
Una segunda contribución fue que di charlas. Una sobre cómo controlar la inflación -consejos que fueron seguidos- y una más general sobre sociedad libre y cómo la libertad de mercado era necesaria para la libertad política.
¿Se formó una opinión sobre Augusto Pinochet?
En lo que se refiere a Pinochet, lo vi una vez y tuve un encuentro con él por una hora o algo así.  Fue una conversación en la que él hablaba en español y yo en inglés.  Ese fue el único contacto que tuve con él.
La inflación era una preocupación muy grande cuando vino. Hoy hay bajas tasas de inflación en el mundo.  Para algunos es porque los países concluyeron que una baja inflación es más importante en una economía integrada al mundo.

Primero, hay una preocupación extendida por la inflación y, segundo y más importante, los bancos centrales del mundo han aprendido la lección y descubierto que tienen una responsabilidad principal en prevenir la inflación y que pueden hacerlo.
(…) Chile se ha abierto mucho al mundo. ¿Ve que el resto del mundo y Latinoamérica se muevan en la misma dirección?
Pienso que Latinoamérica no se ha movido en esa dirección. En general, el resto del mundo, que no es Latinoamérica, se ha movido en esa dirección.  Estados Unidos está mucho mejor que 20 ó 30 años antes.
¿Lamenta haber venido a Chile hace 30 años, después de todo lo que pasó?
¿Lamentar? Cómo voy a lamentarlo (…)
FUENTE: http://www.latrinchera.org/foros/showthread.php?125-Milton-Friedman-quot-S%ED-Chile-puede-convertirse-en-un-país-desarrollado-quot
3.       LA ECONOMÍA CHILENA POST CHICAGO BOYS.  APLICACIÓN PLENA DEL LIBERALISMO SOCIALMENTE RESPONSABLE.  DÉCADA DE LOS 90.
Si bien es cierto que el modelo liberal recomendado por Friedman y los Chicago Boys para Chile, fue un éxito innegable, máxime si se consideran las duras circunstancias en las que fue implementado, luego de la debacle económica comunista.  No cabe duda que la consolidación plena del modelo, se la consiguió en el largo plazo, tal como lo señalan autoridades macroeconómicas de reconocido prestigio como Rudiger Dornbusch y Stanley Fischer, connotados autores de los textos tradicionales de Macroeconomía.

La década del noventa fue la más exitosa del siglo XX para Chile, desde el punto de vista del desempeño de los indicadores económicos y sociales.  Así, a nivel macroeconómico los resultados fueron espectaculares y envidiables para otras economías en desarrollo,  como se puede apreciar en la siguiente síntesis  (basada en la información oficial): un crecimiento anual del PIB de 6,7% en 1990-1999, en contraste con un 2,7% en 1981-1989.

Una tasa de inversión de 27,9%, versus un 19,1% en los mismos dos períodos anteriormente señalados, respectivamente; Una tasa de inflación de 10% promedio anual en la década de los noventa, versus un 19,7% en los años ochenta.

En el ámbito social, un desempleo de 6,3% en la década del noventa, versus un 18% en los años ochenta.  Un incremento del índice de sueldos y salarios reales de 3,9%, anual versus una disminución de menos (-) 0,7% en los años ochenta.

EL APORTE DE LA CONCERTACIÓN AL DESARROLLO SOCIOECONÓMICO DEL CHILE ACTUAL
La política social de la Concertación, ha priorizado el mejoramiento de las condiciones de vida de los grupos más vulnerables, es decir, de aquellos individuos y familias que lamentablemente sobreviven bajo la extrema pobreza, cuya magnitud, como proporción de la población total, bajó desde 39% en 1990 a 21% en 2000, debido a un fortalecimiento de la institucionalidad social del Estado y por la asignación de una cuota creciente de recursos a este objetivo.

La última década del siglo XX se caracterizó en Chile por el doble proceso de transición democrática y consolidación del sistema de economía abierta de mercado.  Desde el punto de vista de la economía, las condiciones para la transición a la democracia en 1990 eran muy favorables. En primer lugar, a diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos, en Chile ya se habían implementado las principales reformas de mercado y se habían asumido los principales costos sociales derivados de los ajustes de los años ochenta.  La renegociación de la deuda externa, el mejoramiento de los términos de intercambio y una buena percepción de los inversionistas extranjeros habían facilitado una recuperación de la economía, la cual desde 1986 comenzó a crecer a tasas aceleradas.  En 1989 el crecimiento del PIB llegó a más de un 10%, aunque en parte esto correspondió a una política expansiva del gasto, influida por la campaña electoral de ese año.

En la perspectiva del largo plazo, el alto crecimiento económico ha sido liderado por las exportaciones, que se han convertido en un motor de crecimiento. Su ritmo de crecimiento medio anual en los noventa fue de 9,2%, a pesar de que el principal mecanismo de incentivo, como es el tipo de cambio, estuvo permanentemente apreciándose hasta 1998, con una caída aproximada de 30% en términos reales.

Esta apreciación del tipo de cambio (subida del precio del peso chileno en relación con otras monedas en el mercado internacional de cambios) fue resultado del alto crecimiento de la oferta de divisas (proveniente tanto de las  exportaciones como de las inversiones extranjeras, todo lo cual aumentó las reservas internacionales en casi tres veces hacia fines de la década).  Este desempeño exportador ha consolidado en Chile un modelo de desarrollo orientado internacionalmente.  Esta orientación estratégica encuentra su fundamento en un alto grado de consenso político, si se tiene en consideración que se trata de una economía pequeña (15 millones de habitantes de ingresos medios), con gran diversidad de recursos naturales y una serie de otras ventajas competitivas que han sido adquiridas en el largo plazo; como por ejemplo la favorable ubicación que tiene Chile en los índices de competitividad internacional, la estabilidad macroeconómica, los altos índices de escolaridad, la buena infraestructura física y en telecomunicaciones, la capacidad institucional y de gobierno, los importantes logros en el desempeño empresarial, entre los más importantes. 

La política económica de la Concertación, la característica distintiva del modelo de desarrollo chileno de los años noventa ha sido la consolidación de una economía de mercado con rasgos sociales muy específicos (LIBERALISMO SOCIAL).  Principalmente, se han implementado reformas institucionales orientadas a enfatizar el contenido de equidad del desarrollo y un papel regulador del Estado que ha buscado corregir las innegables fallas y distorsiones que tienen los mercados (pues éstos no son perfectos) e incentivar al sector privado a crear bienes públicos y externalidades positivas. La posibilidad de haber constituido una alianza política de apoyo, como ha sido la Concertación de Partidos por la Democracia, no ha sido un tema menor.  Por cierto, es innegable que la política económica de la Concertación asumió las reformas institucionales que implantó el régimen militar, orientadas a desarrollar una economía de mercado abierta.

Aquí hubo una definición prioritaria: el país había pasado por demasiados traumas como para empezar todo de nuevo e ignorar los progresos alcanzados.  Pero sobre la institucionalidad existente, la Concertación definió un valor agregado con un cambio de signo orientado a la consolidación democrática y a un mejoramiento de la equidad social del modelo de desarrollo. Fue la estrategia política de la continuidad con el cambio, acompañada de una estrategia económica de desarrollo con equidad.

Este valor agregado tuvo tres componentes básicos: el primero, es un Estado Regulador que velaría por corregir las fallas de los mercados en sus efectos sobre la asignación de recursos y la ampliación de las capacidades competitivas; el segundo, es un Estado Social que buscaría corregir las inequidades sociales; y el tercer componente de este valor agregado es la consolidación de un Modelo de Desarrollo Exportador basado en una competitividad sistémica (o endógena, como la denominó Fajnzylber); es decir, basada en un aumento de la productividad antes que en una disminución de los salarios reales.

Un primer tema de controversia ha sido el uso del mercado y la apertura internacional como ejes centrales de la estrategia de desarrollo. Algunos sectores críticos argumentan que los mismos reproducen el programa neoliberal de la dictadura militar. Sin embargo, la posición predominante es que ni el mercado ni la inserción internacional pueden considerarse sinónimos del programa neoliberal: este último implica una “sociedad de mercado”, lo cual es confiar en el mercado como instrumento supremo de orientación de las relaciones sociales y del sistema de valoraciones de precios.  La frecuente confusión entre economía de mercado y neoliberalismo tiende a oscurecer muchos temas de las políticas públicas. 

                Por otro lado, el programa de la Concertación está basado en la lógica de una economía de mercado; valora la participación activa de la sociedad civil y reivindica un papel activo del Estado en las políticas sociales, en la regulación económica y en la redistribución del ingreso, incluso en la política comercial, donde se pasa de una apertura unilateral a una apertura conducida y negociada con otros países. 

                En la filosofía económica de la Concertación se recupera la idea de que en un sistema de mercado el Estado tiene funciones reguladoras importantes que desempeñar, para hacer más eficientes los mercados.  Desde la derecha conservadora, a menudo se desacredita el concepto de regulación como sinónimo de dirigismo (¡lo cual es un extremo también!) Las principales regulaciones económicas han sido macroeconómicas, en dos sentidos. En primer lugar, una política fiscal responsable que, aunque forzada a expandir el gasto para responder a la deuda social, lo hizo con un financiamiento adecuado que le permitió incluso obtener un superávit de 1,5% del PIB en los años noventa, comparado con un 0,3% en 1974-1989.  En segundo lugar, una regulación de los flujos de capitales externos, cuya abundancia en los años noventa ha afectado la estabilidad macroeconómica de muchos países, como ocurrió en México en 1995 (“efecto tequila”) y en los países asiáticos a fines del siglo XX e inicios del siglo XXI; y que le permitió a Chile, que ya había sufrido una crisis similar en los ochenta, evitar las graves conmociones recesivas que afectaron a esos países, es decir, sus gobiernos también priorizaron el ingreso de capitales productivos, por sobre la entrada de capitales financieros especulativos (“golondrina”) (Ffrench-Davis, 2003).

RESUMEN: Gracias a la Concertación Liberal y Socialdemócrata de 1989, se comenzó una nueva etapa política en la vida chilena.  En ese país no importa si gana la izquierda o la derecha política, porque ellos saben por dónde transitar, para conseguir el bien común: por el camino de la libertad económica y de la solidaridad social (Liberalismo Social o Economía Social de Mercado).

Así, las políticas liberales sociales de la Concertación, practicaron la orientación hacia afuera de una determinada economía.  Las naciones que se abren al comercio exterior se vuelven más productivas y competitivas, porque la misma competencia obliga a los productores a mejorar la calidad de sus productos.  Aislándose y encerrándose en un autárquico mercado, lo único que se generan son las condiciones necesarias para el aparecimiento de monopolios de productores aliados convenientemente con un Estado proteccionista, que con la magnífica intención de reactivar la producción y el empleo nacionales, lo único que consigue es anular la productividad y fomentar la ineficiencia empresarial.

En América Latina y concretamente en el Ecuador deberíamos quitarnos ese prurito del “neoliberalismo” e imitar lo que hizo Chile, esto es, confiar al mercado los temas económicos y al Estado los aspectos sociales.  Mercado y Estado están para ayudarse, para complementarse, no para competir inútilmente.  El liberalismo social es verdaderamente una doctrina progresista como lo estamos confirmando al leer el ejemplo chileno en Sudamérica  ¿O también lo negarán aquellos individuos que dicen que no hay que imitar modelos de desarrollo, sino que hay que construir uno propio?, ¿Para qué experimentar con modelos fallidos, teniendo tan cerca de nosotros a un sistema tan exitoso, como innegable e indudablemente lo es, el modelo socioeconómico chileno? ¡Nadie dice que hay que copiar porque las realidades son diferentes! Pero, si hay que tener las condiciones necesarias que garanticen el desarrollo y una de ellas es dejar de intervenir irracionalmente en la economía en todo tiempo y lugar, contradiciendo inclusive las recomendaciones del propio Keynes.  Un Estado altamente intervencionista, constituye un caldo de cultivo para sufrir incesantes déficits fiscales, que se terminan pagando a futuro, con más inflación, con menos producción y con altísimos costos sociales.

El denominado “neoliberalismo” plantea un aperturismo unilateral.  El liberalismo social un aperturismo inteligente, esto es, firmar tratados de libre comercio en condiciones de igualdad y de justicia.  Abrirnos al libre mercado, siempre y cuando nuestros socios comerciales también lo hagan.  ¡El “aperturismo ciego”, tampoco es la solución!

4.       INDICADORES DEL CHILE ACTUAL
La economía de Chile es una de las más prósperas de América Latina. Además, cuenta con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto de Latinoamérica. Según predicciones, cálculos y estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la nación conseguirá un PIB per cápita (ingreso o renta promedio por habitante) de alrededor de 18,000 USD en un periodo de 4 años (2014), lo que implicaría que cada habitante chileno en promedio recibiría en dicho año, una renta media de $ 1.500 dólares por mes.
En Enero del 2010, Chile se convirtió en el primer miembro pleno de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en Sudamérica y segundo en Latinoamérica, después de México, debido al reconocimiento en los avances económicos de las últimas décadas, desarrollo social y fuerte reestructuración institucional, que ha llevado a Chile a ubicarse en la treintena de miembros de esta organización, que agrupa a las principales economías industrializadas del mundo. [5]
Chile posee una economía diversificada y competitiva, destacando el mercado del comercio minorista en el que sobresalen empresas chilenas con inversiones en distintos países de Sudamérica, tales como Cencosud, Falabella, Ripley y La Polar. Además, tiene uno de los sistemas bancarios más estables y desarrollados de América. Su principal sector económico es la minería, principalmente el cobre, siendo el mayor productor de concentrado de este mineral en el mundo. [6]
En los últimos años la economía chilena ha mostrado un dinamismo y una tasa de crecimiento muy estable, promediando el 5%, el cual fue frenado sólo por la crisis económica, pero se cree que el país volverá a crecer para el año 2010 a niveles similares. De esta manera, Chile pretende convertirse en la plataforma latinoamericana de inversiones para muchas empresas, siendo este país el punto de partida para ingresar a otras economías de la región.
Chile es un país que tras estos más de 30 años de LIBERALISMO SOCIAL,  ha logrado que este flagelo de la humanidad, denominado pobreza, a la que es preciso combatir por la vía de la ciencia económica, de la técnica y del pragmatismo; se reduzca del 43 al 13%, al punto que un sismo de 8.8 grados en la escala de Ritcher, que los afectó a inicios del 2010, no los ha podido derrotar, demostrándose con esto que los desvaríos ideológicos de la retórica populista y anti liberal, sin resultados prácticos que mostrar, son más peligrosos que los terremotos.
COMERCIO EXTERIOR
El comercio exterior de Chile, se caracteriza por ser abierto al mundo (desarrollo orientado a la exportación): El rostro exportador chileno ha estado compuesto en el último lustro por un 45% de carácter industrial, 45% de carácter minero y un 10% de exportaciones agrícolas, aproximadamente.  Estas cifras se modifican coyunturalmente debido a las variaciones del precio del cobre (del cual Chile depende en un 35% sobre las ventas al exterior).  Dentro del rubro industrial resalta la exportación de celulosa, madera, metanol, productos agroalimentarios como los hortofrutícolas, lácteos y pesqueros (Chile es uno de los mayores proveedores de alimentos al resto del mundo).  Las industrias forestales, del mueble, del salmón y del vino -de reconocido prestigio internacional- han adquirido gran importancia en la última década.
Chile es un decidido impulsor de la liberalización económica y por tanto, del libre comercio. Es el país del mundo con el mayor número de tratados de libre comercio, firmados con áreas económicas que representan cerca del 90% de la población mundial (entre otros con NAFTA, Unión Europea, EFTA, Corea del Sur, China) que le da acceso preferencial casi la totalidad del mercado mundial de bienes y servicios. Como resultado es una de las economías más globalizadas y competitivas del planeta, gracias a una política consensuada en torno a ésta materia durante más de 20 años.
                Según información del Banco Central de Chile, durante el año 2009, las exportaciones totalizaron los US $ 53.735,4 millones de dólares FOB[7] y las importaciones alcanzaron una cifra de US $ 42.427,5 millones.  Arrojando como resultado una balanza comercial positiva de US $ 11.307,9 millones.  Valores que demuestran a las claras la competitividad del comercio exterior chileno.
        Cabe destacar que la producción chilena industrial abarca todos los rubros productivos (alimentaria, siderúrgica, maquinaria...). Aunque Chile ha reducido su dependencia de las exportaciones del cobre del 60% (durante la década de los setenta), al 35% en los últimos años, todavía es muy alto, y gran parte del crecimiento chileno está relacionado con los altos precios de éste y otros minerales.  Todavía no se ha alcanzado un elevado nivel de producción industrial con alto valor agregado.
Como conclusión del comercio exterior de Chile podemos decir entonces, que este país compensa su déficit comercial externo en la industria, obteniendo superávits en el sector agrícola y fundamentalmente en la minería.  Con lo cual se desmonta el mito de que para ser un país desarrollado (o con muchas probabilidades de serlo), hay que ser una nación altamente industrializada.
ASPECTOS SOCIALES
Gracias al liberalismo, correctamente aplicado y perfectamente entendido tanto por sus líderes como por la mayoría de la población, actualmente, Chile cuenta con buenos indicadores sociales como una esperanza de vida de 77,74 años (74,8 años para los hombres y 80,8 para las mujeres) y una tasa de mortalidad infantil de (7,8/1000) a nivel de los países más desarrollados.
El Crecimiento económico de las últimas décadas ha sido el factor que más ha contribuido a mejorar los aspectos sociales. Esto se refleja también en la fuerte disminución de la pobreza del 45,1% en 1987 al 13,7% en el año 2006[8] (fue el primer país latinoamericano en cumplir, y superar las metas del milenio de reducción de pobreza).[[9]

CONCLUSIÓN DE LAS CUENTAS NACIONALES: Los índices de crecimiento económico chileno más altos (expansión económica) de las dos últimas décadas en Chile corresponden a los años: 1992, 1995 y 2004.  En tanto que las caídas más pronunciadas (recesiones) corresponden a los años: 1999 y 2001.  Lo que demuestra la existencia de ciclos económicos normales en la actividad económica, como acertadamente lo predijera el economista de la escuela austriaca: Friedrich Hayek, premio nobel de Economía en 1974.  No hay de que asustarse, ni porque alarmarse;  las crisis son normales en la economía capitalista, así como las recuperaciones.  Las crisis son generalmente cortoplacistas, mientras que las recuperaciones son de más largo plazo.

Los superávits en la balanza comercial fueron una constante en la última década en Chile: 1999-2009.  Siendo el año de más alto repunte comercial del sector externo el año 2007, registrándose una cifra de alrededor de 23.000 millones como balance neto entre el valor de las exportaciones y el de las importaciones.  Los déficits comerciales internacionales se presentaron recurrentemente en la mayor parte de la década de los 90 en Chile,  siendo el más alto el del año 1998, con alrededor de $ 2.000 millones como desequilibrio neto.

Los que dicen que es “neoliberal”, manejar sanamente la economía; deberían replantear seriamente sus creencias políticas acerca de la ciencia macroeconómica; porque basta ver la realidad en la que vive hoy por hoy la economía chilena, ampliamente ponderada por cuanto organismo internacional existe, leer los diarios y revistas, mirar el internet o visitarla por negocios o por diversión, para darse cuenta todo lo que los adecuados equilibrios macroeconómicos son capaces de hacer para conseguir prosperar.  Así, mientras en países altamente deficitarios en lo que a captación de ingresos públicos en relación con los gastos fiscales se refiere, se desatan crisis monumentales, como la que vivió Grecia en el año 2010 (déficit de alrededor del 13% del PIB).  Hay naciones que gracias a la disciplina fiscal, reflejada en el indicador déficit/superávit se refiere, consiguen importantes resultados.  Chile por ejemplo,  ha mantenido superávits públicos en forma permanente, en las dos décadas analizadas.  Con excepción de los años 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003, donde registró déficits totalmente manejables de alrededor del 2% frente al PIB (se consideran normales déficits de hasta el 4%, pasado ese porcentaje, hay que tener cuidado).  En tanto que, el resto de años únicamente presentó superávits, siendo los más  altos, los que corresponden a los años 2007 y 2008, con un espectacular superávit  del 8,7% frente al PIB, en cada uno de los años señalados. 

Como dice Guy Sorman en su libro “la economía no miente”, a cada argumento esgrimido por la doctrina liberal, los intelectuales seguidores del Estado intervencionista y en particular los socialistas, le anteponen un mito.  Uno de ellos es decir que el modelo liberal chileno fue exitoso sólo por haber sido aplicado en dictadura, dando a entender con esto que es preciso un régimen represivo, para poder aplicar un sistema o un modelo “inhumano”, como ellos aseguran (sin razón, desde luego) que es el liberalismo socialmente responsable.  ¡No es así!, como lo leemos a continuación. 

5.       MITO: EL LIBERALISMO SOCIAL CHILENO FUE EXITOSO POR HABER SIDO APLICADO EN DICTADURA

Hay un mito fuertemente arraigado entre la intelectualidad latinoamericana y ese es decir que el modelo liberal social chileno ha sido exitoso debido principalmente al hecho de que fuera implantado en dictadura, olvidándose que la democracia es una de las principales conquistas del liberalismo, mientras que por el contrario, la monarquía es dictatorial, totalitaria, represiva y antiliberal.

Dice Federico Jiménez Losantos: Hay una tendencia inconfesablemente racista tanto en la izquierda como en la derecha de Europa y los USA según la cual las dictaduras están justificadas y pueden resultar beneficiosas para los países del Tercer Mundo. Que se haga en nombre de la Justicia es la coartada socialista y comunista para la defensa de tiranías como la cubana o la sandinista, una excusa intelectual e inmoral que Carlos Rangel (escritor venezolano, ya fallecido) criticó demoledoramente en "Del buen salvaje al buen revolucionario" y "Tercermundismo".

Pero en torno al "Caso Pinochet" está desarrollándose un discurso que, en nombre del liberalismo, supone una manipulación de la historia y justifica lo injustificable en materia de libertades apelando a los resultados económicos del régimen que las conculcó. Paul Craig Roberts en su artículo "Los enemigos del mercado", desarrolla, sin duda de forma involuntaria, una argumentación típicamente marxista: los atropellos a la libertad están justificados por los resultados económicos de la gestión de los liberticidas.

Pues bien, ni lo están en los regímenes comunistas ni en los capitalistas, porque nunca la libertad económica y la prosperidad se asientan de forma duradera sobre la falta de libertad política.  Y, sin un poder judicial independiente, base de cualquier Estado de Derecho, no puede haber libertad real ni auténtica prosperidad.

(…) Y por mucho que justifiquemos el golpe de Estado contra Allende, no hay ninguna relación de causa-efecto entre los crímenes que se investigan en la "Caravana de la Muerte" y la política económica liberal de Pinochet.

        En primer lugar, porque la reforma de las Pensiones no precisa de la tortura y el asesinato. Y en segundo lugar, que debería ser el primero a la hora de hacer identificaciones categóricas y peligrosas, porque  el régimen de Pinochet mataba sin necesidad real de hacerlo.

Sólo después de fracasar en su política intervencionista, típicamente cuartelera, Pinochet llamó a los "Chicago boys" a la desesperada, para que arreglaran una situación financiera que llevaba a la ruina no sólo al país en general sino a su dictadura en particular.  Pinochet dio el golpe para evitar el comunismo, no para implantar el liberalismo. Como sucediera con Franco (en España), sólo tras fracasar el intervencionismo de derechas se decidió a llamar a los tecnócratas de signo liberal.  Con éxito, afortunadamente.  Pero no hasta el punto de ocultar los móviles y la realidad de su sistema político.

Puede que la izquierda chilena necesite identificar las reformas liberales con Pinochet para destruirlas. Pero ciertamente los liberales de Chile, de España y de todo el mundo no necesitamos identificarlas con la dictadura de Pinochet y sus peores episodios represivos para defenderlas.  Si la libertad económica -que no puede existir, insistimos, al margen de un Estado de Derecho- dependiera para sobrevivir de su asociación con el futuro de Pinochet, poco futuro tendría la libertad. (…)”

Fuente: http://www.liberalismo.org/articulo/160/72/pinochet/liberalismo/bolsillo/

            CONCLUSIÓN: EL MODELO CHILENO ES EXITOSO POR SER FRUTO DEL LIBERALISMO SOCIALMENTE RESPONSABLE, NO POR SER EL RESULTADO DE NINGUNA DICTADURA.
Si el modelo chileno fuera exitoso sólo por haber sido implantado en dictadura… ¿No les parece obvio que los socialistas de la Concertación de 1989, habrían abandonado el modelo estando ya en democracia? El propio Milton Friedman no estuvo de acuerdo con la dictadura política chilena, pese a los importantes avances en economía que él iba observando.  Así,  en varias reuniones manifestó su inquietud por el estado de la libertad en Chile. Efectivamente, su preocupación era que si bien la prosperidad y el éxito económico serían alcanzados en la medida que se ampliara el terreno de la libertad económica, y le entusiasmaba el avance chileno en ese sentido, comentó que era fundamental que ésta fuera acompañada de transformaciones que le permitieran caminar con el sendero de la libertad política.  Una cuestión no menor para el pensamiento liberal, ya que al igual que Hayek, sostuvo que la libertad es una, económica y política, por tanto la apertura de mercado debe ir acompañada de la democracia, de lo contrario es frágil.   Sus aprehensiones en ese terreno le hicieron rechazar el ofrecimiento de recibir grados honoríficos de dos universidades chilenas —no se dice cuales—. No porque dudara de su calidad, sino porque estimaba que de aceptar podría ser interpretado como un apoyo político suyo al régimen militar.   Hoy Chile es una de las economías más prósperas y solidarias a nivel mundial.   En Ecuador y en América Latina en general, no necesitamos, ni queremos un Pinochet.   Pero ¡No nos vendrían nada mal unos “Chicago boys”! 



[1] Hay socialistas marxistas que consideran al dinero como una mercancía que desempeña el papel de ser el equivalente general de todas las demás mercancías.  Entonces, si es simplemente una mercancía, la fabrican, como que fuera pan y listo… ¿dónde está el problema?... El problema viene después y lo paga el pueblo, con más inflación, porque la economía no entiende de ideologías; ¡la economía es una ciencia! Y como tal, debe ser respetada.        
[2] El dinero creció pero la producción no, por tanto se produjeron problemas de escasez generalizada de bienes y servicios, es decir, más inflación y menos producción.
[3] Veinticinco años de Inflación y Estabilización en Chile (1973-1988).  Sebastián Edwards
[4] www.es.wikipedia.org
[5] OCDE (11-01-2010). «Chile, primer país sudamericano miembro de la OCDE». (www.oecd.org)
[6] http://atinachile.bligoo.com/content/view/16881/Chile-primer-productor-de-concentrado-de-cobre-del-mundo-y-lo-regala.html
[7] Para que tengamos una idea de esta cifra basta decir que las exportaciones chilenas son prácticamente iguales, a la producción de bienes y servicios finales de la economía ecuatoriana, esto es, casi equivalen al Producto Interno Bruto Ecuatoriano (PIB).
[8] Ministerio de Planificación - Encuesta CASEN 2006
[9] www.fundacionpobreza.cl (archivo .pdf)

sábado, 19 de febrero de 2011

La Economía no miente - Guy Sorman

Guy Sorman, ensayista, periodista de prestigio internacional y Presidente Honorario de Acción Internacional contra el hambre dice, en su libro: "la economía no miente", que: "La economía es una ciencia y su objeto es distinguir entre las buenas y las malas políticas".  Sólo en el curso del siglo XX, las malas políticas económicas devastaron naciones y causaron más víctimas que cualquier epidemia: la colectivización de las tierras impuesta en Rusia en la década de 1920, en China en los años 50 o en Tanzania en los 60, condenaron a la hambruna a cientos de miles de campesinos (con el cuento de que "la tierra es propiedad colectiva y no privada").  La emisión de moneda sin respaldo desestabilizó la Alemania de los años 20 y los condenó a sufrir una terrible hiperinflación, sólo curada después por el genial Ludwig Erhard y su modelo de Economía Social de Mercado (ESM).  Empresas nacionalizadas y empresarios expulsados arruinaron a la Argentina de la década de 1940 (la de Juan Domingo Perón, un populista tan admirado por políticos latinoamericanos actuales, que todos los conocemos) 
En cambio las buenas políticas económicas permitieron reconstruir la Europa de la postguerra en sólo 30 años y luego a partir de 1990, recuperar a Europa del Este de las garras del comunismo.  Desde hace unos 20 años, la buena economía arrancó de la pobreza generalizada a alrededor de 800 millones de habitantes, en particular de India y China.
Al hacerse más prósperos, los pueblos viven más y su libertad de elección aumenta al mismo tiempo que su esperanza de vida.
La ciencia económica enseña que para progresar no es indispensable disponer de recursos naturales, como aún se creía en la década de 1960 (o como todavía aún lo creen algunos "teóricos del desarrollo", bastante obsoletos en sus planteamientos, con modelitos tales como "sustitución de importaciones", en fin) y que no existe ninguna civilización que sea incapaz o inepta para el desarrollo.  Lo único que importa son las buenas decisiones en materia de política económica.  (En otras palabras en vez de pensar en socialismos históricamente fracasados, hablemos mejor de economías sociales de mercado, o liberalismos sociales para poder desarrollarnos, como lo han hecho otros pueblos alrededor del mundo).
Los orígenes de la economía como ciencia se remontan a fines del siglo XVIII en Gran Bretaña y Francia.  Si se llama ciencia a lo que progresa, según la definición que daba el filósofo Karl Popper, la economía del siglo XX progresó enormemente.
Como toda ciencia, la economía se basa en la confrontación permanente entre los modelos teóricos y la experimentación concreta o sea la realidad, simple y objetiva.
Los economistas anteriores a 1990, estaban divididos entre ambos modelos: socialismo de Estado y capitalismo de mercado.  Cuando se produjo el derrumbe de la URSS, el modelo que encarnaba desapareció.  La URSS se hundió porque el sistema económico socialista no era viable.
Desde entonces, sólo existe una economía: el capitalismo de mercado, la economía liberal.  Algunos lo lamentan, pero nadie puede negarlo, ni siquiera los idealistas o los ideólogos quienes sueñan con un mundo más justo, más espiritual y más verde.  Decepcionados por esta evolución contemporánea, quieren despojar a la economía de su condición de ciencia (así lo dice por ejemplo gente de la SENPLADES del Ecuador, para quienes el liberalismo no es ciencia, sino sólo "marketing ideológico").
La economía si bien no es ciencia exacta, al menos sí es ciencia humana.  La ciencia económica, ¿sería ante todo política?, pero todas las ciencias se pliegan a preferencias filósoficas.  En el interior del modelo liberal, el campo de investigación es inmenso, porque el mercado dista mucho de ser automático.  El mercado es imperfecto.
Teniendo en cuenta que los mercados y el Estado están movidos por intereses particulares: la búsqueda de ganancias de unos se topará siempre con la búsqueda del poder del otro.  Corresponde a los economistas analizar a ambos y denunciar sus excesos.
Los economistas pueden preveer que una mala política económica conducirá necesariamente a una catástrofe.  Es decir, si uno quiere llegar hasta aquí, no conviene ir por allá.  Así, la ciencia económica evita solamente que quienes buscan resultados concretos recurran a medios que serían incoherentes con los fines a los que apuntan.  Mientras los Estados están casi siempre faltos de imaginación, los mercados se han vuelto más innovadores que nunca, por ello es preciso que las políticas económicas se basen en el mercado y las políticas sociales, en el Estado y no que tanto la política económica como todo en la vida de un país, lo resuelva el Estado, por más bien intencionado que éste sea, o por más "divino" o "majestuoso" que se crea.



LA RUPTURA LIBERAL
En 1991, la economía soviética había desaparecido antes de que el Partido Comunista actuara en consecuencia y disolviera el imperio.  Los gobiernos autoritarios aún intentan controlar la información sobre los mercados, cuando, después de la privatización de Internet por parte del gobierno de los EEUU, el planeta web se ha vuelto independiente de toda autoridad.  Con la caída del muro de Berlín en 1989 y la liberación de Internet en 1995, el mundo ha cambiado de sistema económico: toda economía, en mayor o menor grado, es hoy necesariamente liberal y mundial, es decir, está sujeta a las reglas del mercado y no tiene fronteras.  El poder político retrocede, el poder económico progresa.  Hay perdedores y ganadores.  Las pérdidas son sólo relativas desde el momento en que la riqueza global aumenta.
Cuando después de la crisis mundial de 1973, fracasaron los vanos intentos de reencauzar la economía mediante intervenciones llamadas keynesianas, los gobiernos se volvieron naturalmente hacia el liberalismo económico.  Su eficacia, demostrada rápidamente en el mundo anglosajón, ganó el planeta todo de París a Pekín, Nueva Delhi, Brasilia y Moscú.

EL ESTADO MÍNIMO E INDISPENSABLE

Sólo existen dos sistemas económicos conocidos y experimentados: el sistema socialista y el sistema liberal.  Y están fundados en principios inversos.  En el socialismo, la propiedad es pública (de todos y de nadie a la vez), la competencia se elimina (se favorece la presencia de ineficientes monopolios públicos) y la propiedad se planifica, se trata de un "orden decretado", según la expresión de Hayek (premio nobel de Economía en 1974).  En el sistema liberal la propiedad es privada, la competencia interior y exterior es la regla y la producción está determinada por una minoría actuante, los empresarios.  En el liberalismo, el orden es "espontàneo".

LA VICTORIA DEL SISTEMA LIBERAL SE TRADUJO, DESDE LA DÉCADA DE 1980, EN LA ANIQUILACIÓN DEL SISTEMA SOCIALISTA Y SU TRANSFORMACIÓN EN ECONOMÍA LIBERAL.

El sector público cedió ante las privatizaciones;
La moneda se sustrajo a la manipulación de los Estados y pasó a depender de bancos centrales independientes;
La desregulación de los mercados y la apertura de las fronteras, incentivó la competencia;
La imposición tributaria se hizo menos fiscalista, con el propósito de retener a los empresarios en el territorio nacional y de fomentar nuevas inversiones;

Sorman considera que China no es parte de la democracia liberal, como si lo son India y Brasil, dos de las nuevas potencias emergentes.  No obstante China, comunista en lo político, es liberal en lo económico, a partir de Deng Xiaoping y sus reformas en 1978.

El nuevo Estado, no es el Estado productor, sino el Estado garante de las reglas.  Sorman justifica la presencia del Estado, pues no todos los actores económicos disponen de las mismas informaciones y cuando la información es asimétrica, debe existir un árbitro que incite a la transparencia.  En tal sentido, el rol del Estado debe confinarse a intervenir, única y exclusivamente en casos de deficiencias o fallas del mercado, no siempre ni en todo momento.

LA TEORÍA LIBERAL MODERNA RECONOCE PUES EL PAPEL DETERMINANTE QUE DESEMPEÑAN LAS BUENAS INSTITUCIONES PÚBLICAS PARA QUE LAS TRANSACCIONES QUE SE REALIZAN EN LOS MERCADOS NACIONALES E INTERNACIONALES CONDUZCAN A UN DESARROLLO DURADERO.

Otro motivo para que el Estado intervenga en la economía (que es criticado por los "neoconservadores, ya olvidesen del término "neoliberales, diganlos "neoconservadores") constituye la exigencia de una solidaridad colectiva.  La igualdad, la justicia social pueden ser mitos, pero ello no impide que sean necesidades reales y apremiantes.  EL ESTADO MODERNO ES A LA VEZ EL GARANTE DEL MERCADO Y EL LUGAR DE LA SOLIDARIDAD (ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO, O LIBERALISMO SOCIAL).
  Por tanto la economía actual se mueve en esos dos escenarios: más mercado o menos Estado, o viceversa, pero siempre dentro del sistema liberal.

¿POR QUÉ TIENE ENEMIGOS EL LIBERALISMO?

Porque esa gente está movida entre otras cosas, por un deseo de utopía o por la defensa de intereses materiales (es rentable hacerse el "socialista solidario" y vivir a cuerpo de rey, a costa de mantener engañadas a las masas).  O también hay quienes lo critican, por ignorancia.  El conocimiento económico está poco difundido y el hecho de que el mundo haya entrado en un ciclo de crecimiento general, desde la liberalización y la globalización, permanece extrañamente ignorado.

Sorman señala además que la gran crisis de la década de 1930 ya no podría reproducirse de manera idéntica, pues los errores políticos que la agravaron en su momento, como el proteccionismo (restringir las importaciones en forma artificial, en base a aranceles, y otras trabas comerciales) y la cartelización (presencia de cárteles monopólicos y oligopólicos, más preocupados de sus pingues ganancias que del bienestar general), no deberían volver a cometerse en el futuro.

Socialdemócratas como John Maynard Keynes en la década de 1930 o Edmund Phelps hoy, siempre han predicado que, en caso de crisis dentro del liberalismo, ante todo hay que salvar el liberalismo.  La actualidad contemporánea muestra que se los ha escuchado, puesto que los mejores garantes de la economía de mercado resultan ser hoy, con frecuencia, de izquierda, como Lula, Bachelet, Vásquez, Arias, García, Lagos, Cardoso, Mujica, en fin.  Lo que demuestra a las claras que hoy por hoy el mejor "ismo", es el pragmatismo, como lo dijo Óscar Arias, recientemente en una conferencia.

De todas formas Sorman admite el carácter imperfecto del liberalismo, por ser este sistema el reflejo de la naturaleza humana: imperfecta, imprevisible, pero a la vez perfectible.

LA NUEVA ECONOMÍA

Desde la década de 1980, las economías modernas se han desnacionalizado, desestatizado, desmaterializado.  El balance de esta economía que se va mundializando es positivo para la humanidad, dice Bhagwati, porque, gracias a ella, pueblos enteros salen de la miseria.

¿QUÉ INSTITUCIONES SON NECESARIAS PARA QUE SE DÉ UN DESARROLLO SOSTENIDO?

Una moneda verdadera
La libertad de los intercambios
La perennidad (larga duración) de los contratos
Bancos sólidos
Derechos de propiedad garantizados
Estados honestos
Organizaciones internacionales legítimas

(Y yo añadiria, la Educación como factor clave de éxito, porque como lo dice A. Oppenheimmer, sin una buena educación, ninguna reforma económica es factible, como lo demuestra México, por ejemplo, país que pese a las reformas, no consigue un desarrollo verdadero).

Sorman dice además que la experiencia de estos últimos treinta años demuestra que las instituciones indispensables para la buena economía son compatibles con las culturas más variadas.  Es indispensable, mediante una buena pedagogía persuadir a los pueblos de que existen condiciones objetivas previas a ese desarrollo.

La democracia ¿es indispensable para el desarrollo? El capitalismo puede prescindir de la democracia (caso China comunista, por ejemplo), mientras que la democracia no puede existir sin el capitalismo (caso Cuba, Corea del Norte y Venezuela, por ejemplo).

CAPITULO 1. EL CRECIMIENTO NATURAL

Edward Prescott, premio nobel de Economía en 2004, señala que en el largo plazo la tendencia del país líder no es superable, salvo en el caso de que el liderazgo cambie.  Antes de los EEUU, los líderes fueron Gran Bretaña y Alemania.  Prescott prevé que, después de los Estados Unidos, la Unión Europea tomará el liderazgo.  Siendo las crisis para Prescott, el resultado de una mala política económica.

Prescott señala que los beneficios humanos del crecimiento son muy superiores.  Paradójicamente, los economistas prestan particular atención a esas perturbaciones: las crisis fascinan más que el crecimiento espontáneo, pues hay quienes abrigan el temor -como también quienes alientan la esperanza- de que esas crisis provoquen el derrumbe de la economía de mercado.

EL FACTOR TRABAJO EN EL MODELO DE PRESCOTT

El modelo de Prescott es sencillo, el crecimiento resulta de la combinación del capital, del trabajo y de la eficiencia.  Ese tercer factor, el más difícil de evaluar, que asocia las instituciones a la productividad, está en el origen de las diferencias de crecimiento entre las naciones.  En los países desarrollados como: EEUU, Japón o Francia, por ser naciones prácticamente homogéneas, lo que establece la diferencia y explica las disparidades reales de crecimiento es únicamente la cantidad de trabajo.

¿Qué entiende Prescott por cantidad de trabajo?

Su modelo sólo toma en consideración el trabajo productivo gravado con impuestos.  A partir de esto, a cada 100 horas trabajadas en los EEUU, corresponden 75 en Alemania, 68 en Francia y 64 en Italia.  En total, la producción por persona de los EEUU se sitúa en promedio un 40% por encima de la de los países de Europa Occidental.

¿Qué motiva trabajar más o trabajar menos, en una sociedad?
La respuesta, según Prescott, no deja lugar a dudas: el motivo son los impuestos.

LOS IMPUESTOS CONTRA EL TRABAJO

Resulta que los impuestos en Europa, en promedio, sobre una ganancia de 100 gravan 60, en EEUU, la deducción es del 40%.  Así, puesto que un estadounidense si trabaja más, conserva el 60% de lo que gana y un europeo sólo el 40%, Prescott deduce que la presión fiscal basta para explicar la elección implícita de los europeos de trabajar menos.  El ex premio nobel, considera que los demás factores que influyen en que se trabaje menos, sin ser desdeñables, no son necesarios para la demostración de su modelo.

Prescott considera que el crecimiento suplementario generado por la reducción de los impuestos, al crear nuevos puestos de trabajo, eliminaría el desempleo.

Una verdadera sorpresa de la economía moderna dice Prescott, es comprobar hasta qué punto es elástico el factor trabajo: los asalariados responden a las incitaciones positivas y negativas, lo cual revela que en toda nación hay reservas de crecimiento sin explotar.

¿CÓMO REDUCIR LOS IMPUESTOS SOBRE EL TRABAJO?

Según la lógica de la oferta que defiende Prescott, sólo el aumento de la cantidad de trabajo, de la oferta, conduce a un aumento de la producción.  El nuevo crecimiento así inducido permite que el Estado deduzca impuestos en un porcentaje menor pero sobre una mayor riqueza.  De este modo ganan los trabajadores y gana el Estado.

La curva de Laffer sostiene que cuando las deducciones fiscales superan el 50%, la recaudación de impuestos del Estado disminuye a causa de la desaceleración del crecimiento; la reducción de impuestos, por el contrario, incrementa la recaudación fiscal porque aumenta el crecimiento.

La curva de Laffer fue puesta en vigor en los países desarrollados con notable éxito, pues es más probable que los Estados, estando en competencia fiscal entre sí, como están en la economía globalizada , no hayan tenido otra opción: LA EXCESIVA AVIDEZ FISCAL HACE HUIR A LOS EMPRESARIOS HACIA EL ESTADO MÁS VENTAJOSO.

Sorman aboga por un sistema de seguridad social de capitalización individual como el que existe en Chile y no el sistema que hay en EEUU o Europa (en Ecuador también) llamado sistema de reparto, donde cada trabajador sabe exactamente cuánto aporta para su jubilación en una libreta de ahorros individual.

Prescott sugiere que los asalariados tengan la opción de elegir entre el retiro privadoy la jubilación pública.  La economía concluye Prescott, obedece a leyes (por eso es ciencia), no al poder discrecional de los gobiernos.

CÓMO LOS ESTADOS PROVOCAN LAS DEPRESIONES

Del modelo dinámico de Prescott se desprende que expresiones tales como "reactivar la economía", no tienen ningún sentido.  Son sólo metáforas políticas o periodísticas.  En los hechos, la economía obedece únicamente a incitaciones reales y duraderas y nunca a los discursos sobre "reactivación".

Esto, dice Prescot, no implica la pasividad de los Estados ni la pasividad gubernamental: LA ECONOMÍA DE MERCADO NO PUEDE FUNCIONAR SIN UN BUEN ESTADO.  PERO, SEGÚN EL MODELO DINÁMICO, LA FUNCIÓN DE ESE ESTADO ES MANTENER LA TENDENCIA DE CRECIMIENTO ECONÓMICO EN EL LARGO PLAZO Y NO INTERVENIR EN TODO MOMENTO (como insisten erróneamente en hacerlo, ciertos Gobiernos en América Latina).

¿CUÁLES SON LAS BUENAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES FAVORABLES A LA TENDENCIA DE CRECIMIENTO?
  • La independencia del Banco Central (esto es clave, un Banco Central dócil y obediente al Gobierno, hace que se emita dinero más allá del suficiente para garantizar el crecimiento productivo, lo cual gracias a Dios no es posible hacerlo en el Ecuador, a raíz de la dolarización; además es indispensable que el Banco Central sea independiente del Gobierno, para que se lo maneje en base a criterios técnicos y no políticos).
  • La gestión previsible y no inflacionaria de la moneda (es decir, no promover "devaluaciones competitivas", que beneficien en el corto plazo a los exportadores e incentiven la inflación de las importaciones y de la producción nacional que no es exportable.  La moneda debe ser manejada con criterios técnicos, de allí que gracias a la dolarización hoy por hoy el Ecuador es un país más estable que hace 10 ó 20 años, dado a que no existe la posibilidad del denominado riesgo cambiario.  La dolarización tiene sus costos, no obstante sus beneficios son más grandes que sus perjuicios y eso es un hecho innegable) 
  •  Una justicia fiable y no demasiado costosa (en el Ecuador, ¿tenemos una justicia honorable? ó ¿los delincuentes entran y salen de las cárceles como que fueran hoteles, luego de pagarles a los jueces?  Una solución sería ser menos contemplativo y más represivo, no con quienes piensan diferente, sino con ese escaso porcentaje de antisociales que hacen muchísimo daño a la gran mayoría de gente decente y trabajadora, que habitamos en este hermoso país)
  • El libre intercambio, es decir, el libre mercado, no los monopolios, oligopolios y cualquier otra forma de dominación mercantilista y colonialista, que enriquecen a unos pocos empresarios confabulados con el Estado, en detrimento de la mayoría de habitantes (consumidores) que queremos precios más bajos y una mayor cantidad de productos a nuestra disposición.  Está demostrado que los países más libres y abiertos al mundo, son los más desarrollados.  Hay quienes dicen que primero hay que ser proteccionistas.  !De acuerdo!, pero algún día tendremos que aplicar el libre mercado, con responsabilidad social  y esperemos que esa sea la segunda fase del desarrollo en el Ecuador, porque sólo con proteccionismo, simplemente nos mantendremos alejados del desarrollo, viendo pasar el tren del progreso y como se enrumban en él nuestros vecinos: Perú y Colombia, por ejemplo.
  •  Una ley de quiebras que facilite la renovación industrial (las empresas poco productivas y competitivas deben desaparecer, y dedicarse a otras actividades más rentables, con el dolor del alma, si no pueden producir con criterios de calidad y a bajos costos, deberán cerrar sus puertas.  Así es la vida, hay que adaptarse y evolucionar, o simplemente morir en el intento).
  • Leyes fiscales y sociales inmutables (permanentes, no cambiantes) que no obstaculicen el buen funcionamiento del mercado.  Es decir, no ser el país de los bandazos, donde la izquierda y la derecha apliquen políticas económicas, según se sigan turnando en el poder.  Debemos aprender a transitar por una senda común del progreso, como lo encontró Chile por ejemplo, país que con gobiernos socialistas, aplicó libre mercado combinándolo con la solidaridad social para con los más humildes.
A continuación Sorman, dice que las políticas del New Deal (keynesianas) retrasaron el progreso de los EEUU, lo cual es un hecho bastante discutible y no comprobado empíricamente, concluyendo que sería insensato aplicar una política anticrisis, cuando esa política agravaría la crisis.  Punto polémico sin duda, cuando macroeconomistas de la talla de Rudiger Dornbusch o Stanley Fischer, al igual que el propio Friedman, reconocían que la política keynesiana es útil en el corto plazo, no siempre ni en todo momento, como les encanta a los intervencionistas y populistas gobiernos latinoamericanos. 

CAPÍTULO 2.  LAS INSTITUCIONES DE LA RIQUEZA

¿POR QUÉ CIERTAS NACIONES SON TAN RICAS Y OTRAS TAN POBRES?
Un economista contemporáneo más que preocuparse de la pobreza, deberá preocuparse de la riqueza.  Puesto que, desde el origen de los tiempos la pobreza (escasez de recursos) estuvo presente y fue el destino común de la humanidad.  En otras palabras, en vez de querer ser más "justos", más "equitativos", deberemos buscar los mecanismos para progresar y una vez que se lo consiga, entonces sí, poder reducir la pobreza.  Eliminarla es imposible, deberemos conformarnos con reducirla.  Porque lamentablemente no existe sistema perfecto, sólo que el capitalismo es el esquema que presenta las mayores oportunidades para que la gente simple y común pueda salir de esta terrible situación.  Pues como lo decía algún pensador (cuyo nombre se escapa a mi memoria): "Muchas veces decimos que los socialistas existen porque hay pobreza, que no caemos en cuenta que es al revés"

Conviene más interrogarse acerca de las causas del progreso occidental y, a partir de allí, acerca de las condiciones eventuales para que puedan imitárselo.

Sorman atribuye cómo causa fundamental del progreso de las naciones a: LAS INSTITUCIONES.

Existen instituciones indispensables para el desarrollo.  ¿CUÁLES SON LAS INSTITUCIONES IDEALES?

  • Un Estado de derecho
  • Una justicia auténtica
  • bancos y empresas independientes de la presión política
  • El respeto por la palabra empeñada y los contratos
Esto supone lo que en mayor o menor media todos los economistas admiten, que no existe otra forma de desarrollo conocida que no sea el modelo occidental.

Dos investigadores han encontrado que la historia tiene un peso decisivo en el desarrollo: la riqueza, como la pobreza, viene de lejos.

Avner Greif sitúa el origen histórico y geográfico del desarrollo en el siglo XII y en el Mediterráneo.  Entre las grandes ciudades italianas, Génova y Venecia, el Mediterráneo Oriental y el Asia Central se gestó una revolución económica medieval por el comercio internacional; esta fue la matriz de la futura prosperidad europea, constituida seis siglos antes de que en Gran Bretaña la revolución industrial tomara la posta y le diera a la modernidad su rostro actual.  Antes de la industria, existió pues el intercambio que permitió la acumulación del capital y el nacimiento de una sociedad de empresarios burgueses. 

EL INDIVIDUALISMO, FUNDAMENTO DE LA PROSPERIDAD


Aquí primero hay que aclarar que por individualismo, no se debe entender egoísmo, sino simplemente un sistema donde el individuo, es decir, el ser humano, esté por encima del Estado, al contrario de lo que pasa en el socialismo, donde el Estado (con el cuento del "bien común") se ubica por encima del individuo y le quita su libertad.  Requisito básico e indispensable para progresar.

Dice Sorman: "En Génova, la sociedad era cristiana e individualista: las familias eran restringidas, nucleares.  Lo que vinculaba a los individuos entre sí no era la sangre, sino los buenos contratos, comenzando con el contrato matrimonial."  En tanto que los vínculos entre los magrebíes (comerciantes de religión judía y cultura árabe, que se instalaron en el norte de África en el Magreb), estaban fundamentados en la solidaridad comunitaria, vínculos que son frágiles por naturaleza: se rompen y no hay medios legales de restaurarlos.  El modelo genovés resistió el tiempo, el otro desapareció (al punto que recién me entero personalmente que haya existido una cultura magrebí, que es de donde descienden los árabes musulmanes,  y todos sabemos que Occidente es más desarrollado y más próspero que Oriente).

Así es como en Occidente, la cultura habría conducido al Estado de derecho, al contrato, al crédito, a la sociedad por acciones.  Podemos considerar dice Greif, que todas las instituciones occidentales incluido el Estado, son sustitutos creados para reemplazar la comunidad familiar o tribal.  En el Islam, el musulmán es responsable de sus actos, pero también es solidario del adecuado comportamiento de su comunidad; El Islam es comunitarista como lo eran los magrebíes).

La clasificación de las sociedades entre individualistas o comunitaristas (colectivistas o comunistas. más claro), incita a Greif a saltar del siglo XIII (que es donde comenzaron a comerciar los genoveses italianos.  A propósito, Cristobal Colón, era genovés) al tiempo presente.  Si el cercano Oriente árabe y musulmán no se desarrolla, ¿no será porque ignora las INSTITUCIONES necesarias para el desarrollo? sus valores (religiosos especialmente, no nos olvidemos que los tipos son fanáticos, que creen que suicidándose después de un atentado terrorista como el de las torres gemelas en New York, en el cielo los espera Alá con 12 princesas vírgenes).  les aconsejarían no adoptarlas: una elección que desde el punto de vista de la economía es negativa.

LOS INTERESES GOBIERNAN LA HISTORIA


Otro investigador, Daron Acemoglu admite que la pobreza viene de lejos, pero juzga que sus orígenes son políticos, más que espirituales o religiosos.

Sólo los economistas dice Daron Acemoglu, disponen de las herramientas matemáticas para describir, comprender y prever los comportamientos colectivos.  En este sentido Acemoglu, pertenece a esa nueva generación de economistas dispuestos a explicar las ciencias sociales, las ciencias políticas y la historia.

Acemoglu considera que LO QUE MUEVE A LOS INDIVIDUOS SON LOS INTERESES MATERIALES (en palabras simples y sencillas, somos egoístas por naturaleza y si no le cree a Acemoglu o al genial Adam Smith, regálele un caramelo o un juguete a un niño pequeño  y verá como este infante, lo va a querer y mucho).  Así, la búsqueda del bienestar o su conservación es el motor de las sociedades humanas.  Un modelo fundado en el único criterio del interés material, basta para describir el movimiento de las sociedades, porque los individuos obran como que fueran económicamente racionales.

Según Acemoglu, las ideas no gobiernan el mundo, SÓLO LOS INTERESES SON EL MOTOR DE LA HISTORIA: LA ECONOMÍA COMO INFRAESTRUCTURA Y LAS IDEOLOGÍAS COMO SUPERESTRUCTURAS.

Para Acemoglu, las distinciones entre dictaduras y tiranías son menos significativas que el hecho de que ambas formas corresponden a la categoría de gobiernos anti democráticos (como la democracia es un invento liberal, por eso odian tanto al liberalismo, nuestros "tirano saurios" latinoamericanos, empeñados en ser monarcas y reyezuelos, entronados en el poder).

Toda sociedad puede describirse atendiendo a una oposición entre el pueblo y las élites: las élites están en posesión del poder o la riqueza y generalmente de ambas cosas (¿no pasa eso en Cuba o en la Venezuela, propiedad de Castro y de Chávez, respectivamente?)

DE AHÍ QUE TODO RÉGIMEN POLÍTICO PUEDE DEFINIRSE ATENDIENDO A UNA OPOSICIÓN ENTRE EL PUEBLO Y LAS ÉLITES: EN LAS DEMOCRACIAS, EL PUEBLO DECIDE, EN LOS SISTEMAS NO DEMOCRÁTICOS, LAS ÉLITES DECIDEN.

Cada uno de estos grupos (pueblo y élites) se comporta tratando de optimizar sus intereses materiales. ( mientras al pueblo lo engañan con el cuento del "bien común").  Las élites se oponen pues a la democracia cuando en ellas tienen todo por perder (¿acaso hay elecciones democráticas en Cuba, mis queridos amigos socialistas?).  El pueblo cuando está en el poder, tiende a confiscar las propiedades de los ricos y a crear una fiscalidad redistributiva.  (Cuba, confiscó propiedades y ¿qué pasó en los hechos reales que tanto les disgusta a los fabricantes de miseria? Los ricos -incluyendo la madre y los hermanos de Fidel Castro- se fueron con sus capitales y su iniciativa emprendedora a Miami.  Acaso ¿Cuba se ha desarrollado, después de tan "brillante" idea).

¿Por qué cederían el poder, las élites al pueblo?

Ceden cuando les parece que el costo de aceptar la democracia es peor al costo de resistirse a ella.  Las democracias fundadas por las élites resisten mejor la prueba del tiempo, que las democracias surgidas de rebeliones populares.

LA DEMOCRACIA EN LA GRAN BRETAÑA DEL SIGLO XIX , SEGÚN DARON ACEMOGLU


Hasta 1832, Gran Bretaña estaba gobernada por una rica aristocracia terrateniente.  Posteriormente fue subiendo el número de electores.  Según Acemoglu, cada una de estas reformas democráticas fue consecuencia directa de una decisión económica tomada por las élites cuando debieron afrontar el descontento popular.

En el origen del descontento social, siempre aparece el crecimiento económico: en cada etapa , el pueblo reclama una parte mayor de la ganancia.  La rebelión amenaza el orden social.  Así pues, un poco de democracia, permite comprar la paz social.

LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA , SEGÚN DARON ACEMOGLU

Allí la democracia es inestable, porque las élites no sienten ninguna necesidad económica de comprar la paz social.  Las élites argentinas son las herederas de los colonizadores, quienes no tenían (ni tienen) la ambición de desarrollar una economía moderna.

LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA , SEGÚN DARON ACEMOGLU


En América Latina, el comportamiento de las élites respecto del pueblo, así como los modelos de desarrollo económico, son calcadas de la colonización.  Así pues, la teoría permite comprender por qué en América Latina, la reinvindicación popular de redistribución, se impone a la del crecimiento económico (cuando es posible conseguir las dos cosas: LIBERTAD Y SOLIDARIDAD REDISTRIBUTIVA, como vemos hoy por hoy, en Chile.  Sin crecimiento, la única redistribución posible es la de Robin Hood, robar a los ricos para darles a los pobres, con lo cual se consigue: una "visa al subdesarrollo", repartiendo "equitativamente" la miseria, el atraso y la pauperización del pueblo, mientras todos los camaradas revolucionarios, esos sí que estarían: más prósperos y desarrollados)

EL SISTEMA POLÍTICO EN SINGAPUR , SEGÚN DARON ACEMOGLU


En Singapur, gobierna un partido único, sin oposición popular, porque los beneficios se reparten equitativamente entre el pueblo y las élites, surgidas ellas mismas del pueblo (nuevos ricos, gracias al desarrollo con equidad, que como vemos es posible conseguirlo dentro de un capitalismo con rostro humano).

LA DEMOCRACIA COMO SUPERESTRUCTURA Y LA ECONOMÍA COMO INFRAESTRUCTURA: ¿ESTAMOS ACASO ANTE LA RESURRECCIÓN DEL MARXISMO?


Acemoglu se defiende.  Su distinción entre las élites y el pueblo, no coincide con la oposición marxista entre burgueses y proletarios.  Este economista tampoco comparte el análisis catastrófico (apocalíptico) de Marx sobre la crisis última del capitalismo.  EL CAPITALISMO GOZA DE BUENA SALUD (De allí que personalmente considero que el liberalismo social, es la fase superior del capitalismo y no el malévolo y despiadado imperialismo, como lo señaló el "economista" soviético: Vladimir Lenín).  Por tanto Acemoglu no sugiere que haya que reemplazarlo, ni propagar la revolución.

Aunque sus claves explicativas son materialistas como las de Marx, a diferencia de éste, Acemoglu no saca de ellas conclusiones proféticas; sencillamente le parece que una democracia nunca podrá instaurarse ni hacerse estable, si no está fundada en la necesidad económica de un reparto de los beneficios entre las élites y el pueblo, es decir, si no hay mayor crecimiento económico combinado con un equitativo reparto de esa riqueza, no habrá democracia que sea estable, que es justamente lo que vimos en el Ecuador en años recientes, donde no gobernó el "neoliberalismo" , sino una élite dominante, no preocupada por el desarrollo del país, sino por seguir manteniendo sus privilegios (o sea eran conservadores).  Por tanto, de liberales no tenían absolutamente nada.

LA DEMOCRACIA

¿HAY CORRELACIÓN ENTRE DEMOCRACIA Y CRECIMIENTO?

Es una relación incierta.  No obstante, Rodrik refuta a quienes consideran que el despotismo es indispensable para el crecimiento económico (Obvio, Cuba o Venezuela, con gobiernos déspotas, son subdesarrollados).  Hay países democráticos que también despegan como La India, el Brasil, Sudáfrica.  (El Chile de la Concertación liberal y socialdemócrata, es también un ejemplo de que no es necesaria la tiranía, para desarrollarse).  Sorman dice que hay numerosos regímenes autoritarios que mantienen a sus pueblos en la miseria, desde Corea del Norte hasta el Congo.  Por tanto: EL ARGUMENTO ECONÓMICO A FAVOR DEL DESPOTISMO, ES SÓLO UNA ELECCIÓN IDEOLÓGICA QUE LA HISTORIA NO VALIDA.

¿CUÁL ES EL PRINCIPAL APORTE DE LA DEMOCRACIA A LA ECONOMÍA?

Desde Corea del Sur a Sudáfrica, la democracia redistribuye los resultados de su desarrollo de manera más igualitaria que los regímenes autoritarios y despóticos.

La democracia permite además superar las crisis.  Durante la crisis financiera que sacudió Asia en 1998, los gobiernos democráticos, de Corea del Sur o de Taiwán, hicieron salir pronto a sus países de la depresión, mientras que un régimen autoritario como el de Indonesia agravó el pánico antes de hundirse en la revolución.
Las democracias sobreviven a las crisis económicas, las dictaduras rara vez lo hacen.

POR TANTO, LA DEMOCRACIA TAL VEZ INÚTIL PARA EL CRECIMIENTO, ACTÚA COMO UN REDUCTOR DE INCERTIDUMBRES.

EL CAPITAL INTANGIBLE

En la reflexión sobre las instituciones entendidas como claves de la riqueza de las naciones, el Banco Mundial ha tratado (¿Dónde está la riqueza de las naciones...?) de cuantificar el valor económico de esas instituciones, el capital intangible.

De ello surge que el Estado de Derecho representa el 57% del capital de una nación y la educación el 36%.  Ambos: instituciones y educación son el capital intangible de las naciones.   Suiza es el país que encabeza la lista.  Las riquezas naturales, consideradas durante mucho tiempo como determinantes de la prosperidad, no representarían más del 1 al  3% del capital de las naciones.

LA RIQUEZA DE LAS NACIONES RESIDE ANTE TODO EN SU CAPITAL INTANGIBLE.

¿LA ECONOMÍA PRECISA DEL ESTADO, PARA SU BUEN FUNCIONAMIENTO?

Sí, así es.  El mercado no puede funcionar sin un gendarme que garantice la honestidad de las transacciones.  Cuando la economía es de dimensiones modestas y las transacciones se limitan al ámbito de los vecinos, las partes se conocen y el gendarme no es indispensable.  Al agrandarse el tamaño del mercado (como fue el caso de los genoveses), se hace necesario crear un ESTADO NEUTRO para asegurar el buen resultado de las transacciones hechas con desconocidos.

Cuanto más se desarrolla una economía, tanto más requiere una potencia pública independiente; pero ésta tiene un inconveniente: ES COSTOSA.  El costo del Estado, financiado con los impuestos es fijo; por lo tanto, pesa menos sobre las grandes empresas que sobre las pequeñas, cuyo crecimiento perjudica.

La confianza es otro elemento del capital intangible, difícil de medir; ciertos economistas , como Francis Fukuyama, explican todo desarrollo atendiendo al nivel de confianza que existe en una sociedad.

Esta reflexión sobre las instituciones como garantes del desarrollo conduce a un nuevo consenso o un nuevo paradigma de la ciencia económica: no hay economía de mercado sin garante y el mejor garante es el Estado.  Cuánto menos elevado sea el costo del Estado para la sociedad, tanto más próspera será la economía.  Ese costo resulta de relaciones de poder y de intereses en conflicto.  La política económica moderna consiste en acercarse todo lo posible a ese costo justo.

CAPÍTULO 3.  LA MONEDA VERDADERA

La medicina no es la única ciencia que salva a los seres humanos; la economía también lo hace.  Consideremos la inflación.  Hasta la década de 1980, esta enfermedad social afectaba a naciones enteras.  Las tasas de interés elevadas desalentaban la inversión; el atraso de las remuneraciones en relación con el alza de los precios empobrecía a los jubilados y a quienes percibían bajos salarios.

Pero había charlatanes -existen malos economistas, como hay médicos incompetentes- que justificaban la inflación.  El alza de los precios, decían ¿no es euforizante?, ¿No dinamiza la economía?  Esta economía novelera, heredera de las metáforas de los discípulos de Keynes, no se fundaba en ningún dato empírico (no de John Maynard, fueron sus discípulos los que lo malinterpretaron, tratando de gastar más allá de los ingresos del Estado, durante largos períodos de tiempo, cuando su maestro no lo dijo así, él señaló que sólo había que hacerlo cuando el sector privado no pueda invertir, sólo en determinadas circunstancias, como por ejemplo cuando hay crisis recesivas, no siempre, ni en todo momento).

En algunos casos fortuitos y coincidentales, la inflación y el desarrollo habían coincidido por un instante, eso era todo.  Así como un enfermo puede curarse a pesar de su médico, las naciones sobreviven a los economistas torpes.

También hemos visto casos más graves llamados de hiperinflación, los precios cambian día a día y la moneda no es más que un simple pedazo de papel.  La hiperinflación no sólo destruye el crecimiento, aniquila a la sociedad.

El desorden en períodos hiperinflacionarios se vuelve tan intolerable que el pueblo busca la salvación en la dictadura: Napoleón, Hitler, Mao Tse-tung, los caudillos de América Latina nacieron de la hiperinflación.

LA VICTORIA DE CHICAGO CONTRA LA INFLACIÓN

Hoy por hoy, el mundo vive con monedas estables y precios previsibles (salvo Venezuela en América Latina, o Zimbabwe en el África).  Con la inflación sucede los mismo que con las enfermedades endémicas que han desaparecido -la viruela o la poliomielitis-: uno tiende a olvidar que alguna vez existieron y que hizo falta dedicar grandes ESFUERZOS CIENTÍFICOS para acabar con ellas.

La victoria contra la inflación es ante todo obra de una escuela de pensamiento con base en la Universidad de Chicago y de su maestro, Milton Friedman.  La inflación demostró CIENTÍFICAMENTE Friedman, no es la consecuencia del alza de los precios; lo que ocurre es lo inverso.

El control de precios, tal como lo practicaban los gobiernos de Europa de ningún modo podía detener la inflación.  EL AUMENTO DE LOS PRECIOS CORRESPONDE SIEMPRE AL EXCESO DE MONEDA FABRICADA POR LOS ESTADOS Y LA INFLACIÓN NO ES MÁS QUE LA CONSECUENCIA DEL DESPILFARRO GUBERNAMENTAL.

El hecho de que un gobierno cree moneda sin valor no puede, en modo alguno, alentar el consumo ni la inversión; nunca "reactiva" la demanda.

En 1965, Robert Lucas (otro "Chicago boy"), explicó porqué, su teoría llamada de la anticipación racional, mostró que los actores económicos saben que la inflación no crea poder adquisitivo real, sino que crea una ILUSIÓN MONETARIA.  De modo que los consumidores hacen fracasar la reactivación y no modifican su comportamiento, contrariamente a lo que esperan los gobiernos.  Así por ejemplo en Argentina, cada vez que un gobierno en busca de popularidad "crea" poder de compra emitiendo moneda, los comerciantes exigen que se les pague en dólares norteamericanos, anticipándose a la desvalorización de la moneda nacional.

En realidad la creación de moneda sólo sirve para financiar los gastos públicos aplicando un impuesto invisible al pueblo; y, este aumento de precios pesa más sobre los más pobres.  Sólo el Estado se beneficia (al cobrar impuestos más altos, derivados de que los contribuyentes se ubican en segmentos impositivos cada vez mayores) y los privilegiados que ganan en moneda extranjera.

 PARA ACABAR CON LA INFLACIÓN, SEGÚN LO MOSTRÓ FRIEDMAN, BASTA CON ELIMINAR EL DÉFICIT PÚBLICO Y CON NO PONER EN CIRCULACIÓN MÁS MONEDA DE LA NECESARIA.  (POR ESO SU TEORÍA ECONÓMICA SI ES DE VERDAD CIENTÍFICA, NO COMO LA DE ALGUNOS AUTOPROCLAMADOS "CIENTÍFICOS", CON DOCTRINAS IGUALITARIAS Y COLECTIVISTAS, QUE JAMÁS FUNCIONARON, CUANDO SE LAS INTENTÓ PONER EN PRÁCTICA).

Según la teoría monetarista, es mejor que la creación de moneda no esté a cargo de los gobiernos y que se la confíe en cambio a BANCOS INDEPENDIENTES (BANCOS CENTRALES INDEPENDIENTES), a fin de proteger a los políticos de la tentación de la inflación.

Para completar lo que sostenían Friedman y Lucas, Edmund Phelps (un socialdemócrata) demostró a comienzos de la década de 1960, que la inflación destruía el empleo.  Friedman, Lucas y Phelps aniquilaron el mito de que era posible ajustar el crecimiento y el desempleo, manipulando las tasas de interés y creando moneda.

Las políticas que pretendían fundar el crecimiento en la inflación fueron abandonadas alrededor de 1990, pero aún subsiste el mito de que es posible ajustar el crecimiento manipulando la moneda.  Un economista ecuatoriano sostuvo incluso en un libro, que inflaciones inferiores al 40% no son preocupantes, porque ayudan el crecimiento y que son los "neoliberales" los que tienen esa obsesión paranoica con la inflación.  Lo que sí es cierto, es que el aumento de la inflación, reduce el poder adquisitivo del pueblo, así que no es "neoliberal", manejar sanamente la economía, eso es simplemente cuestión de sentido común y de hacerle más caso a la ciencia económica antes que a los dogmas ideológicos de los años 70, cuando el mundo se dividía entre izquierda y derecha.  Hoy el mundo se divide entre los que atraen capitales y los que espantan capitales, como lo dice Andrés Oppenheimer.

EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI)

El FMI tiene dos funciones: la de consejero técnico, generalmente admitida, y la de banquero para las naciones en peligro, frecuentemente cuestionada.  En su condición de banquero, ha concedido préstamos políticos, con la intención de salvar regímenes que aún están en pie (el de Gorbachov en 1986, es uno de ellos) y sin esperanzas de recuperar su dinero.  Estos préstamos de capital perdido, permitieron que los dirigentes difirieran la aplicación de reformas que habrían sido indispensables para el desarrollo y al mismo tiempo, les dieron a esos mismos dirigentes la oportunidad de culpar al Fondo de los desórdenes, cuya responsabilidad en realidad les correspondía por entero a ellos mismo.

En todas partes se reclamó que se anulen las deudas de los países pobres: deudas que, por lo general, resultan de la corrupción de los dirigentes que se han apropiado de los fondos.

Además, los países pobres nunca honran esas deudas tan criticadas: esos países reciben cada año, donaciones o nuevos préstamos superiores a los que representarían los intereses anuales de la deuda.  Recordemos que el Ecuador en el 2009 recibió la nada despreciable suma de $ 400 millones de dólares del FMI en concepto de dinero no reembolsable (donación).

Una de las funciones del FMI, decía uno de sus ex dirigentes, Michel Camdessus, es servir de chivo expiatorio a los jefes de Estado incompetentes.

En el pasado, la creación casi universal de bancos centrales independientes, administrados de manera profesional, inspirados por los modelos estadounidenses y alemán, fue uno de los grandes éxitos logrados por el FMI.  Esos bancos centrales estabilizaron la moneda en muchos países pobres, un resultado muy loable pues no hay nada más desestabilizador que una mala moneda, sobretodo para los pobres.

El fin de la inflación resulta pues de la feliz conjunción entre las ciencias económicas, la creación de buenas instituciones y la globalización que obliga a las economías abiertas a no tener inflación.  Aquellas economías intoxicadas por la inflación, son las que están dominadas por los intereses del Estado.  Ejemplos de esto hay muchos: Francia, Argentina, Italia, Venezuela, Ecuador antes de la dolarización, en fin.

NOTA: HASTA AQUÍ EL RESUMEN... USTEDES DEBERÁN LEER SÓLO LOS CAPÍTULOS: 1-3 (RESUMEN DE ESTE BLOG).  ADICIONAL EL 6, EL 9 Y EL 12...  GRACIAS POR SU ATENCIÓN.











 



 







.

























 





















 









































 


















































    































martes, 8 de febrero de 2011

César Montúfar crece 48,5% en su número neto de fans en Facebook

Según checkfacebook.com los usuarios de facebook en Ecuador pasaron de 2'027.420 a comienzos de enero hasta 2'428.500 a la fecha de hoy, es decir un crecimiento de casi el 20%; por ello el crecimiento en su número neto de fans de Montúfar es notable.  Por otro lado, el Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, continúa a la cabeza en este indicador, aunque con un crecimiento mucho menor.  Mientras el ex-presidente de la República, Lucio Gutiérrez, tiene más detractores que fans, ubicándose último con -10.312 al 8 de febrero de 2011.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Pensamiento Económico: Análisis y Opinión

En los comentarios a esta entrada se podrán apreciar tanto el análisis como las opiniones bien sustentadas, por el Economista Pablo Zambrano, sobre las distintas corrientes del pensamiento económico...

martes, 5 de octubre de 2010

30S: Sublevación Policial en Ecuador 30 de Septiembre 2010

Nebot: "opositores sí... pero jamás golpistas ni contemplativos con la delincuencia".